Lunes. 27.03.2017 |

La Iglesia de San Nicolás de Bari, un tesoro a la vista de pocos

La Iglesia de San Nicolás de Bari, un tesoro a la vista de pocos
Son pocos los salmantinos que al pasear en la orilla del río Tormes, junto al museo de automoción, conocen que allí estuvo situado el primer anfiteatro anatómico de España, situado junto a la Iglesia de San Nicolás de Bari. Al igual que ocurría en la mayoría de las iglesias en el siglo XV y XVI, en el recinto sagrado se enterraba a los habitantes de la ciudad, pero en la de San Nicolás se enterraban a los que fallecían en el Hospital de Estudio.
 
No sé sabe exactamente cuando fue construida la Iglesia de San Nicolás de Bari, pero los expertos creen que ya existía antes de la repoblación. Lo que sí se sabe con certeza por la información que ha llegado hasta nuestros días es que la iglesia estaba situada fuera de la ciudad en el arrabal, barrio habitado por mozárabes. Y fue el Obispo don Vidal el que la consagró en 1182. 
 
En 1419, el Obispo de Salamanca en ese momento, don Alonso de Cusanza, se reúne con los miembros del Cabildo de la ciudad en San Salvador y deciden donar la Iglesia de San Nicolás y el cementerio a la Universidad de Salamanca, a cambio de que el capellán encargado del mantenimiento de San Nicolás recibiese seis pares de gallinas al año. Para su mantenimiento el Papa Eugenio IV, colabora a partir de 1432 concediendo indulgencia a quienes quieran ayudar en la reparación de la iglesia. 
 
San Nicolás vivió su apogeo durante el primer cuarto del siglo XVI, cuando había una señora encargada de su mantenimiento y limpieza. Todos los 5 y 6 de diciembre los estudiantes universitarios de la ciudad acudían con trompetas y atabales a celebrar la festividad del santo San Nicolás de Bari, y el encargado de pagar los gastos de esta festividad era el rector, utilizando el dinero de las matriculas de los alumnos de la Universidad. 
 
Ante la carencia de decoración que sufría San Nicolás, la Universidad decide en 1509 contratar al escultor Gill para que hiciese una talla de San Nicolás. Esta talla se caracterizaba por lucir una capa roja todo el año, menos el día de la celebración de su festividad que vestía una capa azul. 
 
En  el cementerio de San Nicolás se enterraban a los fallecidos en el Hospital de Estudio, y para continuar la expansión de sus estudios la Universidad decidió conceder una cátedra de Anatomía al licenciado Cosme de Medina. De esta manera, se construye el Teatro Anatómico de San Nicolás en 1554, convirtiéndose en la primera Casa de Anatomía de España. A lo largo del año el hospital estaba obligado a donar doce cuerpos para anatomía general y otros doce para diseccionar por partes. 
 
Las tareas de mantenimiento de San Nicolás estaban repartidas, un capellán se encargada de la limpieza y del estado de la iglesia, mientras que un anatomista se encargaba del Teatro de Anatomía. Pero según fue pasando el tiempo la iglesia fue empeorando considerablemente, de hecho fueron varios los clérigos a los que se le encargó el mantenimiento. Sin embargo, a pesar de estos intentos para que la iglesia estuviese en buen estado en 1707 se cierra, malos olores, basura, la cercanía del río, y animales que no debían habitar allí fueron los que acentuaron este deterioro.
 
Aún así el anfiteatro anatómico siguió funcionando hasta finales del siglo XVIII, aunque al igual que le ocurrió a la iglesia por la zona donde estaba ubicada se tuvo que cerrar. Con el paso del tiempo el estado de San Nicolás de Bari sólo va a peor, por lo que se decide demolerla en 1801. La otra opción a la destrucción era su venta, pero la Universidad de Salamanca se negó por ser territorio sagrado y por ser uno de los monumentos más antiguos de la ciudad. 
 
A pesar de su demolición aún quedan algunos vestigios de San Nicolás de Bari. Estos restos se encuentran en el sótano de un edificio de propiedad privada, aunque a diferencia de otras ruinas estas están protegidas y en buen estado. El inconveniente es que no están abiertas al público, de ahí que sean muchos los salmantinos que no conocen que en la orilla del Tormes estuvo el primer Anfiteatro de Anatomía de España.
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