Lunes. 27.03.2017 |

La plaza de San Boal, el rincón de los adinerados

La plaza de San Boal, el rincón de los adinerados
Salamanca es una ciudad de rincones escondidos para la historia. Uno de ellos es la plaza de San Boal. Encerrada entre altos edificios, alberga una parroquia y el Palacio de Arias Corvelle, aunque hace años allí estuvo ubicado el Frontón Tormes, que más tarde se convertiría en un cine: el Cinema Salamanca.
 
El Frontón Tormes fue construido por Elpidio Sánchez Marcos, un conocido constructor salmantino que hasta el momento se había dedicado a realizar obras públicas. Pero en 1936 con motivo de la Guerra Civil española se paralizaron, por lo que decidió reconvertir su negocio construyendo este frontón. Para poder llevar a cabo este proyecto compró unos corralones y unas casas viejas en la calle Sol con la Plaza San Boal.
 
El frontón poseía una cancha de treinta metros de largo por diez de ancho, una sala de apuestas , una barra e incluso un búnker que construyó Elpidio para él y su familia.  A este lugar solía acudir gente con una buena posición económica, y muchos de ellos se habían trasladado a Salamanca a vivir con motivo de la guerra, por lo que al acabarse se marcharon y el negoció decayó considerablemente. 
 
Por entonces, el cine comenzaba a ser un espectáculo de masas y Elpidio Sánchez Marcos, empresario con gran visión para los negocios decidió poner uno donde estaba su frontón y así nació el Cinema Salamanca. En poco tiempo se convirtió en el mejor cine de Salamanca, con 867 localidades distribuidas entre los palcos, el patio de butacas y el anfiteatro.
 
El objetivo era que se convirtiese en el cine de la clase alta salmantina, por lo que no reparaba en gastos de ningún tipo,  y durante un tiempo lo consiguió. A los estrenos de las películas acudían actores y directores, y en la entrada a las mujeres se les regalaba una flor. A la hora de construir este Cinema Salamanca, Elpidio pensó en su comodidad y en la de su familia, por lo que tenía una entrada directa al cine desde su casa. 
 
Pasado el tiempo, ya en la década de los ochenta los encargados del negocio eran los hijos, que deciden reconvertir esta sala de cine de gran nivel en un multicine corriente. Y así estuvo durante unos años hasta que la falta de rentabilidad, como suele ocurrir en el mundo de los negocios, lo llevó al cierre, y más tarde a transformarse en un edificio de viviendas. 

Residencia del Marqués de Almarza
 
San Boal también fue el lugar elegido por el Marqués de Almarza para establecer su residencia. Allí ubicó su palacio, conocido como el de Arias Corvelle. Este lugar esconde una anécdota bastante conocida entre los salmantinos. La marquesa de Almarza sufrió un ataque de catalepsia, pero en esa época la enfermedad no se conocía y pensaron que había fallecido. Según la historia para hacer su traslado más cómodamente hasta la Iglesia de San Boal, se realizó a través de un pasadizo subterráneo. Cuando llegó la noche, el párroco de la iglesia aprovechó la tranquilidad para robarle a la marquesa un anillo con un diamante que llevaba en su mano. Pero cuando iba a realizar la acción, la marquesa despertó de su catalepsia, pero los rumores de la época comentaban que había resucitado. 
 
El palacio se construyó en 1470, pero actualmente está dividido en dos. Una de las partes es la que pertenece al Centro Hispano-japonés y la otra contiene una sala de exposiciones, entre otras dependencias, pertenecientes a Caja Duero. Aunque como todo edificio tiene su historia, también fue la Escuela de Nobles y Bellas Artes de Salamanca, y más tarde la Facultad de Empresariales, después de haber pasado por  Escuela de Comercio. 
 
Del Centro Hispano-japonés destaca su patio del siglo XVI, aunque ahora mismo, tras una reforma el claustro del patio está cerrado, pero sus medallones continúan intactos. Asimismo, también llama la atención las escaleras, por las que bajaba y subía el Duque de Wellington, cuando se hospedó allí durante la Guerra de la Independencia. 
 
El marquesado de Almarza mantenía una estrecha relación con la Parroquia de San Boal y las actividades que en ella se realizaban, de hecho, en 1740 financió la reforma de la iglesia por el mal estado en el que se encontraba. La fecha exacta de su edificación no se conoce, pero según figura en los foros de noticias ya se tiene indicios de su existencia en 1125.
 
En la actualidad, en la fachada de la Parroquia de San Boal se pueden leer los siguientes versos: 
 
“pues devoto supo unir
en su ilustre edificar
el ánimo de empezar
la gloria de concluir”.
 
De los cuales se puede deducir que San Boal fue lugar de encuentro de salmantinos adinerados, atraídos primero por el Frontón Tormes, y luego por el Cinema Salamanca, y donde un marqués estableció su residencia. Sin embargo, ahora es muchas veces un lugar de paso escondido entre la vorágine del engullidor urbanismo.
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