Jueves. 22.06.2017 |

La plaza de San Cristóbal, el rincón de los penitentes

La plaza de San Cristóbal, el rincón de los penitentes
En la Edad Media, la religión era una parte importante en la vida del ser humano. Cada persona vivía esa faceta de una manera diferente. Por eso, había varios tipos de penitentes: los plorantes, los audientes, los sucumbentes, los consistentes y los emparedados. En estos últimos pensó doña Sancha Díaz, cuando decidió donarles maravedíes en su testamento. Aunque también donó una casa y un hangar para construir el albergue u hospital de Nuestra Señora de la Misericordia en 1389.
 
El hospital era pequeño, pues según algunos testimonios de la época, se cree que sólo poseía seis en el momento de su apertura, aunque con el tiempo debieron ir aumentando. Al principio los encargados del cuidado y del mantenimiento del albergue fue la Cofradía de Nuestra Señora de la Misericordia. La cofradía era la encargada de acompañar a los reos hasta su lugar de ejecución, que era la Plaza de San Martín hasta que se construyó la Plaza Mayor. 
 
En el lugar de ejecución elaboraban un pequeño altar con la imagen de la virgen de la Misericordia para que fuese lo último que veía el preso, y finalmente trasladaban al preso hasta la ermita del hospital para que se le velase durante esa noche, y poder enterrarlo a la mañana siguiente. Al igual que sucedió con muchos otros hospitales salmantinos, Felipe II mandó cerrarlo, había demasiados centros sanitarios abiertos pero poco dinero para mantenerlos a todos. 
 
A principios del siglo XX, el Obispado cedió la construcción a la Unión Ferroviaria y Obrera para la celebración de sus actos culturales. En ese momento se estaba construyendo la iglesia de Pizarrales por lo que se decide trasladar la espadaña de la portada de la ermita de Nuestra Señora de la Misericordia a esta nueva iglesia. La Asociación Ciudadanos por la Defensa del Patrimonio ha intentado que esta guadaña regrese a su colocación original porque es lo que aconsejan los expertos, pero sin éxito. 
 
La parroquia que se convirtió en cine
 
Pero en la Plaza de San Cristóbal, también se encuentra la parroquia del mismo nombre, originaria de la época de la repoblación, en 1145. Sin embargo, en los años veinte  pasó a ser un colegio, el de San José. Dentro de la iglesia se hicieron aulas para cuatro grados con paredes de madera, pero al párroco de San Cristóbal no sólo se preocupaba por la formación académica de sus alumnos. Así que aprovechando el auge que comenzaba a tener el cine entre los salamantinos, montó un cine dentro de la parroquia. 
 
En el cine de San Cristóbal podía entrar cualquiera, los vecinos de la zona acudían pagando una pequeña cantidad, y así estuvo durante unos años. En la actualidad, la parroquia es como otra cualquiera de la ciudad, y la ermita sigue perteneciendo al Obispado que la tiene alquilada a una empresa. La imagen de Nuestra Señora de la Misericordia se puede visitar en la Iglesia de Santic Spiritus, donde también se encuentra el Cristo de los Milagros. 
 
La imagen de Nuestra Señora de la Misericordia sí se encuentra en bien conservada y en buen estado, no ocurre lo mismo con la ermita del mismo nombre. La espadaña de su portada continúa ausente, su techo es de Uralita, lo que está prohibido por la normativa europea, y su puerta rompe la armonía del edificio. Seguramente lo mejor seria restaurarla, y realizar un aula cultural en su interior, pero mientras tanto el tiempo sigue pasando por ella. 
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