Sábado. 21.10.2017 |

El monasterio del Colegio Calasanz

El monasterio del Colegio Calasanz
Los colegios siempre han tenido un papel muy importante en Salamanca. Uno de los que llama la atención es Calasanz, donde estuvo situado el convento de San Bernardo, también conocido como el convento de ‘Las Bernardas’. Según algunos historiadores fue fundado en 1548, pero otros consideran que fue en 1552 por María de Anaya y Francisco Herrera.
 
El proyecto se encargó a Martín Navarro y a Rodrigo Gil de Hontañón. Ambos a la hora de realizar el convento tuvieron muy en cuenta  lo que predicaba San Bernardo y la vida que llevaban las monjas de esta orden. De hecho, eran muros caracterizados por su sencillez y simpleza, sin torres, ni vitrinas, ni demasiados santos. Las monjas llevaban una vida tranquila, pues la oración era su principal actividad.
 
Del antiguo convento aún se conservan la iglesia y dos de los patios. Uno es conocido como el patio del pino, porque hace unos años tenía un ejemplar muy grande en el centro, incluso sobresalía por encima del tejado del edificio, y aunque ya no existe se sigue denominando así. En cambio, de la iglesia llama la atención su portada, muy similar a la de la Universidad de Alcalá, y una vez más muestra esa austeridad propia de la orden cisterciense de las monjas bernardas. 
 
Pero al igual que les ocurrió a muchos edificios salmantinos, las guerras tuvieron grandes consecuencias para el monasterio de las Bernardas, primero la Guerra de la Sucesión y luego la Guerra de la Independencia. Durante la primera, concretamente en 1706 se convirtió en hospital, aunque años después quedó destruido.
 
Proyecto de los Padres Escolapios
 
En 1957 los Padres Escolapios necesitaban un edificio más grande del que tenían para poder seguir atendiendo a sus alumnos. El suyo se encontraba en la calle Santiago, por lo que compran el edificio del convento a las monjas, pero con la condición de que les construyesen uno nuevo al que poder trasladarse. Finalmente así se hace, se les edificó uno en el Camino de las Aguas.
 
Aparte de los dos patios y de la iglesia se conservan otros dos elementos del antiguo convento de las Bernardas, aunque no se encuentra en donde estuvo ubicado el monasterio. Uno de ellos era la puerta de verja del convento, que ahora es la puerta de entrada al Parque de los Jesuitas, y el otro elemento es el rollo de justicia que da nombre al barrio, donde están grabados María de Anaya y Francisco de Herrera, fundadores del convento de San Bernardo.
 
En la actualidad los restos que aún se conservan están en buen estado por el cuidado de los Padres Escolapios. Cualquiera que lo desee puede ir al colegio y solicitar una visita para ver los muros entre los que antes se escuchaban las oraciones de las monjas Bernardas, pero que ahora invaden los gritos y las voces de los niños que cada día acuden al colegio para aprender algo nuevo.
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