Jueves. 21.09.2017 |

El aikido, un antídoto al egoísmo y la competitividad

El aikido, un antídoto al egoísmo y la competitividad
Las artes marciales son una práctica común en la sociedad occidental. Desde oriente nos llegan múltiples disciplinas de antiguos sabios que combinan ejercicio y equilibrio mental. Una de ellas es el Aikido, que contará con una jornada de puertas abieratas este domingo día 5 de agosto para todo aquel que quiera acercarse a saber un poco más sobre él.
 
SALAMANCA24HORAS ha estado en Aikido Salamanca, donde tendrá lugar esta jornada desde las 10.30 horas y hasta las 12:30 en el gimnasio Yoko Gake (calle Cuarta, 22, Salamanca). Allí sus profesores nos han explicado un poco más sobre esta práctica y todos los beneficios que aporta a quienes la siguen. En la jornada, impartida por el profesor Nima Massoumian Golzar, se presentará una introducción teórico/práctica al aikido. 
 
El aikido es un arte japonés de carácter enfáticamente no-marcial, no-resistente y pacífico. La idea es que la violencia no puede ser rechazada con más violencia. Además es un sistema de educación integral, física, mental y espiritual, en donde se da muchísima importancia al trabajo respiratorio y a la fluidez física que tienen un efecto dramático sobre nuestra personalidad y nuestro equilibrio emocional, por lo que la práctica deviene en un excelente método de perfeccionamiento interno y un antídoto al egoísmo y competitividad que tanto prima en nuestra sociedad.
 
Su fundador, Morihei Ueshiba, tras sus experiencias en la II Guerra Mundial, transformó su entendimiento de la filosofía marcial y creó el Aikido como vía de unificación y pacificación. La idea es que el movimiento físico influye directamente en nuestra mente con cierto tiempo de práctica. Los movientos del Aikido tratar de recibir una agresión con una respuesta no violenta, transformando la energía del atacante y creando un movimiento fluido que devuelve la energía al atacante pero sin destruirlo. Pues bien, la práctica consciente y constante de este tipo de movimientos y técnicas va creando un poso inconsciente que trasforma y perfecciona nuestra mente, haciéndonos más empáticos, centrados y estables.

El aikido está fundamentado en la educación y las cualidades del antiguo caballero; la nobleza, la rectitud, la verdad, el saber estar y la justicia, deben marcar el carácter de cualquier persona que quiera considerarse un caballero. Empezar a actuar desde la coherencia con unos valores internos, es un camino que debemos emprender con valentía y con la seguridad de que los frutos obtenidos serán maravillosos. En una sociedad donde la hipocresía y la falta de ética y moral manchan por doquier todas las relaciones humanas, los valores del antiguo caballero, del verdadero guerrero de la Luz, son una salvaguarda y un oasis para las personas que nos rodean. 
 
Todos los movimientos del aikido están directamente relacionados con la respiración. Cada gesto es acompañado de un respiración acompasada y consciente. La respiración es la base de nuestra vida física, de nuestra naturaleza vital. Nos pone en contacto con nuestro aliento vital y nos acerca, con su estudio y dominio, a entrar en contacto con el Pulso Original, con el Universo como manifestación del Amor Divino. 
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