Tras el apuñalamiento, uno de los acusados “lloraba” por lo que había pasado

La segunda sesión del juicio contra los dos madrileños acusados de homicidio en tentativa y lesiones ha sacado a relucir contradicciones entre las partes.

En la primera sesión, los dos acusados, D.H. y Z.E.S.B., se declararon culpables por la pelea ocurrida en El Barco de Ávila en 2015, cuando cuatro jóvenes resultaron heridos. Si el primer día aportaron su declaración los dos procesados y varios agentes de la Guardia Civil, la segunda se ha dedicado a los cuatro afectados principales y a otros seis testigos que presenciaron el altercado o fueron de algún modo partícipes.

En cuanto a los antecedentes de la pelea, las versiones difieren: los dos acusados y el menor -al que se juzgó en otro procedimiento- aseguran que previamente a la riña no se produjo ningún otro incidente. Tanto un agente de la Guardia Civil como la mayoría de testigos que han prestado declaración ante el juez, afirman que durante un baile, mientras se encontraban en la verbena, se habían producido “empujones” que no llegaron a más.

A partir de entonces, los testimonios de los cuatro heridos coinciden: la noche del 12 al 13 de agosto de 2015, Víctor M., Aitor M., Jerónimo S. y Sergio P. habían pasado parte de la fiesta juntos. Al finalizar la verbena, se reunieron en una de las discotecas de la localidad. En ese momento, debido a que dentro de la discoteca no se permitía beber, Jerónimo S. salió del establecimiento para ocultar una botella que había adquirido con anterioridad. Lo acompañaban Víctor M. y Sergio P.

Actitud hostil

En la calle se encontraban los dos acusados, D.H. y Z.E.S.B., acompañados del menor, quien supuestamente comenzó a increpar a los otros tres. El acusado Z.E.S.B. le habría preguntado, según Jerónimo S.: “¿me estás mirando a mí?”, adoptando una actitud hostil que derivó en la posterior pelea.

El procesado Z.E.S.B. se dirigió presuntamente a Víctor M., quien recibió las primeras agresiones: seis puñaladas en la espalda y una en el cuello. Tras ser herido, se retiró a un callejón donde se desmayó.

Su amigo Sergio P. trató de acudir en su ayuda, pero antes de poder actuar, recibió una puñalada, que según su testimonio sería autoría de Z.E.S.B. La herida que le produjo fue de tres centímetros, en el brazo.

El que había salido con la intención de ocultar la botella, Jerónimo S., fue empujado por el menor y agredido por un tercero, según su testimonio. Ha explicado que tras un primer contacto, se alejó hasta un bordillo y se sentó. Dos testigos, Daniel M. y Ana S., acudieron a su encuentro y llamaron a la ambulancia tras comprobar las heridas que presentaba en la espalda. Al despegar la espalda de la pared, notó “el chorro de sangre fría”.

Quien se llevó la peor parte fue Aitor M.; asegura que se encontraba dentro de la discoteca cuando comenzó la contienda. Al tratar de acercarse para “apaciguar” los ánimos, recibió un navajazo de D.H. en el vientre que lo mantuvo en el hospital durante 20 días.

Discrepancias en la premeditación

Mientras los acusados, durante su intervención en la primera sesión del juicio, aseguraban que no habían acudido a las fiestas de El Barco de Ávila con ánimo conflictivo, la acusación particular opina lo contrario.

El afectado Jerónimo S. ha defendido que fuentes cercanas a él le informaron de que los dos acusados habían enseñado la navaja el día anterior a otro grupo, y que se reunieron en el río para ponerse de acuerdo sobre los actos que llevarían a cabo la noche siguiente.

También Andrea M., testigo, ha explicado que tras el altercado, al poner en común con los amigos lo ocurrido, se dijo que el día anterior había habido problemas y que por eso, los procesados habrían ido esa noche “a hablar” con los afectados.

Tras la pelea, los dos acusados se reunieron con el menor en una huerta, zona conocida por todos ellos. Se encontraba allí la hermana del menor procesado, Lara, quien ha declarado que “Z.E.S.B. estaba sentado, D.H. llorando por lo que había pasado”, y su hermano “no decía nada, estaba asustado”. Afirma que Z.E.S.B. llegó a regañar a su hermano por no haber actuado como habían acordado, llamándolo “maricona”.

La que está prevista como última sesión del juicio está convocada para el jueves por la mañana en la Audiencia Provincial de Ávila.