Mañueco reclama unidad “ante las amenazas y para apartar de nuestra sociedad el odio que solo genera odio”

El alcalde realiza la tradicional ofrenda a la Virgen de la Vega en su festividad. Aboda por “atender, escuchar y comprender a los demás más allá de las aspiraciones y de las pretensiones de uno mismo es el camino de la convivencia en paz”. Posteriormente, la diseñadora Fely Campo ofreció el pregón desde el balcón del Ayuntamiento
 

Viernes 8 de septiembre, día la Virgen de la Vega, patrona de Salamanca. Al mediodía, tras recorrer la Corporación municipal el trayecto desde el Ayuntamiento a la Catedral Nueva, tuvo lugar la misa donde el alcalde, Alfonso Fernández Mañueco, realizó la tradicional ofrenda.

“Vivimos en una sociedad de derechos y libertades que facilita la convivencia y en harmonía bajo los principios de solidaridad, igualdad y respeto a los demás. Debemos valorar la fortuna que tenemos al vivir en esta hermosa tierra en paz, una tierra de gente de bien, y te damos las gracias por ello. No todo el mundo tiene esta suerte ni todo el mundo comparte nuestro modelo social, que sufre ataques como el del reciente atentado de la ciudad de Barcelona”, comenzó su discurso.

“La ciudad de Salamanca condena este atentado salvaje y todos los actos terroristas y se solidariza con las víctimas y con sus familiares. Y te pedimos fuerza para mantenernos unidos ante las amenazas y para apartar de nuestra sociedad el odio que solo genera odio”, continuó, para recordar las palabras de nuestro Papa Francisco, en la reciente Conferencia de Paz en Egipto, en rechazo de la violencia terrorista y en defensa del entendimiento desde la fraternidad: “la única alternativa a la barbarie del conflicto es la cultura del encuentro”.

Por eso, Mañueco aboga por “atender, escuchar y comprender a los demás más allá de las aspiraciones y de las pretensiones de uno mismo es el camino de la convivencia en paz. Con la base del entendimiento, nuestra sociedad ha avanzado mucho en los últimos años en democracia y ese debe ser nuestro camino para continuar construyendo una sociedad más justa, más igualitaria y más solidaria”.

Una tarea de toda la sociedad. “Cada uno, en sus responsabilidades y en sus quehaceres cotidianos, debe esforzarse en ponerse en la situación del otro, en ver las cosas desde otros ojos, y abrirse al diálogo. En palabras de nuestro Papa Francisco, “dialogar no significa renunciar a las propias ideas y tradiciones, sino a la pretensión de que sean únicas y absolutas”, continuó el alcalde.

Diálogo y voluntad de llegar al acuerdo

Alfonso Fernández Mañueco se mostró convencido de que “el diálogo y la voluntad de llegar al acuerdo dan la solidez que necesitan los pilares para seguir construyendo el futuro de nuestra ciudad. Recientemente se ha cumplido la mitad de mi mandato y ante ti, nuestra señora, quiero renovar mi compromiso con los salmantinos. Desde la vocación de servicio público que me inclina hacia los demás, conservo mis empeños en la defensa del interés general y del bienestar de las salmantinas y los salmantinos”.

Por eso, dijo mantener su mano tendida a los miembros de la corporación municipal para hallar el mejor rumbo en las decisiones. “Y reitero mi convicción de que es necesaria, no solo conveniente, la implicación de todas las organizaciones y colectivos para el progreso de la ciudad y la mejora de la vida de las personas. Las personas de Salamanca nos necesitan, a todos, especialmente los que atraviesan más dificultades y sufren penurias”.

Pregón y chupinazo

Posteriormente, la diseñadora salmantina Fely Campo fue la encargada de pregonar las Ferias y Fiestas de Salamanca desde el balcón del Ayuntamiento en la Plaza Mayor.

“Para mí siempre ha sido más fácil expresarme con los tejidos, por lo que he hilvanado estos días con hilo doble sentimientos, que espero estén bien sujetos a estas palabras. Salamanca, mi querida Salamanca, hablar de esta ciudad para mí es fácil. Estoy enamorada de cada uno de sus interminables rincones”, dijo.

Y añadió: “Desde niña me embrujó la ciudad, recuerdo los días de niebla, me encantaba perderme por el barrio antiguo, por todas sus calles, y llegar hasta esta plaza que nos une a todos. Dicen que los salmantinos cuando vamos a otras ciudades buscamos su plaza mayor, quizás es entonces cuando nos damos cuenta del privilegio de vivir aquí”.