Viernes. 22.09.2017 |

Los hurtos de los clientes en hoteles se convierten en una práctica habitual

Los hurtos de los clientes en hoteles se convierten en una práctica habitual
Salamanca 24horas

Una encuesta publicó que 7 de cada 10 clientes se llevan algo de sus estancias hoteleras. Alain Saldaña, presidente de la Asociación de Empresarios de Hostelería de Salamanca, confirma que Salamanca se mueve en las cifras que se han publicado, y asegura que los hoteleros se encuentran en un vacío legal ante el que sólo pueden asumir las pérdidas. Además, detalla alguna anécdota impactante

Una reciente encuesta publicaba que 7 de cada 10 turistas admitían haberse llevado algo de las habitaciones hoteleras en las que habían pernoctado. Además, los españoles encabezaban el ranking de nacionalidades que más objetos de valor sustraían en los establecimientos.

Los hosteleros de Salamanca también sufren estos hurtos. Así lo confirmó a SALAMANCA24HORAS Alain Saldaña, presidente de la Asociación de Empresarios de Hostelería de Salamanca, que explicó que los números en la ciudad salmantina se mueven en los porcentajes publicados, con los que se sienten “plenamente identificados”.

Alain Saldaña recuerda que este tema no es nuevo, y que “los clientes se llevan todo tipo de objetos: felpas, toallas, albornoces, bombillas e incluso, desde que se instalaron los mandos a distancia, las pilas además del propio mando”.

Es por ello que todas las cadenas hoteleras destinan entre un 2% y un 4% de sus cifras económicas a la reposición de estos objetos. “Es un costo que tenemos asumido, y es lo que nos toca”, recuerda el hotelero. Esto supone un daño para las cuentas de resultados, ya que los hoteles tienen que asumir esas cifras.

Además, el presidente de los hosteleros en Salamanca explica que “posiblemente cuanto más alto es el ‘standing’ de la habitación, más habitual es que la gente se lleve algo”. Es decir, que cuanto más paga el cliente, más normal es que sustraiga un objeto.

Alain Saldaña explica que, por el momento, ante estas situaciones los hoteleros se encuentran “en un vacío legal” ante el que no pueden hacer nada. Así, la única solución posible sería levantar acta notarial de los objetos que se encuentran en la habitación cuando el cliente hiciese el ‘check-in’ y el ‘check-out’, algo por el momento inviable, ya que dificultaría y ralentizaría mucho el registro de las personas.

El presidente de la Asociación de Hosteleros de Salamanca matiza que muchos clientes, ante la acusación de robo, aseguran que la habitación se entregó sin el objeto que se les reclama. Como el hotel no cuenta con ninguna prueba, argumentan que fue el establecimiento quien olvidó proveer la estancia con el elemento en cuestión.

Así, los empresarios sufren “una tesitura que no nos queda más remedio que asumir”, como lamenta Alain Saldaña. En ocasiones los hoteles se ponen en contacto con el cliente (ya que tienen todos sus datos, hasta la tarjeta de crédito) y, “si es de buena fe, lo reconoce”, como asegura el presidente, aunque recuerda que “más del 90% lo niega”.

Los clientes se llevan todo tipo de objetos

Alain Saldaña detalló que los clientes se llevan todo tipo de objetos “que tengan valor” de las habitaciones, sin hacer ningún tipo de discriminación. Así, lo normal es que desaparezcan bombillas de las lámparas, secadores de cabello, cafeteras e incluso plancha-pantalones. También es muy habitual que “se lleven objetos del ‘minibar’ sin pagar”.

Estos enseres “se ponen a disposición de los clientes para aumentar el valor de la habitación” y hacer más cómoda su estancia, como explica el presidente de los hosteleros salmantinos. Pero, en vez de respetar, los huéspedes se los llevan.

Los productos de baño son elementos también muy sustraídos. Sin embargo, estos robos no afectan tanto a los establecimientos, ya que además de tener menor valor, “van serigrafiados con el anagrama del hotel”, por lo que llegan a hacerles publicidad gratuita, como reconoce Alain Saldaña.

Además, el hotelero cuenta a SALAMANCA24HORAS dos anécdotas relacionadas con robos y que le causaron gran impacto. La primera fue cuando, en la década de los 90, un empresario tenía la sospecha de que un cliente le había robado un albornoz, por lo que decidió abrir su maleta. El huésped amenazó con llamar a la policía, pero el propietario finalmente rajó el equipaje, descubriendo que sí había sufrido un robo.

La otra es que, cuando comenzaron a cambiarse las televisiones antiguas por las aquellas que son planas, un cliente se llevó una de 32 pulgadas en su maleta.

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