Jueves. 27.07.2017 |

CRÓNICAS ATLANTES

El instructor: La novela policiaca goza de buena salud

El instructor: La novela policiaca goza de buena salud
Salamanca 24horas

Entrevista con el escritor Jacobo Otero, autor de un apasionante viaje a través del género policiaco que tantas satisfacciones ha dado a pretéritas generaciones y que para alegría de muchos

Hace ya algunos años, tuve la fortuna de cruzarme en mi recorrido vital con un escritor de los disciplinados, de esos que aportan a la palabra el valor que por derecho le corresponde. Moviéndose cómodamente en las aguas del thriller, Jacobo Otero maneja magistralmente la trama de sus novelas para convertir los escenarios literarios en rincones palpables por el lector. Su última – siempre penúltima- novela lleva como título ‘El instructor’, ediciones Éride, un apasionante viaje a través del género policiaco que tantas satisfacciones ha dado a pretéritas generaciones y que para alegría de muchos, gracias a novelas como esta se muestra muy vivo.

- Eres un escritor valiente; igual tocas en tus libros temas controvertidos como los atentados del 11 de septiembre, como te pones en clave erótica o tratas asuntos ligados a la mitología clásica. ¿Una clara apuesta por marcar un estilo propio en lo que escribes por encima del tema a tratar? 
- Casi me sale una carcajada ante esta pregunta, y es que no puedo olvidar lo que llevan diciéndome toda la vida. Si fuera más dócil, seguramente habría caído mejor a la gente, abriéndose de esta manera puertas que dan acceso a estancias que algunas personas ni siquiera saben que existen. Pero hay algo que siempre he tenido tan claro como mis ideas, y es que no le pongo precio a la dignidad. Escribo sobre lo que me gusta, y salvo en el caso de esa novela erótico-mitológica, que fue un encargo de mi editor, esa es la línea a seguir. Pero hasta en esa entre comillas excepción que supuso ‘El octógono de Candiá’, me dijeron algo que usted reseña de forma muy directa en el enunciado: no renunciar a mi estilo. Y eso me gustó. Es evidente que disfruto escribiendo thrillers, pero el resultado final tampoco es que se adapte al cien por cien a dicho género. Lo mismo con cualquiera de las otras novelas ya publicadas, y más aún con la que en estos momentos está en fase de elaboración. En definitiva, que si hay un detalle que me caracteriza por encima de los demás, es que siempre cuento una versión que difiere de la oficial. Quizá esa sea la gracia.

- ¿Es ‘El instructor’ una novela policiaca a la antigua usanza, de las que se pinta de negro? 
- Es sin duda una novela policíaca en la que el lector se va a encontrar con muchos de los elementos típicos del género, pero no por ello puede decirse que es "otra de polis", o en la que las intrahistorias acaban ahogando la trama principal. Hay quien me ha dicho que tiendo a ser en ocasiones muy maniqueo, con buenos de postín y malos malísimos, y aunque en esta novela queda claro quién es quién, lo cierto es que se profundiza sobre esos condicionantes que a veces le llevan a uno a ser de una manera o de otra. Es por eso que en cierta medida algunos personajes, más que teñirse de negro, pululan entre una amalgama de tonalidades grisáceas.

- ¿No estamos hablando de la continuación de la trilogía que has publicado con anterioridad, verdad? 
- Si bien hay algún personaje común a los que ya aparecieron en la trilogía, ‘El instructor’ puede leerse de forma independiente sin que la persona que se acerque a la trama necesite de otras referencias que las que se le ofrecen en la novela. Más que continuar, sería un fenómeno parecido al de esas series que dan pie a otras ,algo que ahora se ha vuelto a poner de moda con ‘Rouge One’, o los ya  clásicos ‘Fraser’ y ‘Aida’, que nacieron gracias a  éxitos  como ‘Cheers’ y ‘Siete vidas’. 

- ¿Hay algunos guiños de tu alter ego en la novela? 
- Ya en otras ocasiones ha habido lectores que me identifican con alguno de los personajes principales, si bien siempre he dicho que no pretendo ser como John Le Carré y George Smilley, Len Deighton y Bernard Samson o Tom Clancy y su Jack Ryan. Pero en esta ocasión debo admitir que Agustín Freixanes y yo somos más parecidos de lo que quisiera. En medio de la ficción, no he podido evitar que viva, o más bien "reviva" episodios autobiográficos. Eso sí, no le hago caer en el ridículo que tan magistralmente nos mostró Luís Landero en sus ‘Juegos de la edad tardía’.

- Al margen de la trama policiaca, esta es una novela con grandes pinceladas históricas ligadas a la isla de Menorca, escenario principal de la obra. ¿Qué te une a esta bella isla balear? 
- Viví en Menorca durante casi un año, y la verdad es que tanto la isla como sus gentes llegaron a cautivarme de forma muy especial. Quizá se deba a que fue la primera vez en la que realicé un trabajo serio y ello contribuyó de forma muy positiva en mi autoestima. Y por qué negarlo: gracias a ese viaje acabé conociendo a la que hoy es mi mujer. Y eso sin duda es lo más importante. De no haber tomado aquel avión hace ya quince años, a saber dónde estaría hoy. 

- ¿Es ‘El instructor’ una novela en flashback? 
- Más que una novela en flashback, cosa que sí ocurre por ejemplo en ‘Expediente Othalan’, con ‘El instructor’ planteo un experimento que en cierta medida nos lleva a aquella serie mítica de los 70 y 80 que fue Colombo. Al inicio de cada capítulo, uno sabe quién es el malo, pero desconoce las causas que le han llevado a cometer el crimen. Aquel comisario poco corriente y de aspecto desastroso no parece el más indicado para resolver nada, y sin embargo, acaba dando con la clave. Sin ser exactamente lo mismo, en las páginas de esta novela se encontrará con un planteamiento similar, lo cual no quiere decir que no vaya a haber sorpresas.

- Deja que sea punzante con algunas preguntas. ¿Se hace buena novela negra en España? 
- Podría intentar ser diplomático, o tirando de tópico, responder con otra pregunta (como buen gallego), pero no voy a hacerlo. He disfrutado leyendo muy buenas novelas, y me aburrí como una ostra con otras. Incluso hubo una que tuve que dejar, y no es cosa que suela ocurrirme. Pero como no me gusta hablar mal de nadie, solo voy a citar a aquellas obras con las que me lo he pasado en grande con independencia de lo amables que hayan sido conmigo sus creadores: ‘Complot en Madrid’ o ‘En Canarias se ha puesto el sol’ de Jordi Sierra i Fabra; ‘La comisaría norte’, de José Luís Romero; la trilogía de Dolores Redondo, y como no, ‘El último trabajo de Germán Cárdenas’ de mi amigo Carlos Meneses.

- ¿Este es un género literario para un tipo de lector especializado? 
- Creo que no. El género policíaco-negro-intriga, debe ser sobre todo una ventana abierta al entretenimiento. No digo con ello que deba recurrirse a una trama simple o deslavazada (como a veces nos encontramos), pero tampoco algo tan complejo que convierta al lector en una especie de maestro ajedrecista. Como bien decía mi abuela: “en el término medio está la virtud". Lo difícil es hallar dicho equilibrio.

- ¿De qué adolece el mundo de las letras en nuestro país? 
- Aquí si voy a mojarme. Adolece de un mal que venimos arrastrando desde hace siglos y que nadie parece dispuesto a sacudirse de una vez por todas: el sectarismo. O eres de los míos o estás contra mí. O te apuntas a la corriente ganadora, o te arriesgas a ser un apestado que no va a entrar en el círculo ni aunque te toque el mayor premio jamás repartido en la lotería. Da igual el ramo: cantantes, artistas, actores o escritores. Si no eres del clan, no sales en la foto. Y esto que digo lo he visto muy de cerca.

- ¿El gran enemigo de un escritor? 
- Los grandes enemigos del escritor son dos; uno mismo y otro escritor. Al primero se puede aprender a domarlo a base de rebajar nuestro propio ego/soberbia, y aceptar que ni somos los mejores, ni tenemos por qué gustar a todo el mundo. Lo segundo ya es más complicado de controlar. La historia nos ha regalado enfrentamientos míticos como Lope-Calderón, Quevedo-Góngora o Shakespeare-Marlow. Hoy, que ninguno podemos compararnos a dichos talentos, te quedas con el típico fariseo que a la vez que te da palmadas en la espalda por detrás está deseando que te hundas. No hay cosa más celosa que otro autor que crea que puedes pisarle una cota de mercado.

- ¿Y el gran cómplice? 
- El cómplice será siempre el público. A él no se le puede engañar. Por eso siempre digo, que cuando uno no esté realmente inspirado o se halla cansado de crear, lo mejor es dejarlo.

- Llego a la librería y veo ‘El instructor’ mostrándose seductor frente a mí. ¿Por qué debo comprarlo? 
- Porque con independencia de una trama que engancha desde el primer capítulo, uno va a sentir que los personajes no son tipos irreales, sino uno compañeros con los que querrías sentarte a la mesa.
 

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