Miércoles. 26.07.2017 |

EL IMPUESTO AL SOL, A DEBATE

“Puedes ser independiente energéticamente con solo veinte metros cuadrados de tejado”

“Puedes ser independiente energéticamente con solo veinte metros cuadrados de tejado”
Salamanca 24horas

Los cambios en la legislación han hecho que se detenga el crecimiento en la implantación de placas solares como inversión a largo plazo. Sin embargo, el autoconsumo es rentable y viable desde el punto de vista del ahorro en la factura de la luz

Existen dos tipos de instalaciones fotovoltaicas. Por un lado, aquellas que se implantan con el objetivo de vender la energía producida a la red y, por otro, la instalación con un objetivo de autoconsumo. En cualquiera de los dos casos, hay que realizar una inversión variable en función del objetivo y realizar una serie de trámites que pueden llevar en torno a tres o cuatro meses.

“Hay que legalizar la instalación con el ayuntamiento del municipio en el que se vaya a implantar, realizar los trámites correspondientes con los servicios territoriales competentes en energía y con la compañía distribuidora”, explica Carlos Pérez Guerra, responsable de proyectos de Local y Sostenible SL

Sin embargo, asegura que si bien en el pasado era común buscar una rentabilidad a largo plazo, ahora nadie pone una instalación fotovoltaica con ese objetivo. Incluso, antes no solo el Gobierno incentivaba la producción de energía solar con subvenciones, sino que los bancos promocionaban la adquisición de créditos con este objetivo vendiéndolos como un producto similar a un plan de pensiones, por plantarse los proyectos con una amortización de 25 años.

“Ahora mismo nadie hace una instalación fotovoltaica como inversión para obtener una rentabilidad. Quien la hace es para el autoconsumo y, de esta manera, ahorrar en su factura eléctrica y ser menos dependiente del sistema. Sin embargo, está demostrado que la tecnología fotovoltaica es la tecnología de producción de energía económicamente más competitiva”, afirma Carlos Pérez Guerra.

De hecho, asegura que “hoy en día es posible ser completamente autosuficiente en cuanto a energía, simplemente con que tengas un tejado de unos 20 metros cuadrados, con una determinada orientación”. Es decir, es posible producir el 100% de la energía que se consume en un hogar sin acudir la red. Es posible estar también conectado a la red, pero es cuando tienes que pagar el famoso impuesto al sol. “Puedes tener el mismo nivel de confort que tienes en cualquier piso de la ciudad”, confirma.

El oligopolio energético

“Lo más importante es que antes de 2012 se hacían como inversión y desde entonces se hacen como ahorro en la factura de la luz, o para ser independiente totalmente de la red”. Esto es debido al funcionamiento con carácter oligopólico del sistema energético.

Existen tres partes que intervienen en dicho sistema. Por un lado, existe el lugar dónde se produce la energía, luego hay una red de distribución y finalmente la energía llega al punto de consumo. “Quien genera electricidad puede ser desde las grandes compañías a los particulares que tengan una pequeña instalación de placas. Después, la gestión de las redes de transporte de energía son las empresas distribuidoras y luego está quien vende la energía, que son las comercializadoras que nos facturan en en nuestra casa. El problemas es que estos tres actores que intervinen en la trazabilidad de la energía, de facto son la misma empresa. Por eso se dice que el sector energético en España es un oligopolio”.

Al final de esa cadena se encuentra el usuario que es quien paga el sobrecoste. “El precio del kilovatio por hora que pagamos, aparte de estar gravado por una serie de impuestos, no se compra por el precio más bajo posible en la subasta. Nunca se consigue el precio más bajo porque los actores son los mismos y no ejercen competencia. Al final, quien paga el pato somos los usuarios”, concluye.

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