Martes. 17.10.2017 |

Un sacerdote salmantino deja los hábitos tras anunciar que tiene dos hijos

Óscar Turrión, en Roma. Foto de la red social Wayn
Óscar Turrión, en Roma. Foto de la red social Wayn
Un sacerdote salmantino deja los hábitos tras anunciar que tiene dos hijos
Salamanca 24horas

Era rector del Pontificio Colegio Internacional 'Maria Mater Ecclesiae' en Roma, perteneciente a los Legionarios de Cristo. En una carta, pide perdón por su comportamiento

La Oficina de Comunicación Internacional de los Legionarios de Cristo han anunciado en las últimas horas que el sacerdote salmantino Óscar Turrión no seguirá como rector del Pontificio Colegio Internacional 'Maria Mater Ecclesiae' después de renunciar al anunciar que tenía dos hijos. 

La cronología de los hechos, según anuncian los mismos Legionarios de Cristo es que el pasado 27 de marzo anunció que había tenido una hija y pidió que se guardara reserva. Al conocer este hecho, los superiores procedieron a solicitar a la Santa Sede el nombramiento de un nuevo rector del seminario, que inició su mandato en el mes de agosto.

Sin embargo, hace apenas cuatro días, el 5 de octubre, también comunicó que tenía un hijo anterior con la misma mujer, frente a lo que manifestó su intención de abandonar el ministerio sacerdotal y de solicitar la dispensa de las obligaciones contraídas con su ordenación.

Lo hizo después de que el presidente de la Pontificia Comisión para la Protección de Menores, el cardenal O'Malley, sostuvo en agosto que “si un sacerdote tiene un hijo, tiene la obligación moral de dejar a un lado el ministerio y satisfacer las necesidades que puedan tener la madre y el niño”

Óscar Turrión había sido formador del Pontificio Colegio Internacional Maria Mater Ecclesiae desde el año 2007 y fue nombrado rector de dicho Colegio por un trienio en el año 2014. Al presentarlo como candidato al puesto de rector, según es costumbre, se revisó su historial y se tuvo un coloquio con él, en el que manifestó que era idóneo para el cargo y agradeció la confianza depositada en él. 

Después de los hechos, el sacerdote salmantino también publicó una carta en la que comenta que como sacerdote conoció a una mujer con la que siguió en contacto de una forma amigable. "Debido a ciertos hechos en la Congregación de los Legionarios de Cristo y a otros muchos en la Iglesia fui perdiendo lastre y me fui desilusionando, y en un discernimiento sopesado y tranquilo busqué lo que más convenía a mi vida. Fue en ese período cuando entré en contacto de nuevo con esta mujer y poco a poco me fui enamorando", comenta. "De esa relación nació primero un hijo y hace unos meses una hija".

Sin embargo, en la misma carta refleja que en el ejercicio de sus responsabilidades como rector no ha usado dinero del ejercicio de sus responsabilidades "sino que desde hace tres años apartaba los donativos que amigos míos me daban para mi uso personal; con este dinero he ayudado a mis hijos. Asumo mi responsabilidad y sin miedo ante el futuro, pongo todo en las manos de Dios y, decidido, seguiré haciendo la verdad en mi vida".

"Estoy en paz y en armonía con Dios en mi corazón a través del sacramento de la confesión y estoy en paz pues he rezado para pedir luz a Dios nuestro Señor y sincerarme conmigo mismo y con mis superiores. Sólo hasta hace pocas semanas he puesto en conocimiento a mis superiores de esta situación. Hacia ellos tengo gratitud y nobleza por el corazón abierto y comprensivo que siempre me han tendido. Tomé la decisión de dejar el sacerdocio, siendo ya rector en el Mater Ecclesiae y por cariño y respeto a mis compañeros en el Mater y a los seminaristas y a sus obispos, o también por debilidad y vergüenza, no pedí darme de baja en mis responsabilidades", continúa.

"Sí lo hice cuando se terminaba el plazo de tres años para el que fui propuesto como rector. Pido perdón a todos por la falta de confianza que ello supone. Escribo estas líneas para poner la responsabilidad sólo en mí y en mis actos. No hago responsable a nadie más que a mí, quiero dejar claridad con este escrito, sincerarme y pedir perdón por el escándalo y oraciones. Nunca me he sentido más que nadie, y por eso ahora con mucha tranquilidad y humildad puedo sopesar mis actos y pedir perdón a Dios y a vosotros". 

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