Miércoles. 20.09.2017 |

Más de 3.700 contenedores a lo largo de la provincia “para facilitar las cosas”

Más de 3.700 contenedores a lo largo de la provincia “para facilitar las cosas”

El resumen anual del reciclaje de residuos en la provincia de Salamanca delata un mayor grado de sensibilización en los 328 pueblos a los que se presta servicio desde la Diputación. El aumento de los miles de kilos reciclados es directamente proporcional al de contenedores, que también siguen yendo a más para contribuir a marcar unos datos que invitan al optimismo, pero que siguen estando por debajo de la media nacional

Martinamor domina en el papel y el cartón, El Tejado es el número 1 reciclando envases y en el caso del vidrio, Vega de Tirados y La Bastida mantienen una curiosa pugna por convertirse cada año en el líder de unas de las clasificaciones que más orgullo provoca para una localidad. Pocas cosas mejores que ser señalado como uno de los más concienciados con el reciclaje.

Y cuando se habla de clasificaciones, las cifras son a veces mareantes. Llama la atención los más de 100 kilos de vidrio por habitante y año que supera la localidad que se hace cada año con ese ‘título’ honorífico. Bien es verdad que suele tratarse de pueblos con establecimientos hosteleros punteros. Habla bien de esos negocios y, a la vez, supone un acicate muy importante para los vecinos que observan cómo el principal motor económico de su pueblo respeta escrupulosamente las reglas del juego.

Resultados espectaculares

En el caso del papel y el cartón, la hostelería juega también un papel fundamental. Martinamor es un pueblo pequeño pero con dos de los restaurantes más concurridos de la provincia en su término municipal, y deben de trabajar cada vez más porque si el municipio superaba en 2015 los 56 kilos por habitante, en 2016 pasó de los 93. A punto de triplicar a Puerto de Béjar, el segundo clasificado y también con unos resultados magníficos. 

Datos espectaculares como los más de 26 kilos de envases que, de media, deposita cada vecino de El Tejado por año en su correspondiente contenedor. 
La provincia charra recicló durante 2016 casi 5,4 toneladas de residuos lo que supone un 3,91 % más que en 2015 y un 46,5 % que en una década antes, cuando la Diputación comenzó a prestar este servicio que en la actualidad llega a 328 municipios en los que viven 170.384 habitantes.

Mejoras

A lo largo del pasado ejercicio, la institución provincial incrementó el número de contenedores en 137 unidades. Superan ya los 3.700 con un objetivo claro: ponerles las cosas fáciles a los salmantinos. 

Forma parte de una estrategia de mejora constante apostando por un servicio “más eficaz, cómodo y moderno para los habitantes de la provincia”, según explica el diputado provincial de Medio Ambiente, Manuel Rufino García. 

Al aumentar la cantidad de kilos reciclados y disminuir levemente la población, se produce un aumento de la tasa de reciclaje, que en 2016 ha sido de 32,22 kilos por habitante y año frente a los 30,67 del pasado año.

Durante 2016 se recogieron más de dos toneladas de papel, un 4,7 % más que el año anterior. En el caso de los envases se llegó a casi 1.200 toneladas (2,27 % más). El incremento fue similar en el caso del vidrio recogido, que alcanzó las 1.700 toneladas.
Es para estar contentos pero la bocanada de realidad la dan otros resultados, los nacionales, en los que la media es todavía superior por lo que el mensaje que se le manda a provincias como Salamanca es que todavía hay margen de mejora y trabajo por delante. “Hasta que no logremos llegar al 100 %, siempre será poco”, recuerda el diputado. Él mejor que nadie sabe que esta carrera de fondo aún puede dar muchas alegrías.

Aceite

Y entre esa maraña de datos conviene no olvidarse del aceite usado, cuyo reciclaje sigue incrementándose año tras año dejando datos realmente llamativos como los más de 6.000 litros reciclados en el segundo municipio más poblado de Salamanca después de la capital, Santa Marta de Tormes.

La recogida de aceite usado doméstico, iniciada en 2013, pretende, sobre todo, concienciar a los salmantinos de las zonas rurales de la necesidad de minimizar la contaminación de acuíferos y suelo por este tipo de residuos. De hecho,  se estima que cada kilogramo de aceite recogido evita la contaminación de un metro cúbico de agua.

 

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