Un joven hacker se enfrenta a cuatro años y medio de cárcel por trucar sus notas en la Universidad

Facultad de Ciencias de la Universidad de Salamanca.

Estudiante de Ingeniería Técnica y Matemáticas, con apenas 18 años entre 2007 y 2012 habría accedido a la red interna de la institución académica para alterar su expediente, incluso calificando exámenes a los que no se había presentado. El juicio ha quedado visto para sentencia 
 

Un joven de 29 años, A.G.I., se enfrenta este miércoles a cuatro años y medio de cárcel por falsificación de documento oficial, y es que se le acusa de, durante un lustro, trucar sus notas en la Universidad de Salamanca.

Los hechos se remontan al periodo de 2007 a 2012, cuando este hábil hacker informático, con apenas 18 años, presuntamente  logró acceder a la red interna de la institución académica para alterar su expediente.

Pero la Facultad de Ciencias se percató de la trampa porque el hacker incluso había calificado exámenes a los que no se había presentado. De ahí que fuera denunciado y ahora se enfrente no sólo a penas de cárcel, sino también a una multa que ronda los 5.000 euros.

Durante el juicio celebrado hoy en el Juzgado de lo Penal número 1 de Salamanca, el acusado se ha declarado inocente de los hechos que se le imputan. En su declaración, A. G. I., ha insistido en que no tenía los conocimientos necesarios para modificar sus notas. La acusación particular ha rebatido esta defensa con varios argumentos, uno de ellos la entrevista al acusado en el periódico El Mundo en 2012 en la que demostraba vastos conocimientos informáticos y aseguraba que había "impartido multitud de cursos a los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, a profesores de educación pública de España e incluso he aportado informes para obtener la IP de los servidores que alojan contenidos de pederastia". 

La acusación particular y el Ministerio Fiscal han preguntado al acusado por qué no denunció o avisó de que las actas eran diferentes a lo que ha contestado que pensó "que era un agregado como trabajos o faltas". El hacker ha explicado que no intentó acceder y, de hacerlo, jamás lo habría hecho con su usuario.

El acusado, manteniéndose siempre en su postura de inocente, ha puesto de manifiesto que "la Universidad tiene en su mano de ver quién lo ha hecho", refiriéndose a las modificaciones que se hicieron en las notas entre 2007 y 2012. 

En el juicio ha declarado el perito que presentó un primer informe de ataques al servicio informático de la Universidad de Salamanca,de los que extrajo los usuarios extraños detectando el del acusado, al que llamó por teléfono para preguntarle por esta entrada anómala, A. G. I. respondió que era un trabajo de la Universidad sobre seguridad informática y su tutor confirmó que lo que realizaba el alumno eran actividades autorizadas. 

También ha declarado el instructor del expediente disciplinario contra el acusado, que trasladó al Decanato, quién consideró que había que investigar con expertos tanto en seguridad como en informático, pero este proceso no siguió nunca adelante. Al juicio han acudido como testigos profesores del acusado que vieron cómo las notas con las que ellos habían modificado, notas en las que los profesores habían calificado con notas muy bajas y después aparecieron aprobadas.

En la asignatura de Informática y Automática, por ejemplo, el profesor calificó la nota del acusado con 0,2, pero tras solo pasar una hora, la nota había cambiado a 5,2. despertando así la preocupación del profesor. Y como este caso, se produjeron otras modificaciones como en la asignatura de Sistemas Operativos, cuya calificación apareció aprobada mientras que el profesor la había calificado con un 1.

En base de datos, se produjo un hecho todavía más curioso, ya que en un primer momento, la nota fue de 0 (calificación del profesor), después apareció como un 6,2, el profesor se dio cuenta de este cambio y la corrigió, pero su sorpresa fue que, por segunda vez, la calificación apareció como aprobado. Otro de los casos más llamativos fue en la asignatura de Ingeniería del Software, asignatura a la que ni siquiera se presentó según informa su profesor, pero después apareció la nota de aprobado. 

Tras la celebración del juicio, el Ministerio Fiscal ha mantenido la petición de cuatro años y seis meses de prisión por "haber quedado la culpabilidad del acusado patente". La acusación particular, después de explicar que no se puede probar con pruebas físicas el delito por el que piden la pena de prisión, han definido al acusado como mendaz y cínico por haber sido contradictorias sus declaraciones. Además, han planteado la pregunta que ya fue realizada al acusado de por qué una vez acusado de falsificar las notas no reclamó en la Universidad de Salamanca, después de haber presentado alegaciones pero que nunca llegó a firmar. 

La defensa considera que no se han aportado pruebas ni informes periciales suficientes y que la investigación que propuso el decano nunca se llevó a cabo, dejando muchas dudas sobre la culpabilidad de su cliente, que ha reafirmado al final del juicio su inocencia.