El cabeza de lista de Unión, Progreso y Democracia al Congreso de los Diputados por la provincia de Salamanca, Óscar Sánchez, analiza en una entrevista con SALAMANCA24HORAS la actualidad política y desgrana sus principales propuestas electorales
Óscar Sánchez, profesor en la Facultad de Comunicación de la Universidad Pontificia de Salamanca (UPSA), ya fue el candidato a la Alcaldía de Salamanca en las pasadas elecciones municipales. Ponente y codirector en congresos y foros científicos, imparte conferencias vinculadas a sus ámbitos de estudio, y ha sido elegido, múltiples veces, para integrar los correspondientes órganos de representación universitaria: Consejo de Facultad, Junta Plenaria de Gobierno y Claustro Universitario.
- ¿Qué balance realiza de esta legislatura a nivel general?
- Cuando se siembran ciertas cosas, es normal recoger el desastre en el que hemos andado esta legislatura, que tiene como cara más ejemplificadora esos cinco millones de parados y la mitad de la gente joven en paro. Pero en gran medida el gran desastre de esta legislatura se había ido gestando antes. Cuando se siembra oportunismo, improvisación y ocurrencias, y cuando se añade el interés partidista, y ahí habría que meter también al PP, es normal encontrarnos en la situación en la que nos encontramos. El balance del Gobierno es muy malo y el de la oposición es también nefasto.
- ¿Cuál ha sido la aportación del Gobierno a Salamanca durante esta legislatura?
- Zapatero habló, fruto de esa testosterona de los mítines, del Plan del Oeste, una serie de cosas que luego han sido nada. Salamanca está en ese sentido como en el conjunto de España, ha habido mucho simulacro y falsificación, también enmascaramiento.
- ¿En qué sentido?
- Han sido legislaturas donde las realidades incómodas se ha buscado enmascararlas, dulcificarlos, como si se solventasen los problemas por el hecho de negarlos o hacer creer lo que no son. Salamanca se vio envuelta en el Plan del Oeste porque a veces las postelecciones sirven para hacer mucho juego de artificio y concebir la política como una especie de tómbolas para repartir prebendas allá donde vas, hasta que llega un momento en que las cuentas no cuadran y hasta las propuestas son contradictorias entre sí.
- Frente a ello, ¿qué ofrece Unión, Progreso y Democracia?
- Pues si fuésemos políticos populistas, al estilo de los que abundan a nuestro parecer en PP y PSOE, sacaríamos un listado de cosas para traer para Salamanca. Pero como creemos que nuestra obligación es huir de eso, del discurso demagogo que la gente quiere oír en cada sitio, nosotros podemos aportar cordura y racionalidad, y poder vigilar la labor de Gobierno y oposición, esté el que esté, pero vigilar a ambos.
- ¿Puede ser UPyD la tercera fuerza política a partir del 20-N?
- La gente es bastante comprensiva del mensaje de UPyD, quienes nos conocen. Ya veremos, pero lo que sí parece constatable es que desde que nació ha ido ganando bazas, por el hecho de que va existiendo más gente que nos conoce.
- ¿Qué le diría a quienes piensan que UPyD es un partido sólo para el mantenimiento de Rosa Díez en el Congreso?
- UPyD es un partido que no se toma el nombre de la democracia en vano, un partido que no considera a los ciudadanos como súbditos, sino como ciudadanos, no son infantes. Es un partido que es capaz de decir cosas incluso aunque tengan su coste electoral, pero las dice porque lo creemos en aras del interés general. Y añadiría que UPyD es capaz de decir lo que otros callan.
- ¿Y qué puede aportar Óscar Sánchez si es elegido diputado?
- Pues sumarme a ser coherente con todos esos rasgos identificativos de UPyD y ayudar a retroalimentarlos. Si me acerqué a este proyecto es porque encontré eso, si vine a la política fue para eso. Para otras cosas, me habría quedado en casa, porque de las otras cosas ya hay muchas.
- ¿Debe acometerse una reordenación territorial?
- Es un eje vertebrador, porque en UPyD se cree en la igualdad de derechos y libertades de las personas, sin privilegios ni excepciones por haber nacido aquí o allí. Cuando nos planteamos cuestiones sobre nuestro modelo de Estado es fruto de esas derivas que se han ido gestando y acaban repercutiendo en que a veces los ciudadanos no somos iguales ante la ley. Eso es un problema muy grave en un sistema democrático. Es una batalla frente al despilfarro, frente a las duplicidades, frente al gasto superfluo. O se toman medidas ahí o llegará un momento en que otros cogerán la tijera en los necesario, en servicios básicos que hay que defender. A día de hoy nuestro modelo de Estado es insostenible, es desde el punto de visto político ineficaz, y desde el punto de vista económico es un despilfarro muy costoso.
- ¿Cómo debe ser entonces el modelo de Estado?
- Apostamos por un Estado federal, donde está muy claro que competencias pertenecen a cada administración. Ese debate en España quedó sin resolver cuando se elaboró la Constitución, porque en aquel momento la coyuntura obligaba, pero a día de hoy eso toca cerrarlo, porque si no es una carrera sin límite y un pozo sin fondo, encareciendo el coste sin servir mejor al ciudadano, y a su vez se están produciendo desigualdades entre los ciudadanos.
- El dinero que se sacara de esos ajustes, ¿a qué se destinaría?
- Principalmente a educación, es algo que seguimos estando por debajo de los países más desarrollados. Nuestra inversión en educación sigue siendo menor. Hablo también de investigación y desarrollo. Ese tipo de cuestiones nos parece que merecen mucho más la pena si queremos ser de verdad un país moderno antes que andar perdiéndonos en administraciones inservibles como las diputaciones y organismo públicos cuya única función es servir de autobombo al jerifalte de turno, al político que anda por allí y los utiliza para uso propagandístico o seguir gestando redes clientelares. Poner un poco de racionalidad ahí es fundamental y PP y PSOE han caminado de la mano. Al PP ya le hemos visto el cambio al que piden que nos sumemos, con sus tejidos y redes cuya finalidad no es el servicio público, sino conservar el poder.
- ¿Por qué no deben gobernar ni el Partido Popular ni el Partido Socialista en España?
- Porque en cosas fundamentales para la calidad de la democracia han sido cómplices. Entre ellos dicen ser oposición pero se han puesto de acuerdo cuando había que defender su estatus quo, defendiendo sus intereses particulares por encima del interés general. Ahí está la ley electoral, si no han querido reformarla es porque no les ha dado la gana, el desbarajuste en la reforma de las Cajas de Ahorro o incluso son tan cómplices que hasta un comunicado de una banda de asesinos recibió una misma interpretación. No escucharon a los encapuchados, no leyeron el texto de los etarras.
- Y en la reforma de la Constitución también se pudieron de acuerdo, que parecía intocable. ¿Se abre la veda con la Carta Magna?
- Nos han colado cantinelas. Incluso en el debate ciertos temas no se tocaron.
- Las encuestas auguran una mayoría absoluta para el PP, pero también un ascenso de UPyD. ¿El voto útil del PSOE influirá a última hora?
- Nosotros batallamos por que las personas no se crean lo del voto útil, tal y como lo interpretan los partidos grandes, la utilidad es votarles a ellos. Sólo es útil que ellos salgan con el voto. Seguiremos modestamente explicando nuestro proyecto. Aquellas personas que verdaderamente tengan un concepto más crítico, les animaría a que no acepten eso del voto útil. Cuando señalamos que cada voto vale, estamos considerando que es muy útil, y si UPyD logra ser grupo parlamentario, el escenario variaría bastante. Creo que en aras de la higiene democrática, vendría muy bien.
- Y si fuera así, ¿sería útil en el Congreso? El PP dice que si no hay mayoría absoluta habría caos legislativo.
- Cuando el PP habla de súmate al cambio, ¿dónde está el proyecto alternativo del PP? ¿Cambios auténticos, sustanciales, dónde están? Cuando hablan de austeridad, ¿se refieren al Gobierno de Valencia o el de Madrid, o al alcalde de Castellanos de Moriscos? La austeridad es el despilfarro que tienen una vez más en esta campaña electoral. Me suenan a palabras huecas.
- ¿Habrá margen de maniobra frente a eso que llaman mercados?
- Hay ciertas reformas que convendría que nos pusiéramos a hacerlas en serio, con rigor y racionalidad, desde ya, porque si no la cosa va a ser mucho más drástica e inmediata. O se pone remedio con decoro o vendrá alguien a tomar unas decisiones porque ya no hay remedio, y nos preguntarán a qué estamos jugando, en ese desbarajuste de Estado, adónde queremos ir.
- Si tuviera algún indeciso delante, ¿cómo lo intentaría convencer?
- Le diría que si cree que el patio está mal, no le otorgue la confianza a los que han dejado el patio así. Si verdaderamente cree que esto necesita una mejora, que no sea cómplice de los que han dejado el patio con este desbarro. Como ciudadanos tenemos mucho que decir. Nos quejamos de la clase política, pero alguien la votó. El no seas cómplice podría servir como mensaje.