Sufren especialmente los talleres grandes, pero los medianos y pequeños también acusan este año la prolongada crisis. En los siete primeros meses del año un dos por ciento de los talleres ha cerrado sus puertas o ha cambiado de titular
2011 vuelve a ser un año difícil para los talleres de automóviles españoles. La caída de la demanda durante los siete primeros meses del año se cuantifica en torno a un 4 por ciento en relación a las mismas fechas del año anterior, 2010, un ejercicio que ya resultó bastante negativo para las empresas del sector. No obstante, la positiva evolución desde mediados de junio a finales de julio, fechas tradicionalmente favorables por la incidencia de las revisiones pre vacaciones, ha conseguido mitigar en parte la caída acumulada registrada entre enero y mayo, en torno a un 5,5 por ciento. Son datos de Conepa, Federación Española de Empresarios profesionales de Automoción, en la que están integradas 15 asociaciones de talleres de toda España que representan a más de 10.000 empresas especializadas en la reparación y el mantenimiento de vehículos.
En los siete primeros meses del año, Conepa calcula que se han producido cerca de 1.000 cierres y cambios de titularidad por razones económicas en empresas del sector. Estas operaciones han afectado a un 2 por ciento de los puntos de venta. También de acuerdo con sus propios datos, la federación estima que otro millar de empresas considera su supervivencia en grave e inminente peligro. En la misma línea del año anterior, más del 50 por ciento de los ceses de actividad se compensa con nuevas aperturas. En términos de empleo, y aquí recogiendo datos del Instituto Nacional de Estadística, entre enero y mayo se ha perdido un 1,5 por ciento de ocupados en el sector, porcentaje que acumula una pérdida del 2,4 por ciento si tomamos como referencia mayo de 2010.
Por tamaño, Conepa destaca las especiales dificultades que sufren los talleres grandes, normalmente concesionarios de marcas automovilísticas. Sin embargo, la federación también incide en los graves efectos de una crisis tan larga en las pequeñas empresas del sector, "la mayoría negocios familiares a los que ya se les están acabando las reservas", señala Víctor Rivera, secretario general de CONEPA. Asimismo, los especialistas en reparación de carrocerías, en principio menos afectados por la situación económica al comienzo de la crisis, la sufren ahora de manera acusada tanto por el descenso de la contratación de pólizas a todo riesgo como por las presiones de las compañías de seguros para abaratar sus costes. Por su parte, el sector del vehículo industrial acumula medias negativas más acusadas que el global del colectivo reparador.
En el lado positivo, Conepa valora la animación de la demanda desde mediados de junio hasta finales de julio, fruto de la campaña de preparación para los desplazamientos veraniegos: "La afluencia de coches a los talleres en estas fechas está siendo bastante superior a la del año pasado, un ejercicio en el que las operaciones de mantenimiento cayeron en torno al 20 por ciento. De ahí que nuestros mayores esfuerzos en el campo de la comunicación al usuario se hayan centrado en estimular el mantenimiento preventivo como garantía de la seguridad vial. Estamos satisfechos porque entendemos que el mensaje ha calado en los automovilistas y nos anima a seguir trabajando en la misma línea", indica el secretario de la federación.
Los miembros de Conepa continúan manifestando su preocupación por el alto intrusismo en cada vez más zonas de España, tanto por parte de talleres que no cumplen las obligaciones legales, como por trabajadores en paro o necesitados de reforzar sus ingresos que realizan operaciones de reparación y mantenimiento de vehículos en locales particulares o incluso en la calle. La federación se hace eco de las quejas de sus asociados que denuncian la falta de medidas para acabar con la competencia desleal por parte de las administraciones competentes.