Rebaten las afirmaciones de que un profesor trabaja 20 horas semanales, cuando en realidad su horario es de 37 horas y media
La asociación de profesores de Educación Secundaria (Aspes) de Castilla y León denuncia una campaña de desprestigio al funcionario público docente. "No hay nada como repetir una mentira o una media verdad hasta la saciedad para que el mensaje cale en la sociedad. Y aunque una inexactitud no debería de convertirse en una verdad, parece que en el actual clima de crispación político-social esta práctica consigue imprimir su huella en la sociedad e influir en la opinión pública", asegura.
A su juicio, "durante los últimos días, muchos ríos de tinta han corrido en los diversos medios de comunicación, con una alarmante falta de rigor informativo y veracidad: que si los profesores trabajan veinte horas semanales, mucho menos que cualquier otro trabajador de este país, que si los profesores en España trabajan menos horas y ganan más que en Europa, que si el número de alumnos por clase es menor en España que en Europa y el nivel académico es peor, que si la Enseñanza Pública es más costosa que la Privada o Concertada, que si los resultados académicos de los alumnos son mejores en la Privada o Concertada que en la Pública, que si los profesores son un gremio privilegiado…etcétera".
Y añade que "quizás en la intención de los que vierten estos mensajes con tanta ligereza y tan poca precisión está el desviar la atención hacia otros focos menos molestos para nuestros dirigentes. Y es que en esa ceremonia de la confusión lo importante pasa inadvertido: la Enseñanza Pública constituye el pilar fundamental sobre el que se ha de sustentar cualquier sociedad democrática e igualitaria, y está siendo atacada y vapuleada desde el momento en que sobre ella se habla en términos de gasto y no de inversión de futuro".
Según Aspes, se ha afirmado que un profesor en este país trabaja 20 horas semanales, cuando en realidad su horario es de 37 horas y media. "A alguien se le olvidó aclarar que esas 20 horas semanales son de docencia directa en las aulas y que las horas de preparación de clases, corrección de exámenes y ejercicios, las de reuniones de departamento y de tutores, las de evaluaciones, claustros y atención a padres, las guardias, bibliotecas, etc., también forman parte del horario del docente. Y eso sin tener en cuenta las horas extra (no remuneradas) que voluntariamente muchos docentes dedican a otras tareas, como por ejemplo las actividades extraescolares", asegura.
Y concluye que "tampoco se comenta que cualquier medida de ajuste en la plantilla del profesorado supone la supresión de refuerzos, desdobles, de Orientadores y de Profesores de Compensatoria, lo que perjudicará tanto a quienes destaquen por sus altas capacidades como a quienes tengan problemas por lo contrario. Todo ello redunda, sin duda, en la calidad de la Enseñanza Pública. Y esto nos incumbe a todos".
Educación pública y concertada
Finalmente, Aspes considera que "los que aseveran que la educación pública resulta más costosa al contribuyente que la privada o concertada, utilizan maliciosamente este argumento para desprestigiar una vez más a la pública. Olvidan matizar que en los lugares más recónditos del país, con poca población y con necesidad de transporte público para los estudiantes, nunca encontraremos ningún centro privado o concertado. Y aquí sí llega la Enseñanza Pública, ya que toda la población, tanto rural como urbana, de los distintos segmentos sociales y económicos, tiene el mismo derecho a recibir la mejor educación posible".
Recuerda también que "cuando se habla del funcionario docente como un ser privilegiado, debido a la nada desdeñable estabilidad laboral que su posición le confiere, nadie parece acordarse del duro proceso de selección para acceder a un puesto del Estado. Convendría no olvidar que se trata de una clase de privilegio al que puede acceder cualquiera con sólo pasar por la facultad, conseguir la pertinente titulación, presentarse a unas oposiciones alcanzando una buena (o muy buena) calificación y conseguir así una plaza entre miles de opositores".
Por eso, la asociación considera que "el funcionario docente ha visto sus ingresos rebajados, y ha entendido que era preciso ser solidarios en el estado de crisis actual, pero conviene recordar que en épocas de bonanza económica ese mismo funcionario no ha participado jamás en ningún reparto de beneficios, perdiendo así año tras año poder adquisitivo. En este sentido, es importante señalar que tampoco son ciertas las cifras que se barajan en los medios respecto a lo que gana un profesor en nuestro país, las cuales están engrosadas 15.000 euros o más".