Envía una carta al alcalde de Salamanca recordando la importancia del museo desde su puesta en marcha en el año 2002
El Instituto de Arte Contemporáneo (IAC), una asociación profesional del sector artístico que cuenta con más de 400 asociados procedentes de diversos campos de la producción y la creación, entre artistas, galeristas, comisarios, críticos y gestores culturales, ha enviado una carta al alcalde de Salamanca, Alfonso Fernández Mañueco, para el mantenimiento del museo de arte contemporáneo Domus Artium 2002, más conocido como DA2, tras los recortes de personal con motivo de la fusión de las fundaciones de Cultura y Saberes.
"Estas decisiones desmantelan definitivamente un espacio al que se ha destinado una importantísima inversión de dinero público, o se degrada como mero contenedor de una colección privada, la Colección de Arte Fundación Coca-cola, que recibe de las arcas municipales un escaparate gratuito para sus fondos.
Respecto a la Fundación Salamanca Ciudad de Cultura, con competencias en toda la programación cultural de la ciudad, permanece sin una dirección visible desde hace cuatro años, de manera que toda la actividad cultural se viene programando según criterios desconocidos para los ciudadanos y con una manifiesta opacidad", explica la misiva.
Y continúa: "Desgraciadamente para la ciudad de Salamanca la trayectoria del DA2, creado con motivo de la Capitalidad Cultural Europea de la ciudad en el 2002, ha venido ofreciendo un espectáculo inagotable de arbitrariedades políticas y ha llegado a ser más conocido como símbolo de las malas prácticas que por la importante labor de los profesionales que han desarrollado su programación. En agosto del 2003 el entonces Alcalde de Salamanca, Julián Lanzarote Sastre, despedía ilegítimamente todo el personal del Centro de Arte de Salamanca a excepción de su Coordinador de Programación que como consecuencia dimitió de inmediato, un despido reprobado por los tribunales que obligaban al Ayuntamiento a malgastar el dinero público en las debidas indemnizaciones y atrasos a los trabajadores. En el 2009 un nuevo episodio del circo mediático se escenificaba con la dimisión de la Concejala de Cultura tras varios intentos de injerencia en la programación del centro. Esta exhibición de comportamientos políticos grotescos y anacrónicos se traducen en consecuencias directas sobre la institución y sus trabajadores, y se ve culminada ahora con despidos y una aniquilación de facto del proyecto iniciado en 2002".
Por eso, concluye: "En el derecho de los ciudadanos a la independencia política de las instituciones culturales se incluye a su vez el de conocer y disfrutar las líneas de programación y el proyecto que se desarrolla en ellas. Se trata pues de un derecho de los ciudadanos, beneficiarios de este centro, y no sólo de quienes los gestionan ni de los profesionales que se ocupan de dotarlo de contenidos".