Hubo un tiempo en que al entrar a un pueblo, los niños salían a recibirle y los padres le alentaban para continuar con su labor. Ahora, ya desde un despacho donde dirige a sus compañeros de toda la provincia, percibe cómo esta imagen casi parece un sueño que nunca hubiera tenido lugar. Bienvenido Mena, director provincial de Educación, ve un importante cambio en la percepción del profesor dentro de la sociedad y es partidario de fomentar el respeto para no tener que llegar a situaciones más drásticas como las que se debaten estos días.
- Anda el sistema educativo un poco revuelto últimamente…
- La educación lleva ya mucho tiempo siendo el caballo de batalla, porque cada vez que entra un Gobierno nuevo hay un cambio de ley y eso genera intranquilidad en todos los colectivos, de profesorado, de alumnos, y lógicamente hay una serie de cambios que perjudican gravemente el funcionamiento de la actividad docente. Ni los padres se enteran, lo que antes se llamaba de una manera ahora se llama de otra. No es que haya problemas, porque hay grandes profesionales en la enseñanza, sino el debate en sí.
- ¿Y cómo se percibe esta situación en Salamanca?
- Podemos hablar de normalidad en cuanto al comienzo del curso académico. Este año es clave puesto que la LOE se pone en funcionamiento en casi su totalidad. Indudablemente ha habido unos cambios en Educación Infantil y Primera, Secundaria y Bachillerato, además de la Selectividad, con otro enfoque. También entran en funcionamiento nuevos ciclos en Formación Profesional, que está yendo por un buen camino, con el noventa por ciento de inserción laboral.
- Precisamente las cifras sitúan a Castilla y León en un buen lugar. La última que se ha conocido, un fracaso escolar del 18 por ciento, de los más bajos de España.
- Efectivamente por dos veces consecutivas el informe PISA ha demostrado que estamos en una situación privilegiada, en Salamanca todavía más bajo de ese dieciocho, y queremos que al final de legislatura sea un 15 por ciento. Estamos con clases de refuerzo educativo, es decir, clases extras en Infantil y Primaria, buscando las zonas donde puede darse este fracaso. Cada curso se está creciendo en oferta educativa, con la novedad de formación profesional para alumnos con discapacidad, 27 programas de calificación inicial con los ayuntamientos. Creo que se está haciendo un esfuerzo importante, con un crecimiento considerable de la formación profesional, era tanta la demanda que hemos tenido que duplicar los grupos en mañana y tarde.
- Entonces, esa sensación del ‘síndrome del quemado’ que se asocia generalmente a los profesores, ¿realmente hay tantas quejas por la actitud de los alumnos y bajas por depresión?
- Suele ser lo habitual. En Salamanca tenemos más de cinco mil profesores y normalmente son bajas laborales por enfermedad común, por maternidad sobre todo y hay otras enfermedades más serias, también depresión, pero no porque provenga del ámbito educativo, sino por asuntos personales. La cifra es de un cinco por ciento de bajas laborales, que tienen un seguimiento constante por un inspector médico.
- Desde su larga experiencia antes como docente y ahora como director provincial, ¿cómo ha evolucionado la figura del profesor?
- Recuerdo mis primeras épocas de maestro durante quince años hasta llegar a ser profesor universitario. La figura ha ido como los cangrejos, marcha atrás, fundamentalmente desde el punto de vista del reconocimiento social. Antes había un refrán que decía ‘pasas más hambre que un maestro de escuela’, y es verdad, pero al fin y al cabo teníamos la categoría de autoridad. En un pueblo era el cura, el alcalde y el maestro. Había un respeto generalizado, en las aulas y en el ámbito social. Ahí hemos ido para atrás, hemos llegado a un momento en que el profesor está sometido a tensiones importantes, a ‘vejaciones’ porque es el tiro al blanco de las iras de alumnos y de muchos padres. Si no cuidamos la base de lo que es la educación de nuestros hijos, estamos absolutamente perdidos. El profesor no puede ocupar la educación que viene de las casas. Se cree que el profesor tiene que educar, cuando no es así, yo tengo que enseñar y además inculcar valores para que socialmente un niño sea un individuo integrado de una forma correcta, pero la educación debe estar en casa por parte de los padres. Afortunadamente en Salamanca no hay conflictividad, claro que hay algún caso, naturalmente, pero puntual.
- ¿Cómo se ha llegado a esta situación?
- Hemos confundido la autoridad con el autoritarismo, parece que cualquier corrección nos suena a tiempos pasados, a normas dictatoriales, y estamos confundidos. Luego resulta que ese autoritarismo lo cometen muchos padres incluso con el amedrantamiento a los profesores.
- ¿Y qué soluciones se pueden adoptar al respecto?
- No sé si como plantea la presidenta de la Comunidad de Madrid, con el reconocimiento de la autoridad, pero si no hay una concienciación por parte de la sociedad, un reconocimiento social del profesorado, no servirá de nada. El maestro es el que enseña a los médicos, los abogados, los peritos, los técnicos industriales… es el artífice de la educación del ciudadano del futuro. Habiendo respeto lo hay todo. No se debería llegar a medidas coercitivas.
- ¿No será más un problema de las grandes ciudades que se quiere extrapolar a todo el país por motivos políticos?
- Cada ciudad y su provincia tiene sus características peculiares. Nosotros tenemos aquí la dispersidad geográfica, con 266 centros educativos y se están manteniendo en muchos casos con cuatro niños, para evitar la despoblación, cuando a veces hay hasta siete profesores. La ratio establece que hasta once alumnos debe haber un profesor tutor y hasta veintinueve dos profesores tutores, pero hay casos con niños con discapacidad y también deben tener profesores especialistas de apoyo. Para los niños con necesidades especiales no se va a mirar nunca que los niños son un número, porque buscamos una enseñanza de calidad e intentamos darla, pero muchas veces cuesta.
- Desde algunos colectivos educativas se apuesta por una reagrupación en grandes colegios.
- Sería una equivocación porque estaríamos dejando las escuelas de los pequeños pueblos totalmente suprimidas, totalmente cerradas. Los profesores se mueven por los pueblos y soy partidario de que los niños estudien en su lugar de origen y estén más cerca de sus padres, vecinos, amigos, que se haga pueblo, que el niño se socialice. Ahora tenemos 208 rutas de transporte escolar para más de 4.000 alumnos, frente a las 144 cuando llegué a la Dirección Provincial de Educación, y también se están implantando comedores en los colegios rurales, 63 a disposición de los padres. El número de alumnos por clase no tiene que ver en la calidad educativa.
- Por lo menos ya no habrá tantos problemas en el alfoz, ahora que con la crisis ya no se construye tanto y no se prevé ese ‘boom’ de parejas jóvenes que se iban a vivir allí. ¿Se ha notado ya este año?
- Un poco, pero sigo preocupado con este tema, pienso que en el alfoz habrá un crecimiento todavía porque vemos que los colegios se están llenando. Ahora se está haciendo un estudio sobre los nacimientos en todas estas localidades para evitar problemas como en años anteriores. Aunque estemos en una etapa de relativa tranquilidad, las infraestructuras educativas seguirán creciendo, no afectará la crisis ni a los medios materiales ni humanos.
- Vamos, mejor que sobre a que falte.
- Tampoco nos podemos liar a hacer colegios para que luego estén vacíos y se pueda achacar a la administración que gasta de forma alocada. Me gusta ser respetuoso con el dinero de los contribuyentes, con necesidades más prioritarias ahora como por ejemplo la gratuidad de los libros de texto para las familias con menos recursos.
- ¿Y qué hay de los institutos en el alfoz?
- En Villares de la Reina se está realizando ahora el proyecto y esperamos que en 2010 haya ya consigna presupuestaria. En Carbajosa estaba previsto un centro privado concertado, aunque se está planteando por si no se hiciera. En Villamayor ya está, Santa Marta está cubierta con dos y en Cabrerizos todavía no es viable. Debemos ser prudentes porque esos alumnos van a otros institutos, así que si los hacemos nuevos, se corre el riesgo de dejar otros semivacíos.
- Hombre, así se podría dar empleo a más profesores, ahora que hay tanto paro…
- (Sonrisas) A veces construir un colegio no significa tener más profesores. De todas formas, tenemos uno de los índices más bajos de interinidad, un 6,7 por ciento, con una plantilla estable, y se seguirá reduciendo esta tasa.
- ¿Se nota también el crecimiento de los inmigrantes?
- Dentro de lo normal. Lo que sí estamos es potenciando el bilingüismo, nueve centros más este curso para un total de treinta y ocho.
- En resumen, ¿ciencias o letras?
- La lengua y las matemáticas son fundamentales. Son técnicas instrumentales básicas y quien no las domina, junto con la lectura y la escritura, está destinado a un fracaso escolar garantizado. El niño que sabe leer y comprender tiene garantizado el éxito. Ahora bien, no se puede obviar tampoco la evolución tecnológica.
- ¿Habrá ordenadores para cada alumno, como pretende el Gobierno?
- Ojalá. En estos momentos me parece mucho cuando ahora hay casi cinco alumnos por ordenador a pesar de un gran esfuerzo inversor. Debemos ser prudentes y no creer que eso nos solucionará todo. El libro es fundamental con el complemento de la informática. No me niego a ello, siempre como una herramienta complementaria, como las pizarras digitales, que sustituyen a la tiza, pero no debe ser exclusivo. Es lo ideal, pero no lo básico.
Fecha: 20 de septiembre de 2009
Autor: Raúl Martín.