No había acabado de sonar el Himno de España que anunciaba el final de la procesión de Jesús Flagelado en la Clerecía y a escasos metros, en la Catedral, ya estaba a punto de comenzar otro desfile. La llegada de la medianoche ha abierto oficialmente el Jueves Santo con un Cristo de la Agonía Redentora cuya expresividad ha vuelto a Las Isabeles con la 'Trilogía de la Pasión', una oración que se pronuncia en plena calle junto al lugar donde la talla permaneció hasta el año 1834, época en el que fue trasladado como consecuencia de la Desamortización de Mendizábal.
Miles de personas han salido a la calle aprovechando una noche agradable para emocionarse con una talla anónima del siglo XV portada por medio centenar de cofrades que salió de la Catedral tras la promesa de silencio tomada en la Puerta de Ramos por el obispo de Salamanca, Carlos López, y el alcalde, Julián Lanzarote.
El primer edil ha resaltado que los penitentes piden el silencio como fruto de su sacrificio. "Y quieren verse rodeados del silencio de la ciudad en su procesión. Un silencio natural, no impuesto, nacido de la fe de quienes contemplan la procesión o del respeto de quienes se acerquen a ver esta procesión como un hermoso desfile y se queden en la epidermis del sentimiento religioso que la inspira. Hoy día el gesto de salir a proclamar la fe desde una procesión, es un acto de amor, de generosidad, valioso y valiente. En un mundo como el nuestro que antepone a la religión otros muchos valores, falsos, mediocres, vacíos muchos de ellos, esta procesión y manifestación del silencio es una llamada a quienes se han alejado de la Palabra de Dios, la que reina sobre la voluntad del hombre y les guía por el camino del Bien, y creen en monólogos de dioses falsos, en ídolos de barro, en iconos materiales fabricados por la ambición y el poder, pecados capitales de nuestro tiempo", manifestó Lanzarote.
Concluyó el alcalde recordando que "esta noche vuelven a primer plano palabras tan hermosas como perdón, paraíso, madre, hijo, sed, espíritu, a medida que las pronuncia Jesús desde su cruz. Y son palabras que ya no están tan a menudo en el vocabulario del hombre de cada día, que han perdido sentido, vigor, actualidad en el diccionario de la vida. Meditemos, pensemos en ellas mientras la procesión muestra en alto, desde la cruz, la razón de su presencia en las calles. Y ahora este sacrificio del silencio de todo un pueblo, silencio que es meditación, oración, lo pongo en nombre de todos los salmantinos a los pies de esta venerada imagen como un ramo mas de las flores que adornan su calvario".
Entre las novedades de este año destaca la renovación del incensario para reducir su peso, se han bordado las faldillas de terciopelo y se han plateado ornamentos para que ofrezcan un mayor brillo, como son las campanas del Nazareno que abre el desfile y las campanillas de los directores de procesión.
Recorrido por todo el casco histórico
Tras la promesa de silencio, la comitiva, con túnica, capirote blanco de 90 centímetros, ribeteado en rojo y fajín rojo, y caída zapatillas blancas de esparto, ha recorrido plaza de Anaya, Tostado, San Pablo, plaza del Poeta Iglesias, Plaza Mayor, Zamora, Isabeles, Santa Teresa, Crespo Rascón, Bordadores, plaza de Monterrey, Compañía, Rúa Antigua, plaza de San Isidro, Libreros, Calderón de la Barca y regreso a la Catedral. Y lo ha hecho acompañado por el Cristo Yacente de la Misericordia, una obra de 1991 de Enrique Orejudo, al ritmo de la Agrupación Musical de la Real Cofradía de Cristo Yacente de la Misericordia y de la Agonía Redentora y Banda de Música de la Hermandad del Cristo del Amor y de la Paz.
Después del periodo de declive de la Semana Santa salmantina, llega el tiempo actual de gran esplendor. Esta Cofradía cuyo hermano mayor es Julián Alcántara Isidro, sin duda, se presenta como la más vigorosa y fuerte de todas las que se crean en esta época. Nace el 5 de mayo de 1984, rescatando un Cristo crucificado gótico de gran dramatismo, siendo la imagen más antigua que procesiona en la Semana Santa de Salamanca. Destaca el orden con el que se desfila, en total silencio. En esta Real Cofradía tuvo su origen él celebre Cristo Yacente de Venancio Blanco, que después de realizado el escultor no se lo entregó a la Real Cofradía, aún habiéndole abonado una parte del mismo, debiendo de encargar al escultor salmantino Enrique Orejudo la realización de otro Yacente.
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Fecha: 09 de abril de 2009
Autor: Raúl Martín.