La 'Casita de cartón del barrio de Santa Marina', un lugar para jugar y compartir

La 'Casita de cartón del barrio de Santa Marina', un lugar para jugar y compartir
El barrio de Santa Marina ha ganado una emplazamiento muy especial, emplazada frente al colegio público de Ponce; Claudia, el vecindario y todos los curiosos que se acerquen pueden entrar y disfrutar de un lugar de juegos muy singular.

El barrio de Santa Marina se despertó la semana pasada con una nueva construcción en la plaza del Colegio Ponce. Claudia, una niña de 7 años que vive en el barrio, pasa sus días de verano disfrutando de una casita de cartón colocada frente al centro educativo, donde ella misma estudia. Hecha a mano por sus padres, tras recoger una caja de un horno, 'La casita de Cartón del barrio de Santa Marina, número 11', como la han bautizado, se ha convertido en un lugar de ocio y de encuentro tanto de niños como de sus familiares y amigos.

La casita comenzó como un lugar de recreo para Claudia, aunque el tamaño de la misma hizo que no pudiera quedarse en casa y saliera a la calle como "un experimento social" por y para el barrio de Santa Marina. Debido a la falta de espacios en la calle para que los niños puedan jugar, Beatriz, mamá de Claudia, decidió bajar la casa a la calle para poder crear un espacio donde compartir y construir entre todos, ya que la casita día a día se va haciendo más grande y bonita gracias a los aportes de los vecinos y curiosas que se acercan para aportar su granito de arena.

Aunque no esperaban que durase mucho, la casita ya lleva en su ubicación desde el pasado miércoles 9 de agosto, y tanto los vecinos como los establecimientos de alrededor se encuentran encantados con este proyecto ya que pueden dejar a sus hijos jugando tranquilamente. "No hacen ningún daño y se lo pasan bien jugando" afirman los vecino del barrio sobre la casita, los cuales se han animado a bajar alfombras, pastas e incluso helados.

Respeto puede ser la palabra que más defina a esta casita. Tras una semana en la calle, y con un fin de semanda de puente de por medio, la casa sigue en perfecto estado e incluso creciendo con una nueva casita para 'Merlín' -su perro guardián-, un vallado para proteger un futuro jardín y un buzón para que todo el mundo deje sus mensajes y sugerencias sobre la casita.

'La casita del barrio de Santa Marina' está abierta a todo el mundo con el propósito de jugar y respetarla; no es una propiedad privada donde los demás niños no puedan jugar, la principal idea es que paren y los dejen allí, crear conciencia de compartir y de comunidad. A pesar de no llevar mucho tiempo, la casita ya ha dejado un anécdota relacionado con la propiedad; una señora que llevaba a su niño de la mano, se soltó y se metió en la casita sin dudarlo, pero la abuela pensando que esta era una propiedad privada decidió sacarlo por la fuerza de la casita y no dejarle jugar con ella.

Sin miedo al 'desahucio'

Como parte de la comunidad, esta casa se está convirtiendo en un punto de reunión para los vecinos y sus impulsores cuentan que no tiene miedo a que se la puedan llevar, "ha pasado la Policía, la han mirado, se han reído y no han dicho nada; a su vez los barrenderos han pasado y barrido alrededor de la casa, por ahora".

Gracias al buen tiempo que hace en la capital leonesa las inclemencias climáticas no han hecho mella en la casita, aunque Beatriz sabe que algún día llegará su día, aunque afirma no sentirse preocupada por ello, "esta casa ya cumplió su misión que es divertir y hacer de punto de encuentro, el día que el tiempo quiera, desaparecerá".

La idea que ha sido compartida con el colegio Ponce, ya que Beatriz es miembro del Ampa del centro escolar, ha gustado y algunos profesores han expresado su deseo de que la casita dure hasta el inicio del curso en el mes de septiembre. A su vez, se están coordinando para realizar este mismo proyecto dentro del propio centro, creando varias casas dentro del patio. Una casita de verano que espera a saber si llega al otoño.

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