Dos años de cárcel para el conductor que atropelló mortalmente a un hombre hace un año en Béjar

Dos años de cárcel para el conductor que atropelló mortalmente a un hombre hace un año en Béjar
Circulaba a gran velocidad cuando al llegar a la rotonda de Palomares arrolló a un peatón y terminó empotrado contra una cuneta. La sentencia también establece la prohibición de conducir durante tres años y le absuelve de la conducción bajo la influencia de las drogas

El Juzgado de Salamanca ha condenado a dos años de cárcel a un joven de 23 años, R.H.J., que hace más de un año atropelló mortalmente a un hombre en la rotonda de Palomares de Béjar. Homicidio imprudente por el que el Ministerio Fiscal solicitaba además la retirada del permiso de conducir por tres años, petición también estimada. En un primer momento el fiscal pedía tres años y nueve meses de prisión, aunque finalmente rebajó la petición tras la celebración del juicio. Y es que la jueza también le absuelve de la conducción bajo la influencia de drogas.

Los hechos se produjeron el 3 de marzo de 2016, sobre las 17:10 horas, cuando la víctima paseaba por un tramo de la carretera nacional 630 que muchos bejaranos de avanzada edad frecuentan para andar. En ese momento fue arrollado por un coche sin control que terminó contra una cuneta. El acusado reconoció que conocía el límite de velocidad de 40 kilómetros por hora y que lo excedió hasta los 78 kilómetros por hora aproximadamente según refleja el informe de la Guardia Civil. También asumió que perdió el control del vehículo, derrapó, hizo un trompo y golpeó al viandante.

Agravante de drogadicción

Con respecto al consumo de sustancias estupefacientes, el acusado negó que consumiera drogas antes de ponerse al volante aquella tarde. Sí reconoció que consume cannabis inhalado para descansar por las noches por prescripción facultativa debido a que presenta desde niños Síndrome de Tourette. El resto de drogas cuya presencia fue detectada en su cuerpo las atribuyó a una botella de la que bebió el sábado anterior y que luego le dijeron que tenía “de todo”. Cabe recordar que el incidente se produjo el jueves posterior. Asimismo, R.H.J. negó haber consumido esas sustancias anteriormente en su vida.

A preguntas de su defensa relató que aquella tarde acudió a Béjar para recoger a unos amigos suyos y se fueron al municipio de La Hoya a ayudar a su padre a colocar leñas, ya que él no podía por una enfermedad. Ha reconocido que sus amigos consumieron en aquel momento, aunque ha negado que él lo hiciera, ya que no suele y menos delante de su padre. Se refirió a que el sol le cegó al tomar la rotonda y ha explicado que su vehículo, un modelo de 1998, no tenía ningún elemento de seguridad activa, salvo un airbag.

El análisis de alcoholemia que le practicó la Guardia Civil tras el accidente dio negativo pero sí dio positivo en drogas. En concreto, cannabis, cocaína y anfetaminas, Después, en el análisis de laboratorio dio positivo también en MDMA. Esta discrepancia fue discutida por la defensa que solicitó la nulidad de la prueba. En cualquier caso, no se hizo un contranálisis de sangre porque según la declaración de los agentes de la Benemérita no quiso el acusado.

Por otro lado, el Ministerio Fiscal insistió en que los agentes explicaran por qué razón no realizaron un examen sintomatológico y emitieron su correspondiente informe, como obliga la ley. Ante eso los guardias civiles añadieron que el joven se encontraba en estado de shock, apesadumbrado y preocupado por lo ocurrido, pero que no mostraba ningún síntoma de drogadicción, a pesar de haber dado positivo.

Declaraciones periciales

Para esclarecer el estado en el que realmente se encontraba el acusado en relación a las drogas que contenía su cuerpo ha depuesto en el acto de juicio el médico forense. Según su testimonio, en el caso del MDMA, que pasa a la sangre ente los 60 y los 90 minutos tras su consumo, advirtió que no se encontró en la muestra de saliva la presencia de un metabolito en el que se transforma y considera que es porque su consumo fue posterior a los 90 minutos previos a la toma de la muestra. En el caso de la cocaína extrajo una conclusión similar, advirtiendo que su consumo pudo haberse producido entre 35 y 40 minutos antes de la toma, es decir unos 10 minutos antes de coger el coche.

También declararon como peritos los facultativos que han hecho un seguimiento de su afección psicótica. En este sentido, reconocieron que padece el Síndrome de Tourette y que presenta diferentes tics, así como tocs de tipo psiquiátrico y otros trastornos por los que le recetaron neurolépticos. Si bien no han reconocido haberle pautado cannabinoides, sugirieron que podría haberlo hecho otro facultativo de una asociación.

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