Quejas de los comerciantes mirobrigenses por la normativa veraniega de circulación de vehículos en el casco histórico

Quejas de los comerciantes mirobrigenses por la normativa veraniega de circulación de vehículos en el casco histórico
Aseguran ser también partidarios de la peatonalización pero se pregunta si de verdad hay demasiados peatones “como para que no quepan los coches o para expulsarles sin reparos”. Al mismo tiempo se preguntan “por qué insistir en querer arreglar un problema que no existe generando uno mayor”

El pasado 23 de mayo se registró en el Ayuntamiento de Ciudad Rodrigo un escrito en el que, como en años anteriores, se solicitaba por parte de los comerciantes del centro histórico el retraso, hasta el 14 de julio, de la puesta en marcha de las medidas que se publican a través del Bando Municipal que regula el aparcamiento y la circulación de vehículos durante la época estival. Dicho escrito fue además acompañado por casi un centenar de firmas de comerciantes, hosteleros, sector servicios, centros socio-sanitarios, farmacias, dentistas, centros auditivos y residencias afectadas por dicha norma.

Los comerciantes critican “los perjuicios que este tipo de medias suponen al comercio intramuros de esta ciudad”, por lo que dicen no comprender la actitud del Ayuntamiento “al reiterar este año nuevamente esta norma sin atender a lo solicitado que no es más que retrasar tan solo 15 días su aplicación, como ya se ha hecho en ocasiones anteriores, y que su puesta en marcha coincida en mayor o menor medida con la llegada del turismo vacacional a nuestra ciudad”.

Buscando consenso

El comercio mirobrigense asegura llevar años buscando “una manera consensuada de hacer las cosas”. “Hagamos un calendario en el que determinemos cuándo es necesario abrir y cerrar al tráfico, aparcar y no aparcar”, proponen, “pero sin llevarse por delante la desolada economía local”. “No podemos permitirnos que medidas de este tipo acaben con el presente y el futuro de nuestra ciudad y que supongan la pérdida de puestos de trabajo o la no creación de otros nuevos”, apostillan visiblemente molestos.

Los comerciantes del recinto amurallado aseguran ser también partidarios de la peatonalización pero se pregunta si de verdad hay demasiados peatones “como para que no quepan los coches o para expulsarles sin reparos”. Al mismo tiempo se preguntan “por qué insistir en querer arreglar un problema que no existe generando uno mayor”.

El comercio de Ciudad Rodrigo, recuerdan, “abastece y se nutre fundamentalmente de la población local y comarcal estando por desgracia muy lejos aún de poder vivir del turismo, principal motivo de la peatonalización”. 

Con esta medida se corre el riesgo de una fuga, “que ya es evidente del comercio hacia zonas periféricas, que tampoco está mal, pero que provocará a largo plazo el vaciamiento de locales comerciales y la conversión en ruinas de los edificios, algo que por desgracia, ya estamos padeciendo desde hace algunos años, es evidente que el mantenimiento de los mismos lo hacen los empresarios y habitantes del centro”.

Las empresas del recinto amurallado, concluyen, “desean lo mejor para su ciudad, una ciudad viva, en la que se priorice sobre todo a las personas, al empleo y en la que se fomente diferentes modalidades de movilidad, pero sin que todo ello deba suponer la pérdida de actividad económica”.

 

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