El presunto asesino habría confesado el crimen en el momento de su detención

El presunto asesino habría confesado el crimen en el momento de su detención
Un agente de la Guardia Civil asegura que el ahora acusado dijo que ya sabía que le estaban buscando, que había dejado el arma en el domicilio y que no sabía cuántas puñaladas le había dado, aunque lo negó en su declaración en el juicio oral. Precisamente, el mango del arma, ya que la hoja del cuchillo con el que se cometió el crimen apareció en el cuello de la víctima, ha sido objeto de debate en la primera vista del juicio

La primera jornada del juicio contra el presunto asesino del paseo de la Estación ha dejado también la declaración de los agentes que participaron en el momento de los hechos y días sucedáneos. Al respecto, un agente de la Guardia Civil que participó el día de la detención declaró que en el cuartel de Alba de Tormes comentó en repetidas ocasiones que se le había ido la cabeza y que se pasa mal entre cuatro paredes.

De hecho, en el mismo lugar, también habría confesado saber que le estaban buscando y que el arma del crimen lo había dejado en la vivienda donde se había cometido el asesinato y que no conocía cuántas puñaladas había asestado, algo que, sin embargo, ha negado el acusado en el primer día de la vista. 

Estas han sido las declaraciones más esclarecedoras de una jornada en la que declararon hasta 16 agentes de las diversas Fuerzas y Cuerpos de Seguridad sobre sus actuaciones en los primeros momentos de la investigación tras el crimen. 

Puerta violentada de dentro hacia fuera

Una de las circunstancias que a todos los que estuvieron en la vivienda les sorprendió fue que la puerta forzada lo estaba desde dentro del domicilio hacia fuera, por lo que se excluyó el robo con fuerza para centrarse en el posible asesinato de alguien que en su huida tuvo que romper la puerta. 

De hecho, en un primer momento, los agentes aseguraron que fueron requeridos por unos ruidos y unos daños en una vivienda que finalmente resultó ser este suceso. Cuando accedieron, según comentaron, vieron un piso vacío con todas las puertas de las habitaciones cerradas con llave, en las que luego constataron que no había ninguna persona, salvo las zonas comunes y una más, con la puerta entreabierta, en la que encontraron el cuerpo sin vida y con 51 puñaladas, como recoge el informe del Ministerio Fiscal, de la víctima. 

En las primeras investigaciones, según las declaraciones de los agentes, se constató que algunos vecinos habían visto huir a un varón escaleras abajo sin que se pudiera averiguar la identidad del mismo, aunque da la casualidad que ese día una mujer entraba como arrendataria de una de las habitaciones y ante la imposibilidad de entrar en el domicilio, decidió llamar al arrendador. A este finalmente le abrió la puerta un varón que inmediatamente después se introdujo en la habitación. A pesar de ello, la identidad de este tampoco ha quedado probada por lo que la declaración del arrendador en los próximos días podría arrojar mayor claridad. 

Mango del arma

Después de que él mismo hubiera confesado que el arma se encontraba en el propio domicilio, los agentes lo encontraron finalmente en una bolsa de basura bajo unos cartones de una caja de pizza que se encontraba en otra habitación diferente a donde se cometió el crimen.

Este ha sido un objeto de debate con las preguntas de las diferentes partes para conocer dónde se encontraba realmente y si podría haberse movido por los agentes para facilitar las actuaciones. 

Sobre ello, según las declaraciones de los diversos implicados, ha quedado probado que, efectivamente, la bolsa se encontraba en otra habitación pero no que no pudiera haber sido trasladada allí por alguno de los agentes que participaron el lunes en las diferentes pesquisas y que procedían de Valladolid. 

De hecho, en las fotos tomadas el mismo día del suceso, cuando los agentes aseguraron no haber tocado nada, sí se puede ver una bolsa similar en la habitación, también con cajas de pizza que podría ser la misma donde luego se encontró el mango del cuchillo con el que se cometió el crimen. 

Detención

La Policía Local de Terradillos fue la encargada de proceder a la detención del acusado después de un aviso de que alguien se encontraba deambulando por la carretera en dirección a la urbanización de El Encinar. A su entrada fue donde lo encontraron y una vez que comenzaron a cachearlo, ofreció resistencia tratando de huir, como comentaron los agentes.

De hecho, un tercero que pasó por el lugar también ayudó debido a esta resistencia. Todos los agentes confirmaron el estado desaliñado del acusado, aunque no estuvieron de acuerdo en el estado de desorientación que podría tener según alguno de los testigos. 

Ninguno, eso sí, recordó que tuviera sangre en la ropa o algún tipo de herida o arañazo, salvo una en el pie, como certificaron todos ellos. 

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