Juan del Álamo cumple su sueño y abre la Puerta Grande de Madrid

Juan del Álamo cumple su sueño y abre la Puerta Grande de Madrid
El salmantino atraviesa la puerta de la gloria mirando al cielo en un baño de masas tras cortar una oreja a cada toro.

Ya con el capote se gustó Juan del Álamo con su primero, de nombre 'Licenciado', pero lo mejor llegaría con la muleta. A pesar de que el toro en los primeros compases no se detuviera en la franela, el torero supo darse cuenta de la necesidad de llevarlo a los medios. Allí, el toro se entregó del todo a la muleta de Del Álamo, que pudo sentirse, con gusto, templando las boyantes, emocionantes e intensas embestidas del de Alcurrucén con la diestra. Y con la zurda, de nuevo encaje y buen hacer, citando con despaciosidad y llevando al toro muy largo.

Precioso el final, doblándose con el toro con ayudados por bajo torerísimos. Llegaba el momento, lo vio claro el salmantino y dejó una estocada en todo lo alto. El público, enloquecido, en pie, pañuelos en mano, pidiendo trofeos para el charro. El presidente concedió la primera oreja, quizás demasiado tarde, pero los pañuelos siguen, y se acompañan de los gritos y silbidos que quieren que del Álamo salga por la Puerta Grande, pero el presidente se niega. Robo a Juan del Álamo, que ha cortado su novena oreja en Madrid y ha dado dos clamorosas vueltas al ruedo. 

Se estira con el capote ante el sexto. Brinda su faena al público, a ese público que pidió con fuerza la segunda oreja. Se va a los medios, desde donde cita al toro, que se arranca, emocionante, del Álamo, decidido. Pierde la muleta, pero se va corriendo hasta el callejón, no quiere que se le escape ni un minuto.

De nuevo puesta, ligando, con intensidad, a pesar de que el toro no sea claro en sus embestidas. Prueba la izquierda, el toro se queda más corto, se cruza el salmantino, labor difícil y meritoria de Juan. De nuevo lo saca a la segunda raya, ligando, con mucho que tragar. Rápido a por la espada, pero esperando hasta que se cuadra el toro, entra, decidido, el corazón puede, Madrid le debe algo. Y así se representa en los tendidos, que se pueblan de pañuelos. Oreja que le abre la Puerta Grande.

Comentarios