El Mariquelo volverá a tocar el cielo por Asprodes y los enfermos de alzheimer

El Mariquelo volverá a tocar el cielo por Asprodes y los enfermos de alzheimer

Ángel Rufino de Hero, El Mariquelo, volverá a ascender la torre de la Catedral Nueva este martes, 31 de octubre, como ya ha hecho en 30 ocasiones. En esta, tal y como explicó el Mariquelo, llevará a cabo la tradición en apoyo a Asprodes y a los enfermos de Azlheimer. Su intención es dar visibilidad a estos colectivos y sus familias y que "el mensaje desde la Catedral llegue a los corazones".

Del mismo modo, El Mariquelo ha explicado que quiere acordarse de las personas mayores y, en esta ocasión, homenajeará a su maestro Isaías Hernández, al tamborilero de Cepeda, Francisco García y a la Águeda de Santa Marta fallecida recientemente, Dolores Guillén.

Como novedad en la ascensión de este año, Ángel Rufino ha explicado que se jubila la bailadora que le ha acompañado durante los últimos 30 años y que en su lugar incluirá a su nuevo potro Lucero y otros caballistas charros.

El 31 de octubre la tradición comenzará a las 10.00 horas con el recorrido de los participantes que se dividirán en dos grupos, uno saldrá desde el Puente Romano y otro desde la Plaza Mayor. A las 11.15 horas llegarán a la Plaza de Anaya y esperan comenzar el ascenso a las 11.30 horas. Tras ello, habrá un almuerzo y los tradicionales bailes por la tarde en la Plaza Mayor. 

Este año será el tercero consecutivo que la ascensión llegue hasta la balaustrada de la campana de María de la O en vez de hasta la bola. Ese último tramo fue limitado por el Cabildo Catedralicio por cuestiones de seguridad. Para el Mariquelo "lo importante no es subir más arriba o más abajo sino mantener la acción de gracias".

Origen de la tradición
 

El Mariquelo era originariamente el miembro de una familia, los Mariquelos, que debía subir cada año a la torre de la Catedral Nueva de Salamanca, en agradecimiento a Dios porque el terremoto de Lisboa de 1755 apenas había dañado el edificio. Fue el 31 de octubre de aquel año cuando se registró un fuerte seísmo en las costas del Cabo de San Vicente con una magnitud en torno a 9 en la escala de Richter y provocó un tsunami que afectó a buena parte de Europa Occidental y el norte de África. 
 
En Salamanca se dejaron sentir los efectos del terremoto y la población, asustada, se refugió en la recién construida Catedral Nueva, finalizada en 1733. Sobrevivieron, quedando la torre ligeramente inclinada. Por eso, en conmemoración de aquel día, el Cabildo catedralicio de Salamanca estableció que todos los 31 de octubre subiera alguien a la torre para tocar las campanas, para dar gracias a Dios y pedir que el terrible suceso no se repitiera.
 
El último mariquelo de la familia fue don Fabián Mesonero Plaza, que dejó de subir al cimbalillo en 1977. Sin embargo, en 1985, Ángel Rufino de Haro rescató el rito hasta la actualidad. Ataviado con el traje charro, sube hasta la bola que se alza en el punto más alto de la torre, y una vez allí, toca una charrada con la gaita y el tamboril.

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