El acto del Descendimiento abre la tarde del Viernes Santo con la procesión del Santo Entierro

El acto del Descendimiento abre la tarde del Viernes Santo con la procesión del Santo Entierro
Nuevo recorrido desde la Plaza de Mayor a la Vera Cruz y nueva toca estilo siglo XVII para la Virgen de la Amargura

En un afán de adaptar la Semana Santa de Salamanca a una representación fiel a la liturgia, la del año 2014 se caracterizó entre otras cosas por permitir el regreso del Acto del Descendimiento a la Tarde del Viernes Santo, precediendo a la procesión del Santo Entierro de la Cofradía de la Vera Cruz. Así, se celebró en el Humilladero del Campo de San Francisco a las cuatro y cuarto de la tarde con mayor presencia de salmantinos y turistas que en años anteriores, cuando tenía lugar al mediodía. Este año ha vuelto a suceder igual.

Se trata de una tradición con siglos de historia, pues en enero de 1615 la Cofradía de la Santa Cruz, teniendo noticia de su celebración en lugares de Perú y Nueva España, y a imitación de estos en Madrid y otras ciudades peninsulares, decidió instaurar en la ciudad de Salamanca la celebración de la representación del Descendimiento del Señor. Las Ordenanzas del Acto del Descendimiento y Procesión del Santo Entierro fueron aprobadas por Luis Fernández de Córdoba, obispo de Salamanca y electo de Málaga, el 5 de marzo de 1615.

El Viernes Santo, 17 de abril de 1615, se realizó por primera vez el Acto del Descendimiento dentro de la Capilla de la Vera Cruz. Tras el sermón tres religiosos subieron a la tarima, donde se encontraban las tres cruces con Cristo y los dos ladrones, la Virgen y San Juan, y con la ayuda de escaleras desenclavaron el cuerpo de Cristo, depositándolo en brazos de su Madre para posteriormente dejarlo en un lecho de tafetán morado. Después comenzaría la Procesión del Santo Entierro.

La celebración se realizó varios años en el interior de la iglesia, pero al quedar ésta pequeña se trasladó al exterior, en un Humilladero existente en el vecino Campo de San Francisco, engalanado con bastidores con cielo azul y estrellas y con holandillas negras. En 1709 dado el deterioro del Humilladero se decide reformarlo, dando por terminadas las obras en 1721.

Periodo de decadencia

Ya en el siglo XIX la Cofradía de la Vera Cruz, y con ella sus actos, entra en decadencia. Dado el mal estado del Humilladero se decide trasladar el acto al cercano Convento de San Francisco y posteriormente a la Iglesia de la Purísima (Convento de las Agustinas Recoletas), donde se celebró hasta 1848. En 1887, a instancias del Padre Cámara, obispo de la ciudad, se recupera el acto del Descendimiento en la iglesia de las Agustinas. En 1890 se decidió que el acto se seguiría realizando siempre y cuando no resultase gravoso para la cofradía. Ese año se contó con la colaboración de un hermano y las camareras, pero al siguiente se perdió nuevamente el acto al no contar con ningún benefactor.

En 1946 la entonces denominada Junta Permanente de Semana Santa, restaura el acto celebrándose la tarde del Viernes Santo ante la fachada de la iglesia de San Martín, sólo con las imágenes de Cristo y los ladrones. En 1948 volvió a trasladarse el acto al Campo de San Francisco.

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En 1958, a iniciativa de la Asociación de Comerciantes de la Plaza Mayor, que corrieron con los gastos, el acto se celebró en el ágora salmantina, concretamente bajo el Arco de San Fernando, en el Pabellón Real. El arco estaba cubierto por un gran paño negro con el escudo de la Junta Permanente en su parte superior. Una vez realizado el Descendimiento, el cuerpo de Cristo, introducido en el Santo Sepulcro, se trasladaba a la contigua iglesia de San Martín, donde esperaba el paso de las Congregaciones de Jesús Rescatado y Jesús Nazareno para dirigirse a la Vera Cruz y desde allí comenzar la Procesión General del Santo Entierro.

Debido al ambiente poco favorable de la Plaza para este tipo de actos en 1965 se trasladó nuevamente su celebración hasta el Patio Chico, enmarcándose con el brazo sur del crucero de la Catedral Nueva y los ábsides de la Vieja. Pasando a celebrarse en la mañana del Viernes Santo. Por la mañana la Urna vacía se trasladaba en procesión, acompañada por representaciones de todas las hermandades penitenciales, desde la Capilla de la Vera Cruz hasta la Catedral Nueva. Una vez finalizado el acto el Santo Sepulcro quedaba en la Seo incorporándose al Santo Entierro cuando la Procesión pasaba por la Catedral.

Procesión del Santo Entierro

Concluido el Acto del Descendimiento, la Cofradía de la Vera Cruz ha vuelto a ser la que más pasos saca a la calle en la tarde del Viernes Santo. Hasta un total de siete que hasta hace bien poco formaban parte de la procesión general del Santo Entierro. Hoy extinta, la Vera Cruz mantiene el recorrido tradicional que tenía esta procesión general pero sin la compañía del resto de cofradías que la componían: Congregación de Jesús Rescatado, Congregación de Jesús Nazareno y Cofradía de la Oración de Jesús en el Huerto.   

EN DETALLE

PASOS: La Flagelación del Salvador Los Azotes o Culo Colorao (Alejandro Carnicero, 1724),  El Balcón de Pilato La Caña o Boca Ratonera, (Alejandro Carnicero, S. XVIII), Jesús con la Cruz a Cuestas (Anónimo, S. XVIII), La Caída Verónica (Anónimo, S. XVII), El Calvario (compuesto por Stmo. Cristo de los Doctrinos, la Virgen, San Juan y María Magdalena, S. XVII-XVIII), Santísima Virgen de los Dolores (Felipe del Corral, S. XVIII) y Santo Sepulcro (Anónimo, 1678).

RECORRIDO: Iglesia de la Vera Cruz, calle Domínguez Berrueta, calle Ramón y Cajal, plaza de las Agustinas, calle Compañía, Rúa Antigua, plaza de San Isidro, calle Libreros, calle Calderón de la Barca, calle Benedicto XVI, plaza de Anaya, Rúa Mayor, calle Quintana, plaza del Corrillo, Plaza Mayor, calle Zamora, plaza de los Bandos, calle Espoz y Mina, calle Prior, plaza de Monterrey, calle Bordadores, calle de las Úrsulas, iglesia de la Vera Cruz.

NOMBRE: Ilustre Cofradía de la Santa Cruz del Redentor y de la Purísima Concepción de la Virgen, su Madre.

AÑO DE FUNDACIÓN: 1506.

HÁBITO: Túnica de lana color crudo con botonadura azul, ceñida por un cíngulo azul en el que figuran siete nudos en recuerdo de los Siete Dolores de la Virgen María. Capa de lana azul. Capirote de raso azul celeste, con el emblema de la cofradía bordado en la caída delantera. Guantes blancos. Calcetines y zapatos negros. Los colores son los tradicionales de la iconografía de la Inmaculada Concepción. Este hábito se implantó en 1945. A lo largo de los siglos la Vera Cruz tuvo diferentes indumentarias para cada procesión: morada, blanca y negra. Incluso los hermanos que realizaban el Descendimiento contaban con su propio hábito.

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