El cambio de la gran Casablanca por un pequeño pueblo de la Sierra salmantina

El cambio de la gran Casablanca por un pequeño pueblo de la Sierra salmantina

Cuando la empresa de construcción de su padre tuvo que cerrar, se vieron obligados a dejar el país. Acostumbrados a una vida cómoda en Marruecos el cambio se antojaba complejo, aunque pudo encontrar trabajo gracias a la ayuda de su hermano, para más tarde reagrupar a la familia y volver a vivir todos juntos es España. “La situación al principio fue fácil porque había trabajo y cuando pudo, reagrupó a la familia”, volver a encontrarse fue un momento muy intenso, cuenta emocionada. 

Las fiestas de Sequeros fueron un comienzo fantástico según sus propias palabras; “Pensaba que los españoles estaban siempre de fiesta, era genial”, cuenta entre risas y bajo los recuerdos idealizados de una niña. Aunque no todos los recuerdos de esos momentos son alegres, también estuvo la dureza del viaje unida a los miedos propios de la incertidumbre. No conocer el idioma, la cultura, separarse de su abuela, con la que se había criado… eran algunas de las cosas que forman un muro en los recuerdos de esta alegre niña; “El viaje fue muy duro, yo no me quería ir de marruecos, lloré todo el camino porque allí me había criado con mi abuela y no me quería separar”.

Desde hace 6 años se ha instalado junto a su familia en la capital, lo que hace que todo sea diferente “ya llevo más tiempo en España que en Marruecos”, pero tras 10 años aquí, afirma que todavía echa en falta su país.

El colegio como válvula de escape

La vida en el colegio de Sequeros fue muy divertida, “tengo muy buenos recuerdos de Susana, una profesora de allí que nos ayudó mucho”. Aunque para ella, todo cambió en la secundaria; “Cuando llegamos a Salamanca empecé a estudiar en el Lucia de Medrano y allí todo era diferente, había gente de todos los países y todo se vivía de manera muy distinta”.

En este momento cursa segundo de Bachillerato en el nocturno ya que, aunque siempre ha sido buena estudiante, tiene que trabajar por las mañanas para poder ayudar económicamente en casa, cuenta. “He trabajado en un Ciber-Café, cuidando a una señora mayor y de limpieza. Para mí es normal tener que trabajar, siempre lo he hecho y mi objetivo es ser autónoma”, dice con firmeza.

Una nueva familia

“Yo mantengo una cultura muy marroquí”, cuenta entre risas. “He conocido a un chico de aquí y como nos hemos enamorado nos hemos casado”. Amante de sus tradiciones y su cultura, ahora quiere celebrar la típica fiesta marroquí. Cuenta los planes para celebrar durante el próximo mes de julio la ceremonia de la boda, “típicamente marroquí, claro”. La tradición marca que la fiesta dure varios días, “La novia se pone diferentes trajes típicos de la zona de Marruecos de la que es originaria, suelen ser 7 u 8 trajes diferentes”, expresa emocionada. La cocina también es muy peculiar, puesto que se preparan platos típicos de Marruecos. “El día antes se hace la ceremonia de la Henna, en la que se tatúa a la novia los pies y las manos con dibujos típicos”.

Narra también la importancia que tiene esta celebración para toda la familia, “Para mí es muy importante que la familia de mi marido participe de todo esto, estoy muy feliz porque toda su familia va a venir a Casablanca”.

Una nueva vida, una nueva comunidad

Chaima ha crecido acostumbrada a que nadie le regale nada, lo que ha desarrollado en ella una gran conciencia política, con las ideas muy claras y sin que le tiemble el pulso critica la vida política en España donde afirma no sentirse representada y ver con tristeza como, a pesar de la crisis, los políticos no temen robar al pueblo español. “Como no tengo la nacionalidad no me dejan votar”, algo que le entristece profundamente.

La vida es sueño

Sus sueños pasan por sacar una carrera para poder abrir una empresa y vivir aquí porque “ya no puedo dejar de vivir en España”. Su vida, cuenta, ya no puede ser en otro lugar; “Estoy fundando una familia aquí y ya no me voy a ir a vivir a otro sitio”. La arquitectura y la paz de la ciudad son las cosas que le transmiten la tranquilidad necesaria para no plantearse su vida en otro lugar.

“Tengo miedo a tener que marcharme a otro país, volver a emigrar, ese es mi mayor miedo, tener que volver a pasar por todo esto”. 

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