Los conductores pagan más impuestos de lo que reciben en mejora de carreteras

Los conductores pagan más impuestos de lo que reciben en mejora de carreteras
La tercera parte del dinero desembolsado no se reinvierte en infraestructuras viales. Ante la propuesta de la Comisión Europea de autorizar un cobro adicional para financiar las infraestructuras y gestionar el uso de las carreteras, la Federación Internacional de Automovilismo ha estudiado el impacto económico que generan los conductores a los ingresos del Estado. En España, los presupuestos de inversión en infraestructuras se redujeron un 98% entre 2008 y 2012, aumentando la diferencia entre ingresos por movilidad y gastos

La Comisión Europea está considerando autorizar un cobro adicional para financiar la infraestructura y gestionar el uso de las carreteras. Por lo tanto, la Federación Internacional de Automovilismo y los clubes miembros como el español RACE han querido examinar exactamente cuánto cuestan las redes viarias a los gobiernos de los estados miembros de la Unión Europea en comparación con los ingresos que obtienen de los usuarios de las carreteras. Entre sus conclusiones, los automovilistas pagan mucho más de lo que reciben, sobre todo en la mejora de las infraestructuras.  

Tras la compra del vehículo, la mayoría de los propietarios europeos paga un impuesto de matriculación cuando su vehículo entra en territorio nacional por primera vez. Una vez que los vehículos están en la carretera, pagan un impuesto de propiedad anual. Este impuesto es aplicado por todos los Estados miembros de la Unión Europea y a casi todos los métodos de transporte.  

Para utilizar las carreteras, los propietarios de los vehículos también pagan costes de infraestructura que pueden basarse en el tiempo o en la distancia. Además, todos los Estados miembros aplican impuestos especiales al combustible vendido en su territorio. El nivel mínimo de imposición se establece en una Directiva específica para cada tipo de combustible.  

Según los datos recogidos en el estudio, durante los últimos veinte años España ha experimentado un auge de la construcción de carreteras; desde 1991, los niveles de inversión han sido significativamente mayores que antes, traduciéndose en un crecimiento de la red de autopistas de casi el 250% (de 4.496 kilómetros en 1993 a 11.676 en 2013). La tendencia al crecimiento gradual en la inversión en carreteras se detuvo en 2009; debido a la crisis económica, los presupuestos de inversión nacional se redujeron de forma significativa (en 2012 este presupuesto era un 98% menor que en 2008), pero también se hicieron importantes recortes a los presupuestos locales. Esta reducción puede reflejar en parte un retorno a los esquemas de gastos a largo plazo después de un auge de la construcción de dos décadas.  

Además, si vemos los datos en España de ingresos/reinversiones, los turismos cubren con creces sus costes de movilidad, por encima del 150%, y en el caso de las motocicletas, pagan tres veces respecto a lo reciben en concepto de inversión en infraestructuras, pudiendo reinvertir estos ingresos en la mejora de las protecciones viales de los sistemas de contención de las carreteras.     

“Los gobiernos están creando un superávit importante con los ingresos del transporte por carretera. Habida cuenta de los ingresos generados por los impuestos y tasas sobre el transporte por carretera, los conductores europeos merecen una infraestructura de carreteras de alta calidad a la que ya están contribuyendo. En lugar de crear nuevos cobros o incrementar los existentes a los usuarios, los gobiernos deberían tomar en cuenta los ingresos con los que ya cuentan para financiar la red de carreteras”, afirma el Real Automóvil Club de España. 

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