La Plataforma para la Defensa de la Sanidad Pública también se opone a las Unidades de Gestión Clínica

La Plataforma para la Defensa de la Sanidad Pública también se opone a las Unidades de Gestión Clínica

La Plataforma para la Defensa de la Sanidad Pública de Salamanca manifiesta su oposición y rechazo al nuevo paso dado por la Consejería de Sanidad de la Junta de Castilla y León al publicar la Orden que regula la creación y funcionamiento de las primeras Unidades de Gestión Clínica, dos de ellas en el complejo hospitalario charro en los servicios de Cardiología y Cirugía Torácica. 

¿Qué son las Unidades de Gestión Clínica?, se pregunta la plataforma. "La gestión de los servicios hospitalarios directamente por los clínicos, los médicos. En la actualidad un hospital lo dirige el director y su equipo directivo; cada especialidad médica tiene su servicio y el jefe del servicio es el que organiza el trabajo asistencial y cuando necesita algo (personal, aparatos, material), tiene que pedírselo al director que se lo dará o no. Cuando el servicio se convierta en una Unidad de Gestión Clínica, su director también se encargará directamente de la gestión económica y del personal según el nivel de autonomía que se le conceda", explica.  

Añade que las Unidades de Gestión Clínica son el proyecto puesto en marcha por la Junta de Castilla y León con tres niveles de autonomía. En el nivel I, no se puede contratar personal ni ampliar presupuesto, pero sí marcarse objetivos asistenciales y de control del gasto; si al final del segundo año se alcanzan los objetivos y hay ahorro, pueden repartirse beneficios. El nivel III no se conoce todavía pero podría ser el nivel actual norteamericano en el que se inspira este modelo: una empresa; el paciente (o su aseguradora) paga a la Unidad que le atendió y ella se encarga de gestionar, contratar el personal, renovar aparataje, competir, marketing, etcétera.

¿Cuáles son las ventajas de la gestión clínica?

Mayor compromiso de  los profesionales en la administración de los recursos;  importante porque estos deben ser conscientes de la necesidad de utilizar criterios de eficiencia. Da autonomía a los servicios hospitalarios y a los centros de AP para eliminar burocracia y gestionar sobre el terreno.  

Pueden servir para coordinar los niveles de AP y hospitalaria, estableciendo guías, protocolos que racionalicen la asistencia sanitaria.  La gestión clínica no precisa de cambios  en el sistema sanitario porque lo esencial para su desarrollo es un cambio de la cultura organizativa que busque el compromiso diario de los profesionales sanitarios con el buen funcionamiento de la Sanidad Pública los procesos asistenciales y la asignación de los recursos.  

¿Cuáles son los problemas de las Unidades de Gestión Clínica?  

Propicia la fragmentación del sistema en centros y unidades introduciendo criterios de competencia y de mercado en el sistema sanitario en lugar de cooperación. "Introduce la rentabilidad económica y los incentivos que, si no están bien fundamentados en la calidad, pueden tener un efecto perverso sobre  la veracidad de los sistemas de notificación y registro, sobre la selección de procesos prefiriendo los rentables en menoscabo de los crónicos, afectando a la equidad que ofrece la Sanidad Pública (niveles de salud y satisfacción para todos), con muchas similitudes con la gestión empresarial".

Añade la Plataforma para la Defensa de la Sanidad Pública que es "demasiada diferencia entre estamentos, para los médicos puede ser relevante pero para el resto no. Posibilita alianzas con otras unidades, centros sanitarios públicos y privados, laboratorios farmacéuticos, industrias  de tecnologías sanitarias… con peligro de financiación encubierta. Puede afectar el régimen laboral de los trabajadores, pues aunque el Decreto y la Orden lo desmienten, son de rango inferior a la Ley 10/2013 de regulación de fármaco-vigilancia, Disposición adicional 5ª, que establece que el personal de las UGC personal estará regulado por el régimen laboral de las empresas privadas".  

Recuerda además que "nuestro modelo sanitario de Sanidad Pública y su sistema de hospitales y centros de salud es propiedad del conjunto de la ciudadanía y no de los profesionales sanitarios, ni de los médicos, ni de los políticos. Pertenece al conjunto de la población que la ha hecho posible y la mantiene con sus impuestos. El desarrollo de unidades de gestión clínica tiende a obviar esta realidad al dejar en manos de administradores y profesionales decisiones en gestión que afectan a todos los ciudadanos".

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