“La educación inclusiva genera resultados superiores en rendimiento, interacción social y habilidades en los alumnos”

“La educación inclusiva genera resultados superiores en rendimiento, interacción social y habilidades en los alumnos”

La educación inclusiva es uno de los ejes que vertebran el ‘IV Congreso Iberoamericano sobre Síndrome de Down’ que está teniendo lugar estos días en Salamanca, y en el que participan algunos de los mayores expertos mundiales en esta discapacidad intelectual.

Así, Gerardo Echeita, doctor en Psicología y Director del Departamento de Psicología Evolutiva y de la Educación de la Universidad Autónoma de Madrid, ha ofrecido algunas claves para lograr una pedagogía más inclusiva. Echeita ha incidido en que “es necesario un profesorado con la convicción de que la capacidad de aprender de sus alumnos puede mejorar como resultado de lo que se haga en el presente”. En esta línea, el experto ha indicado que “los profesores de un entorno inclusivo deben tratar de de comunicar imaginativa y empáticamente, intentando ver y experimentar a través de los ojos de sus alumnos para comprobar si hay algo que se pueda cambiar”.

Pero la inclusión no debe quedarse en el terreno de las ideas y las prácticas pedagógicas, ha señalado Echeita, sino que “se necesitan también espacios flexibles y estimulantes, dentro y fuera del aula, que inviten a los alumnos a aprender, dejando atrás aquellas aulas rígidas en las que la transmisión del conocimiento se da únicamente desde la pizarra”. “Tenemos que adaptar al modelo inclusivo también el sistema y las formas de evaluar, de interactuar y de comunicarse entre los compañeros”, ha comentado. Y es que, según Echeita, “los apoyos más ricos, variados y útiles que puede recibir un alumno con síndrome de Down son sus propios compañeros, que colaboran entre sí y se prestan ayuda mutua”. 

Echeita también ha destacado que “hay que abandonar el esquema pedagógico en el que se asume que los profesores de apoyo están sólo para atender a los niños con discapacidad, ya que no hace otra cosa que estigmatizar al alumnado”. Por eso, el experto ha concluido señalando que “el gran desafío al que nos enfrentamos es que la próxima generación de profesores no piensen que lo son únicamente para algunos de sus alumnos; necesitamos que tengan claro que los alumnos con necesidades educativas especiales son responsabilidad suya”.

Por último, el doctor en psicología ha incidido en la necesidad de “implicar a las familias en el trabajo del aula, dejando de pensar en ellas como meros clientes que acuden a la escuela a exigir”.

Esta idea es compartida por Elena Pardo, de Fundación Talita, para quien la familia “ha de buscar un equilibro entre el apoyo que presta en casa y su implicación en el día a día del colegio”. Pardo ha subrayado que los apoyos que reciban los estudiantes con necesidades educativas especiales “deben darse siempre dentro del aula, que es el entorno natural del alumno”. En opinión de Pardo, así se consiguen beneficios “tanto para el niño con discapacidad como para sus compañeros e incluso para la institución educativa”. Para que esto se produzca, deben implicarse todos los agentes presentes en la escuela, “desde el profesorado hasta la dirección y los encargados de comedor, por ejemplo. Y, por supuesto, se debe contar con la colaboración total de la familia”. 

La educación inclusiva también ha sido tratada por Miguel Ángel Verdugo, director académico de este congreso. En su intervención, Verdugo ha lamentado que “es frecuente encontrar prejuicios entre los profesores, que tienden a fijarse únicamente en lo que los alumnos no hacen bien, en lugar de los logros que obtiene, justificando así la falta de resultados”. 

Para Verdugo el camino hacia la inclusión educativa debe suponer “un cambio cultural que requiere planificación, incentivación y evaluación continua”. Por eso, el catedrático en Psicología de la Universidad de Salamanca, ha reivindicado la recogida de datos y resultados académicos de la escolarización inclusiva de los alumnos con discapacidad intelectual en España, algo que se podrá mejorar gracias a la ‘Escala de intensidad de apoyos para niños – S.I.S. NIÑOS’, que se publicará a lo largo de 2016 y que permitirá realizar una evaluación estandarizada de la intensidad de las necesidades de apoyo que requieran los alumnos con discapacidad intelectual de 5 a 16 años.

Además, Verdugo ha querido resaltar los enormes beneficios de la inclusión educativa, “que genera resultados superiores en rendimiento académico, interacción social y habilidades”, y ha concluido señalando que en el camino hacia este modelo “habitualmente sobra discurso teórico y hace falta llevar las buenas ideas a la práctica”, y ha invitado a los oyentes a generar experiencias inclusivas.

En este ‘IV Congreso Iberoamericano sobre Síndrome de Down’ se han presentando diferentes prácticas de inclusión educativa en diversos países del arco iberoamericano, como los llevados a cabo por entidades como Senadis (Panamá), DOWN GALICIA (España), Avesid (Venezuela), o Fusdai (Argentina). A través de esta experiencias, los ponentes han querido trasladar un mensaje: que los gobiernos de los países iberoamericanos hagan una apuesta firme y clara por la inclusión educativa, tal y como marca la Convención de la ONU sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad.

El IV Congreso Iberoamericano sobre el Síndrome de Down cuenta con la colaboración de Fundación ONCE, Divina Pastora Seguros, y la Secretaría General Iberoamericana.

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