El fiscal mantiene la petición de 32 años de cárcel por el crimen del taxista

El fiscal mantiene la petición de 32 años de cárcel por el crimen del taxista
Cuarta y última jornada, tras el receso de ayer, del juicio en la Audiencia Provincial por el crimen del taxista Ángel Sánchez Anaya, quien en la madrugada del 28 de abril de 2010 recibió en la calle Mayor de Chamberí un disparo mortal que iba dirigido contra el pasajero que transportaba. Este viernes han declarado los peritos, destacando que se produjeron cinco disparos a bocajarro desde un coche en paralelo a menos de dos metros de distancia. Vehículo en el que se sitúa a José Manuel G.B., el presunto pistolero, quien se enfrenta a 32 años de cárcel por un asesinato con varios agravantes. De hecho, el fiscal solicitó que se volvieran a escuchar grabaciones telefónicas para probar la culpabilidad del imputado.

Así, ha mantenido su petición de cárcel acumulando un delito de asesinato con alevosía, solicitando 18 años de prisión, otro en grado de tentativa de asesinato al cliente del taxista, pidiendo 10 años, otro de tenencia ilícita de arma de fuego, solicitando 2 años de prisión, y uno más por falsedad en documento oficial, con un DNI falso cuando era buscado por el Juzgado de Menores de Orense por otra causa pendiente, solicitando 2 años más, lo que suman los 32 años de cárcel pedidos por el fiscal.

La acusacion considera que cuenta con los indicios suficientes como para considerar culpable de asesinato al acusado. Tanto el fiscal, como la acusación particular coinciden en asignar la autoría de los hechos a los acusados, considerando a J.M.G.B culpable de asesinato y a su suegra, M.J.G.I, culpable de encubrimiento.

Argumentos del fiscal

El fiscal considera que no hay delito por conducción sin permiso puesto que se ha demostrado que el acusado cuenta con la licencia pertinente. Sí ha mantenido la acusación de delito de pertenencia de DNI falso, hecho que el propio acusado reconoció. Además, se mostró firme y se reafirmó en su acusación por delito de asesinado consumado, considerando que existen demasiados indicios y suficientes hechos como para poder confirmar que el autor del crimen es el procesado.

Para defender su postura, el fiscal ha explicado los cuatro principales motivos que le han llevado a considerar culpable al acusado. En primer lugar, la apariencia física, que coincide con la descripción que algunos testigos hicieron de él. En segundo lugar, el coche modelo Audi TT desde el que el autor disparó al taxista, ha servido para desmontar diferentes coartadas, dándose en primer lugar por desaparecido y cambiando de titular meses después. Otro motivo que ha permitio al fiscal posicionarse en su postura es la relación de llamadas telefónicas entre el autor de los hechos, la persona objetivo de sus disparos y la persona que encubriría al asesino. Por último, el fiscal ha querido tener en cuenta la relación existente entre el acusado y la persona que, supuestamente, este quería asesinar, dado que el hermano de la supuesta víctima, tuvo una relación amorosa con la hermana del acusado, relación que no acabó bien y motivo por el cual, posiblemente, existieran rencillas entre las familias.

Argumentos de la acusación particular

Por otro lado, la acusación particular ha reafirmado lo mencionado por el fiscal con respecto a la autoría de los hechos delectivos y ha querido añadir que existen más motivos para pensar que el procesado es el autor de los hechos. Estos son, principalmente, la trayectoria delictiva y la relación con el mundo de la delincuencia del acusado, que ya estuvo sentenciado por delitos anteriores cuando era menor y que el día de los hechos, el 28 de abril de 2010, debía estar cumpliendo dicha sentencia. Ha lamentado que no haya sido así porque de lo contrario, la víctima, seguiría viva. Por esto suplicó a la sala que no permitiesen al procesado 'volver a burlar a la justicia'.

Afirma por tanto la acusación particular que existe por parte del acusado "el interés de matar" y que el taxista murió por el mero hecho de "estar en el momento y en el lugar equivocado", añadiendo que el acusado buscó con sus actos eliminar a un testigo potencial. Toda la acusación ha coincidio en la existencia de una ley del silencio, de encubrimientos y mentiras por parte de los testigos, quienes por miedo o interés, no han sido fieles a la verdad.

Argumentos de la defensa

Por último, la defensa sigue manteniendo que no hay indicios suficientes para vulnerar la presunción de inocencia de su cliente. Que en ningún momento se ha podido relacionar directamente a su defendido con ninguna de las grabaciones telefónicas y que por tanto niega la autoría de asesinato de J.M.G.B y de encubrimiento de M.J.G.I. Bien es cierto que ha querido reconocer que es bastante posible que el autor de los hechos sea alguien cercano a su cliente, puesto que la linea de investigación lo ha demostrado, pero afirma rotundamente que el acusado no es la persona a la que buscan y por tanto pide para él y su suegra la libre absolución por la inexistencia de pruebas de cargo directas.

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