“La visita de Obama a Cuba es un acontecimiento inesperado hace muy poco, pero deseado hace mucho”

“La visita de Obama a Cuba es un acontecimiento inesperado hace muy poco, pero deseado hace mucho”

Las relaciones entre Cuba y Estados Unidos han estado rotas durante décadas. Uno de los conflictos geopolíticos más complejos que aún colea desde el siglo pasado. Cuba persiste como uno de los últimos bastiones comunistas en Latinoamérica y acumula ya 57 años desde la revolución y desde que comenzara la consiguiente dictadura de los hermanos Castro, primero Fidel y ahora Raúl. Un país aislado desde la caída de la Unión Soviética y sometido a un bloqueo institucional por parte de Estados Unidos. Además, Cuba ha venido significando un referente para otros gobiernos de la zona, que en los últimos tiempos han experimentado una significativa pérdida de poder.

El 17 de diciembre de 2014, Barack Obama y Raúl Castro anunciaban al mundo que se iniciaba un proceso de normalización de las relaciones entre ambos países que llevaban quebradas desde 1961. Poco después, el pasado mes de agosto se abría una embajada de los Estados Unidos de América en suelo cubano. Estos días, los acercamientos culminan con la llegada del presidente Obama y su entrada en el Palacio de la Revolución. Una imagen histórica que tiene múltiples implicaciones, muchas de ellas afectarán en un futuro no muy lejano a los numerosos exiliados del régimen castrista. Emigrantes que buscaron su pan en lugares abiertos a las libertades.

Es el caso de Raúl Bravo, un cubano que salió de su país hace dos décadas, cuando la crisis económica acuciaba a Cuba tras el fin del amparo de la Unión Soviética a consecuencia de su desmembramiento, y que desde hace ocho años está en España y regenta el Café Bar Panamericana en la calle Gómez Moreno del centro histórico de la capital charra, donde sirve comida cubana, también argentina, pues pasó allá sus primeros años de exilio. “Salí por temas económicos que a la larga tienen que ver con el Gobierno. Ahí estás o no estás. A la hora que salimos nosotros, en 1996, era el pico más alto de la crisis económica en Cuba, como consecuencia de la caída de la URRSS”.

“Es un acontecimiento histórico, inesperado hace muy poco tiempo y deseado desde hace mucho”. Raúl reconoce que tenían esperanzas de que algo así se produjera, al menos desde que llegó Obama a la Casa Blanca, aunque “se suponía que era casi imposible que sucediera”. A partir de ahora, considera que los acontecimientos podrían precipitarse y ser de gran calado. “En los últimos meses ha ido todo muy deprisa. Cuando se produjeron las primeras conversaciones para abrir las embajadas había personas que me decían que el tema se iba a demorar mucho. Yo pensaba que no. De hecho, la visita ha sido más rápida de lo que cualquiera podía esperar y creo que de ahora en adelante va a ser así porque lo dos lo necesitan”.

El tiempo apremia a ambas partes

El tabernero cubano cree que el tiempo apremia a los dos lados del conflicto. “Obama tiene un límite de tiempo y de posibilidades y en Cuba pasa lo mismo. Más allá de la necesidad y del cambio histórico de generación, el tiempo apremia así que lo van a hacer rápido”. Seguramente, opina Raúl Bravo, en Cuba se están precipitando los cambios debido al acercamiento de los hechos biológicos que irremediablemente harán que se replantee el Régimen. “Quieren ser ellos los que culminen esa etapa y no darle eso a otros”.

El reparto de condecoraciones y méritos es un hecho definitivo en opinión de Raúl para que los acontecimientos se aceleren y lleguen a puerto. “Son las dos partes las que se anotan un punto. Obama se anota un tanto histórico y esta gente también. Casi se ha levantado el bloqueo y se han recuperado las relaciones con Estados Unidos estando todavía ellos, después de 50 años. Saben que les queda poco”.

¿Habrá habido un cambio desde el punto de vista político, una suerte retroceso ideológico por parte de los hermanos Castro o en realidad no les queda otro remedio? “Más bien lo segundo”, contesta sin dudar. Aunque advierte que los hermanos Castro no son exactamente lo mismo. “Si todavía estuviera Fidel, esto no estaría pasando. De hecho, él no está en la palestra. Más bien todo se ha dado con Raúl, que ha cambiado algo pero siempre obligado por los asuntos internos y la crisis”.

La cita de Obama en La Habana aún se alargará unos horas más aunque ya ha dejado jugosos titulares. En la comparecencia conjunta entre ambos mandatarios durante la tarde de este lunes ya se puso al dictador cubano contra las cuerdas en alguna ocasión por parte de los periodistas externos, con opción a preguntar sin temor a consecuencias, a colación de existencia de presos políticos en las cárceles cubanas. “Veremos cómo siguen las cosas, ya han empezado a aparecer las famosas listas y demás. Claro, a alguien van a liberar seguramente, aunque ellos siempre pueden justificar que no hay presos políticos. Seguro que va a haber algún gesto, de hecho creo que muchos y también algunos cambios, ahora y en abril que se producirá el próximo congreso del Partido”.

Futuras elecciones

Los futuros comicios en la Casa Blanca podrían alterar el curso del acercamiento, en especial si gobierna un candidato republicano. “Trump parece malo y ojalá no salga por muchos motivos, internos para Estados Unidos y también para el resto del mundo, más allá de Cuba”. Aunque en el caso de la recuperación de las relaciones entre ambos países considera que lo que importa no es su ideología.

“Trump no se ha manifestado tan en contra de todo esto. Bueno, en contra de la visita de Obama sí, pero es un hombre de ‘business’, ahí lo que manda es el dinero y Cuba es una oportunidad impresionante. Un país virgen para invertir en todo tipo de cosas. Once millones de consumidores hambrientos, sin vestirse, sin casa, sin nada. Eso no lo van a perder”.

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