Una leonesa muere en Benicàssim al caer de un séptimo piso mientras extendía una toalla

Una leonesa muere en Benicàssim al caer de un séptimo piso mientras extendía una toalla

Una mujer natural de León y que responde a las iniciales A.M.B.M., de unos 50 años, ha fallecido en Benicàssim (Castellón) al precipitarse accidentalmente desde un séptimo piso de un conocido edificio de apartamentos cuando al parecer se encontraba extendiendo una toalla en una de las ventanas de su residencia y pudo haber resbalado, según apuntan fuentes de la investigación, que descartan a priori otras posibles causas.

Los hechos ocurrieron a media tarde de ayer miércoles en un piso del edificio Heliópolis de Benicàssim, que era de su propiedad y en el que se encontraba disfrutando de las vacaciones junto con alguno de sus familiares, en concreto tres hijos que en ese momento permanecían en un parque acuático de la zona.

Fueron algunos vecinos del mismo inmueble, que tiene una altura de 16 plantas, los que dieron el primer aviso de lo ocurrido al servicio de emergencias de 112 tras ver cómo la mujer caía al vacío hacia la parte trasera del edificio. Tras el aviso de coordinación del 112, acudieron al lugar de los hechos efectivos de la Policía Local, una ambulancia de SAMU, la Guardia Civil y una unidad de la Policía Judicial, la cual se ha hecho cargo de la posterior investigación tras descartarse desde el primero momento que se pudiera hacer algo por salvar su vida. Igualmente se personó más tarde el médico forense para el levantamiento del cadáver, que fue trasladado al Instituto Anatómico Forense del Hospital Provincial de Castellón.

La víctima, que reside en León de manera habitual, de donde es la mayor parte de su familia, tiene tres hijos, de entre 9 y 16 años. Los apartamentos Heliópolis se ubican en la calle Ribalta, con acceso directo a la avenida Ferrandis Salvador, una de las zonas turísticas de más tirón de la localidad de Benicàssim en verano, y a sus pies se ubica un bar cuyos clientes fueron testigos del suceso, entre gritos y un enorme revuelo. Éstos relataron que es muy habitual que en aquellos apartamentos que no disponen de balcones, los inquilinos emplean las ventanas para utilizarlas de improvisado tendedero de ropa.

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