La catedral de León recupera la tradición de los toques de campana a mano medio siglo después

La catedral de León recupera la tradición de los toques de campana a mano medio siglo después
Hoy se han podido escuchar en la plaza de Regla a cargo del campanero Jorge de Juan para la preparación de un reportaje que publicará en julio la revista 'Catedral de León'.

Las campanas de la catedral de León han vuelto a sonar hoy gracias a la interacción de la mano del hombre, y no de forma electrónica, algo que no ocurría desde hace 50 años. Con motivo de un reportaje que el próximo mes de julio podrá leerse en la revista 'Catedral de León' sobre el toque manual de las campanas en el templo leonés, hoy se han escuchado los toques que marcaron la vida de los leoneses durante 700 años.

El coordinador de la revista, Ramón Navarro, explicó que la intención es recuperar los toques litúrgicos tradicionales de la catedral de León que se dejaron de producir de forma manual por la instalación de los motores eléctricos y los electromazos. Para que hoy se pudieran escuchar en la plaza de Regla, algo que presenciaron varias decenas de personas, se contactó con el sacerdote Jorge de Juan, muy ligado a la escuela de campaneros de Villavante del Páramo, para reproducir estos sonidos.

Ello se ha desarrollado en la norte norte de la catedral de León, que consta de 13 campanas litúrgicas, cada una con un nombre distinto, y desde donde se marcaban los avisos al culto y otros toques. En la torre sur o del reloj es donde e encuentran las campanas que cada día marcan las horas y los cuartos. Con motivo de este reportaje, se ofrecerá la posibilidad, a través de códigos QR, de que cualquier persona pueda descargarse los sonidos que hoy se han recuperado.

El campanero Jorge de Juan recordó que las campanas constituían un medio de comunicación social ya que marcaban el ritmo de vida de los habitantes de pueblos y de ciudades, donde los toques de campana arrancaban al alba, con el toque de alborada, continuaban a mediodía con un paro en el trabajo para rezar el ángelus y, pro la noche, se producía el toque de oración, cuando se daban gracias a Dios por el día que finalizaba.

Pero había también otros toques relacionados con el medio de subsistencia, como el toque de nube -cuando las tormentas amenazaban las cosechas en los campos-, el toque de vecera -por la mañana y por la tarde para llevar las reses a los campos comunales-, el toque de concejo -para convocar a los vecinos a hacendera- el toque de fuego -para causar alarma entre los vecinos-, el toque de rogativa -para bendecir los campos en primavera- y el toque de difuntos en sus diferentes modalidades, en el caso de que se tratara de un hombre, una mujer o un niño.

A ello hay que sumar otros repiques ligados con la vida litúrgica que, todos ellos, han desaparecido "porque no ha habido una transmisión entre los campaneros ni una grabación como ahora" lo que ha hecho que hayan quedado "en desuso y ni siquiera en la memoria", lamentó.

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