Salamanca cuenta con solo tres cotizantes por cada dos pensionistas

Salamanca cuenta con solo tres cotizantes por cada dos pensionistas

Una vez que ya hay nuevo Gobierno, uno de los asuntos que deberá abordar en breve es la sostenibilidad del sistema laboral y de Seguridad Social de España. Cada vez hay más pensionistas y menos trabajadores, lo que augura un complicado futuro. Todos los datos así lo refrendan, sobre todo en la zona oeste que ocupa Salamanca.

Desde el año 2000, España es un país envejecido, lo que significa que cuenta con más personas senior que jóvenes. El aumento de la esperanza de vida y la disminución de la tasa de natalidad son los principales causantes de esta realidad. La provincia de Salamanca, más, pues se trata de una de las zonas más envejecidas no sólo del país, ni siquiera de Europa, sino del mundo.

Se calcula que en 2030 los mayores de 65 supondrán el 30% de la población, frente al 18% actual en España y el 25% en Salamanca. En este momento, cuando empiecen a jubilarse en masa los ‘babyboomers’ (nacidos entre 1958 y 1977), unas cohortes sensiblemente más reducidas deberán soportar el coste de la atención de las pensiones y sus cuidados sociosanitarios. 

De hecho, en la provincia charra apenas hay tres cotizantes por cada dos pensionistas. En la actualidad hay cerca de 116.000 afiliados a la Seguridad Social, mientras que la cifra de pensionistas bate récords cada mes, situándose por encima de los 79.000, lo que deja una tasa de 1,4.

Según Francisco Mesonero, director general de la Fundación Adecco, “la relación cotizante-pensionista es actualmente de 2,2 en España, considerándose una ecuación sostenible a partir de 2,5 contribuyentes por cada jubilado. Si continúa esta tendencia, para 2052 se estima que, por cada persona inactiva, habrá poco más de una persona trabajando, lo que sin duda pone en peligro la sostenibilidad de nuestro sistema”. 

Ante esta realidad, destaca que “urge tomar medidas que frenen los efectos de este envejecimiento imparable: alcanzar acuerdos de Estado y dedicar un mayor porcentaje del PIB a la familia, impulsar políticas activas contra la discriminación por la razón de edad, sensibilizar al tejido empresarial para que apueste por la fuerza laboral senior, y empoderar a los demandantes de empleo de más edad para que adquieran herramientas clave que les permitan competir en el mercado del siglo XXI”.

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