"Trabajamos por mejorar la empleabilidad de los gitanos en el mercado ordinario"

"Trabajamos por mejorar la empleabilidad de los gitanos en el mercado ordinario"
La historia de la Fundación Secretariado Gitano (FSG) es una historia de muchas historias. La de los gitanos y gitanas que han cambiado sus vidas en las últimas décadas. La historia de quienes acompañaron e impulsaron ese cambio. La de aquellas instituciones que se atrevieron a poner en marcha nuevos enfoques y políticas dirigidas al pueblo gitano. Es la Historia con mayúscula de una organización que pasó de estar en la sombra a convertirse en un referente europeo. Es, sobre todo, una historia de perseverancia. La historia de la Fundación comenzó a perfilarse hace más de 45 años cuando, animados por el Concilio Vaticano II, nacen en los años 60 los Secretariados Gitanos con vocación de ofrecer de forma específica a las personas gitanas asistencia religiosa y social. La implicación personal de payos y gitanos, religiosos y seglares, puso los cimientos de lo que en el futuro sería la FSG. En aquella época, la educación es una prioridad. Fruto de un convenio con el Ministerio de Educación surgen las Escuelas Puente, como una acción transitoria que permaneció en vigor diez años, hasta 1986.

 

La misión de la Fundación Secretariado Gitano es la promoción integral de la comunidad gitana desde el respeto y apoyo a su identidad cultural. Esta misión está encaminada a promover el acceso de las personas gitanas a los derechos, servicios, bienes y recursos sociales en igualdad de condiciones que el resto de la ciudadanía. Para ello la FSG desarrolla todo tipo de acciones que contribuyan a alcanzar la plena ciudadanía de las personas gitanas, a mejorar sus condiciones de vida, a promover la igualdad de trato y a evitar toda forma de discriminación, así como a promover el reconocimiento de la identidad cultural de la comunidad gitana. La diversidad de nuestra sociedad hace que el discurso de la interculturalidad sea cada vez más pertinente, por lo que debemos proyectar bien el carácter de organización intercultural como una de nuestras señas de identidad y como propuesta para toda la sociedad. La FSG preconiza una sociedad intercultural donde las personas gitanas ejerzan libre y plenamente su ciudadanía y contribuyan con sus aportaciones al enriquecimiento de la cultura universal. Por ello, los valores que dirigen sus actuaciones son: la dignidad humana, la justicia, la solidaridad y la interculturalidad. 

 

Esta fundación lleva asentada en Salamanca algo más de diez años. Dolores, que recibe a este diario como una de las responsables, cuenta sus primeros objetivos. “Empezamos a trabajar con los primeros usuarios (ahora son más de trescientos activos) en un programa de Formación y Empleo. La comunidad gitana viene trabajando principalmente de autónomos en sectores como la chatarra o la venta ambulante. Nosotros tratamos de aumentar su cualidad profesional, ya que parten de una cualificación e instrucción académica muy baja, para mejorar su empleabilidad y tratar de que lleguen al mercado ordinario”. Fin que se consigue aunque al parecer en Salamanca hay una asignatura pendiente en este sentido para con la mujer. Bien por la propia mentalidad gitana o por otras causas, resulta especialmente dificultoso el que accedan a un puesto de trabajo. Por otra parte, y ligado también a este objetivo, desde la Fundación del Secretariado Gitano de Salamanca se trabaja con los más pequeños en aras de reducir la tasa de abandono escolar centrándose en conseguir mejores resultados académicos por parte de éstos. Así las cosas, y según comenta Dolores, “la fundación pone en marcha un programa estatal para mejorar el éxito educativo de los escolares de 5º de Educación Primaria hasta 4º de Educación Secundaria Obligatoria”.
 
 
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