El 15M, entre la esperanza y la lucha silenciosa cinco años después

El 15M, entre la esperanza y la lucha silenciosa cinco años después

El 15M cumple cinco años entre la variedad. Muchas son las ciudades que siguen con el movimiento y que, de hecho, celebrarán este domingo diversas manifestaciones para recordar que su lucha sigue un lustro después pese a los cambios sustanciales que ha vivido el país, en general, y las ciudades, en particular. ¿Cuál era esa lucha? Es difícil definir qué fue y qué es el 15M pero es evidente que, como recuerdan personas que acudieron a las acampadas espontáneas que se formalizaron en todo el país, supuso convertir a la calle como el lugar de expresión del malestar por cómo se estaba construyendo España en el que la horizontalidad de todo el movimiento era la nota predominante.

De hecho, todo avanzaba mediante asambleas de iguales que tocaban diversos puntos. En tela de juicio estaba la sanidad, la educación, la vivienda, la corrupción... En definitiva, las políticas sociales, escasas a su parecer, y que tampoco han evolucionado, según denuncian. Por eso siguen constituidos en múltiples capitales de provincia y otras localidades importantes, que no es el caso de Salamanca donde en octubre de 2013 decidieron, “tras larga reflexión veraniega, seguir trabajando desde los grupos y asambleas existentes, de forma autónoma”.

El objetivo de lo anterior es que, después de una serie de asambleas extraordinarias se expuso que el 15M como confluencia de movimientos y objetivos ya no era válido y surgió la necesidad de “reinvertar la organización actual y adaptarse a la realidad del trabajo diario de personas y grupos informales existentes en la ciudad sobre las cosas que nos importan”. Esto lo comenzaron a hacer de manera descentralizada, “más flexible, transparente y participativa, generando herramientas comunes que nos sirvan a todos, manteniendo unos valores y principios que nos unen y nos representan como personas implicadas en la realidad en la que vivimos”.

Continúa activo

Independientemente de cuál fue el futuro del 15M como organización, su esencia sigue viva “con mayor o menor intensidad” consiguiendo detener varios procesos de privatización de la mayoría de los servicios públicos dentro de una sociedad política más transparente pero con la idea de seguir siendo el azote de políticos, banqueros e instituciones en general ante los “grandes y graves problemas que continúan pendientes”.

“Es posible que ahora resulte más complicado realizar ciertos fraudes bancarios, pero los bancos continúan desahuciando a las familias; el Gobierno actual y los que vengan tendrán más dificultades para seguir legislando con la intención de exprimir, aún más, laboralmente a la ciudadanía. Puede que, en la actualidad, no sea tan fácil realizar despidos masivos, pero el desempleo impide a millones de personas poder planificar y gestionar su vida como debería ser”, reza Fernando Caballero en un artículo en la publicación con el que todavía cuenta el 15M. 

Ante esta situación y los ajustes que se presuponen después de que el país no haya cumplido el déficit interpuesto por Europa, algunos consideran probable que el 15M regrese o adquiera más protagonismo. “Me atrevería a decir que de continuar con las tasas de paro actuales es cuestión de meses que el 15M resucite en las plazas”, predice el coordinador provincial de Izquierda Unida en Salamanca, Miguel Rodero. 

 

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