La Junta formará a jóvenes para que ayuden a otros a prevenir el consumo de alcohol y drogas

La Junta formará a jóvenes para que ayuden a otros a prevenir el consumo de alcohol y drogas
La consejera de Familia e Igualdad de Oportunidades, Milagros Marcos, ha presentado al Consejo Asesor en Materia de Drogodependencias el ‘Documento Estratégico sobre Alcohol y Menores de Castilla y León’. Este documento tiene como líneas maestras la prevención, la coordinación de actuaciones y la potenciación, como nueva estrategia de trabajo, de la relación con los movimientos juveniles para que sean los propios jóvenes quienes conciencien a sus compañeros que es posible el ocio y la diversión sin el abuso del alcohol.
 
El alcohol es la sustancia adictiva más consumida en España. Un aspecto importante es el inicio del consumo, que aunque puede ocurrir en cualquier momento de la vida, es especialmente delicado cuando ocurre en menores de edad, por tratarse de una población vulnerable en la que el impacto del alcohol es más lesivo y además conduce a otros hábitos de dependencia. La experiencia indica que el problema del alcohol debe abordarse en edades tempranas, ya que se da la circunstancia de que el consumo excesivo de alcohol entre menores no solo no está mal visto, sino que se considera como algo normal.

Es por ello que la nueva estrategia que se va a poner en marcha trata de implicar más a los padres y a todos aquellos colectivos y movimientos en los que discurre la vida social del menor, pero también intenta que sean los propios jóvenes, a través de los movimientos juveniles, quienes cambien la conciencia de sus compañeros, difundiendo entre ellos los peligros que supone el abuso del alcohol y poniendo en positivo al actitud de quienes no necesitan beber para divertirse, colectivo este último no muy bien visto entre los propios compañeros.

 
El documento hace un análisis de la situación del consumo en Castilla y León, destacando que, al igual que a nivel nacional, la encuesta realizada indica que el 75% de los estudiantes encuestados, menores de 18 años, consumen alcohol. El inicio del consumo se sitúa, igual que en España, en torno a los 13-14 años, manteniéndose estable esta edad durante los últimos quince años.
 
Entre los jóvenes encuestados, las mujeres tienen consumos menos intensos mientras que en los hombres esos consumos son más intensos. Un aspecto a destacar es la baja percepción del riesgo que tienen los propios jóvenes en el consumo de alcohol, y la tolerancia que perciben de sus familias, pues solo el 47 % consideran que sus padres se lo prohibirían totalmente. También es destacable que a pesar de que la venta de alcohol a menores de edad está prohibida, el 61 % de los encuestados dicen conseguir el alcohol directamente.
 
Teniendo en cuenta la situación y los nuevos patrones que se incorporan, como los consumos abusivos en corto espacio de tiempo y los consumos ligados a contextos de ocio o concentraciones juveniles, el documento deja en evidencia varios componentes en los que es necesario trabajar, como la prevención coordinada en los ámbitos escolar, extraescolar de refuerzo y familiar, esta última con efectos más duraderos, y el control como aplicación de la regulación.
 
Acciones previstas

En el ámbito familiar, se llevarán a cabo acciones de colaboración con los centros educativos, así como programas de intervención familiar, reforzando el programa de prevención familiar universal con sesiones conjuntas padres-hijos, lo que supone la incorporación de los hijos al programa. También se potencia la colaboración con los profesionales sanitarios para la difusión de estos programas.

 
En el ámbito educativo propiamente dicho, destacan acciones como la mejora de la aplicación de los programas acreditados en este ámbito, con formación presencial y on-line, puesta en funcionamiento de un servicio autonómico de supervisión de la aplicación de los programas preventivos, incorporación de jóvenes a prevención escolar y extraescolar (integración de “los iguales”) o incorporación de los hijos a los programas familiares.
 
En el ámbito comunitario, cabe señalar el desarrollo de programas de prevención extraescolar en asociaciones juveniles, la extensión de alianzas comunitarias que actúen como estructuras estables de participación, coordinación y cooperación para promover la movilización de la comunidad, así como la colaboración con la industria del ocio y del entretenimiento para promover la existencia de locales e instalaciones polivalentes libres de alcohol y la creación de contenidos acreditados sobre prevención del consumo de drogas en la titulación de monitor de ocio y tiempo libre.
 
En cuanto a las adaptaciones a las zonas rurales, se considera necesario incorporar al programa de prevención familiar las acciones de los equipos de prevención familiar de las Corporaciones Locales y la utilización de instalaciones comunitarias normalizadas como centros de salud, centros educativos o de servicios sociales para el desarrollo de los programas de prevención familiar.
 
Finalmente, en cuanto al control y cumplimiento de la ley, el documento considera importante la realización por parte de los ayuntamientos de actuaciones aleatorias y selectivas de control para vigilar el cumplimiento de la normativa vigente. Y en cuanto a la investigación sobre el consumo de alcohol en menores y sus consecuencias, la estrategia recomienda preguntar a los jóvenes, por distintos cauces, qué es lo que piensan sobre este problema y su solución.
 
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