Sanidad recomienda precaución frente a las altas temperaturas

Sanidad recomienda precaución frente a las altas temperaturas
En previsión de las posibles olas de calor que se puedan producir este verano, desde la Consejería de Sanidad se recuerda la importancia de adoptar medidas preventivas como, por ejemplo, no exponerse al sol durante las horas centrales del día, beber más líquidos o utilizar gafas y cremas protectoras. Todos los consejos sobre este tema se encuentran disponibles en el Portal de Salud de la Junta de Castilla y León, www.saludcastillayleon.es.
 
Según las predicciones de la Agencia de Protección Civil y de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET), durante los próximos días el calor afectará especialmente a las provincias de Ávila, León, Salamanca y Zamora. Esto significa que, durante una o dos jornadas, las temperaturas máximas y mínimas de las zonas mencionadas superarán los umbrales normalmente establecidos.
 
Para hacer frente a las posibles olas de calor de este verano, la Consejería de Sanidad ha puesto en funcionamiento un dispositivo de coordinación asistencial y de salud pública habilitado en toda la Comunidad. Esta medida se complementa, además, con un sistema de información que comunica a la población tanto el momento en que se producen estas situaciones meteorológicas, como los comportamientos que han de adoptarse durante las mismas para evitar los riesgos en la salud causados por un calor excesivo y duradero.
 
En este sentido, hay que recordar la importancia de que todos y, sobre todo, las personas que pertenecen a algún grupo de riesgo, seamos conscientes de la necesidad de hacer habituales ciertas actitudes que nos permiten protegernos del calor y no padecer las complicaciones que este conlleva. Los grupos especialmente susceptibles a los efectos de las temperaturas elevadas son: las personas mayores, discapacitadas y los niños lactantes y menores de cinco años; pacientes con enfermedades crónicas -hipertensión, diabetes, cardiopatías, obesidad, alcoholismo, etc.-; personas que tomen habitualmente medicación; personas que realizan trabajos físicos intensos o deportes al aire libre con temperaturas intensas o exposiciones prolongadas al sol.
 
Tanto los ciudadanos que estén dentro de estos grupos, como cualquier otra persona sometida a altas temperaturas ambientales, han de conocer y seguir las una serie de recomendaciones. En primer lugar, evitar salir de casa durante las horas centrales del día, entre las doce del mediodía y las seis de la tarde. Además, se aconseja beber más líquidos, sin esperar a tener sed, sobre todo agua y zumos ligeramente fríos, así como evitar comidas copiosas y tomar verduras y frutas. Es conveniente comer menos cantidades pero más veces al día. No hay que tomar comidas excesivamente calientes ni beber bebidas alcohólicas. Se debe reducir la actividad física y descansar frecuentemente a la sombra, además de usar ropa de tejidos naturales, ligera y holgada, de colores claros, sombrero, gafas de sol y cremas protectoras solares. Asimismo, se sugiere permanecer en espacios ventilados o acondicionados. En las casas, es conveniente utilizar las habitaciones más frescas. Durante el día, las persianas han de permanecer bajadas y las ventanas cerradas para, por la noche, abrirlas para ventilar.
 
Por su parte, los alimentos han de mantenerse refrigerados en el frigorífico, vigilando con especial atención las medidas higiénicas de conservación. Si se deja un coche estacionado, no deben permanecer en su interior, ni niños ni ancianos con las ventanillas cerradas. También es conveniente que, en la medida de lo posible, se esté pendiente y se ayude a aquellas personas que conozcamos que tengan un mayor riesgo de sufrir los efectos del calor.
 
Finalmente, desde la Consejería de Sanidad se recomienda que en el caso de que cualquier ciudadano se encuentre ante una persona que sufra un golpe de calor, debe ponerse en contacto inmediato con el teléfono de Emergencias de Castilla y León: 112. Los síntomas por los que detectaremos este problema de salud son náuseas, vómitos, dolor de cabeza, piel caliente y enrojecida, aumento de la temperatura corporal por encima de los 40º, inestabilidad al andar y mareos, pudiendo llegar –en el peor de los casos– a las convulsiones y el coma.
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