“Después de unas vacaciones volví medio enamorada de mi actual marido, pero completamente de España”

“Después de unas vacaciones volví medio enamorada de mi actual marido, pero completamente de España”

En Colombia existen pocas facilidades para poder estudiar las especialidades médicas puesto que no te permiten por cuestiones de tiempo, trabajar y estudiar al mismo tiempo, cuenta con cierta amargura, Tatiana. “Para poder hacerla tienes que tener mucho dinero”. 

Además de las dificultades que de por sí plantean los estudios en Colombia, Tatiana tenía que asumir las cargas familiares derivadas de la vida con su madre y su hermano pequeño. “La única especialización que pude hacer era en administración hospitalaria”, nos cuenta Tatiana con firmeza a la vez que narra su amor por la medicina y su deseo por hacer una especialización médica. Todos los pasos estaban dados, el título había sido homologado gracias al apoyo de un amigo médico, su familia ya no dependía de ella y sólo quedaba tomar la decisión. “El último empujón me lo dio Jorge”, su actual marido. “Entonces era un amigo que me animó y me ayudó mucho”. Cuando su madre pudo estar más acomodada económicamente y su hermano empezó a trabajar, regularizó el visado de estudiante para poder realizar el MIR en España.

“Conocí a Jorge en Colombia, después de que nos presentasen unos amigos”, nos cuenta Tatiana. Pero quiso la casualidad que después de esa presentación tuviese programado un viaje a España de vacaciones; “Y me propuso que me quedase un poco más… fue una historia muy bonita”, cuenta alegre Tatiana. “Me volví completamente enamorada de España y medio enamorada de un español”, nos dice entre risas. “Mis amigas dicen que parece un cuento”.

Una vida en paralelo

“Una amigo español me contó que podía estudiar en una academia para preparar el MIR”. Nos dice que al principio tenía miedo, “Desde Bogotá comencé a estudiar al tiempo que preparaba toda la documentación con el consulado”. Gracias al respaldo económico que había obtenido tras algunos meses trabajando en Bogotá, pudo demostrar medios para conseguir el visado de estudiante. 

Pero no todo iba a ser tan sencillo, al tener visado de estudiante y no tener la residencia, sólo el 10% de las plazas del MIR están reservadas para extranjeros. “Saqué buena nota y hubiese tenido plaza, pero debido a esto no fue suficiente”. Cuenta que fue un momento muy duro porque llegó a ser convocada para ocupar la plaza; “Fui, pero al sacar la documentación, vieron que no era residente y no pude entrar”,  esa llamada fue un jarro de agua fría que parecía ser el espaldarazo final a sus deseos. Pero aunque el objetivo no se había logrado a la primera optó por no desesperar. A esto ayudó, sin duda, el hecho de que en ese momento la vida con Jorge comenzaba a tomar forma. Mientras buscaba trabajo para poder compatibilizar sus estudios se quedó embarazada de su primera hija. “Fue un momento muy bonito”.

“Mi carrera profesional quedaba en un impasse”. Cuenta que, aunque siente que necesita volver a trabajar, ahora el número de plazas ha disminuido y es muy difícil acceder al MIR. “Ahora tengo otros planes de cara al futuro”, sigue estudiando para seguir actualizada en medicina y sus próximos proyectos pasan por encontrar un trabajo que le permita compatibilizar su vida personal: “No quiero que mis hijas sean criadas por otra persona, de momento me siento plena en mi rol como madre”. Ahora, ya descartado el MIR, un master en cuidados paliativos y su experiencia profesional en este campo pueden ser la salida a su vida laboral.

Cuando se cuestiona sus miedos, la respuesta es firme: “A nada, ahora soy muy feliz y sé que nada puede salir mal”.

Una vida que camina en paralelo entre sus amores y la pasión por su profesión, amante de las ciudades populosas como su Bogotá natal, ha quedado prendada de la calma y el sosiego de una ciudad como Salamanca. 

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