SALAMANCA24HORAS reproduce la opinión de Leoncio Vega Gil, catedrático de Educación Comparada de la Universidad de Salamanca

La última convocatoria de apoyo a proyectos de investigación de la Junta de Castilla y León se saldó con un 79 % de proyectos denegados a los equipos procedentes de organismos públicos de Castilla y León (universidades y centros/institutos de investigación). Se denegaron 283 proyectos. Casi el 52 % de los mismos por ?inexistencia de crédito adecuado y suficiente?; el 48 % restante por no alcanzar 30 puntos en tres apartados de la convocatoria que incluían los siguientes criterios: alineación con las prioridades 2020, eficiencia del presupuesto, transferencia de resultados, colaboración con empresas, no adecuarse a las líneas prioritarias  de Castilla y León (agroalimentación, transportes, salud, turismo, TICs y química), carencia de proyectos internacionales, interacción con organizaciones empresariales y fomento de la cultura de innovación y creatividad en los ámbitos sociales y económicos. Bien es verdad que estos criterios no ponderan por igual.

De estos datos se derivan varias consideraciones. Por una parte, la desactivación de buena parte del tejido investigador de nuestra Comunidad Autónoma; especialmente en el ámbito de la investigación básica. En segundo lugar, resulta preocupante y comparativamente discriminatorio que no se financien buenos proyectos científicos por falta de recursos económicos. En tercer lugar, buena parte de los proyectos denegados por razones de transferencia del conocimiento y de aplicación de ?criterios empresariales? en áreas de conocimiento cuya labor es la investigación fundamental como ciencias sociales y jurídicas (derecho, sociología, comunicación, educación, etc..) y humanidades (historia, filología, geografía, etc..). Cómo es que no es una línea prioritaria en Castilla y León la investigación lingüística en la Comunidad epicentro de la lengua? Cómo es que no es una línea prioritaria la educación en una Comunidad históricamente dedicada a la educación y formación por carecer de un tejido empresarial potente? Y que está muy bien posicionada en las evaluaciones nacionales e internacionales de competencias? Y lo mismo sucede con otros campos de investigación.

El proyecto regional de conformación de Unidades de Investigación Consolidadas (UIC) está todavía en fase embrionaria, pero ya se vislumbra su alto nivel de exigencia tanto por el número de tramos de investigación exigidos como por el número de publicaciones ?colectivas? de partida. Y también sus primeros resultados, si leemos detenidamente la lista de las aceptadas. Es otra estrategia que beneficia a ramas de conocimiento con fuerte trayectoria investigadora de carácter colectivo como las investigaciones de laboratorio y las sanitarias. Pero en otras áreas como ciencias sociales y jurídicas y humanidades, la tradición es más individual y se necesitan algunos años para ir cambiando las formas de investigar hacia agrupaciones colectivas. Pero eso no significa, ni mucho menos, que los niveles de calidad científica sean menores. Por tanto, claro que es conveniente apoyar las UIC pero, a la vez, por el bien de la ciencia y de la creación de conocimiento, deben tenerse en consideración los proyectos emanados de equipos de investigación que ya las universidades tienen catalogados.

Las investigaciones sobre la ?lagartija amarilla de la Peña de Francia? o el ?potencial comercial del roble sanabrés? son tan básicas y fundamentantes como las dedicadas a ?las estrategias de atracción hacia la profesión docente de los alumnos de secundaria más adecuados? o  la ?protección jurídica de los derechos? o ?nuevas metodologías de enseñanza del español como lengua extranjera?.

Por tanto, reclamamos un mayor nivel de pluralidad en la aplicación de los criterios de la Estrategia 2020 al ámbito territorial de Castilla y Léon; que no sea una copia literal sino un proceso de adaptación a las señas de identidad histórica, social, cultural y universitaria de nuestro entorno. Que los UIC no sean el único requisitos para acceder a la investigación con financiación púbica, dado que muchos otros grupos de investigación atesoran tanto o más nivel y calidad científica. Que cualquier proyecto con dosis de calidad (a partir de 45 ó 50 puntos) sea objeto de financiación. Que los proyectos que no han sido atendidos por el MINECO en la convocatoria actualmente en fase de resolución provisional, por razones económicas, valorados científicamente en la categoría B, sean asumidos por la Comunidad Autónoma en la próxima convocatoria. Que para los proyectos presentados por equipos de investigación de las ramas de conocimiento de ciencias sociales y jurídicas y de humanidades los criterios de transferencia no sean aplicados desde la perspectiva empresarial sino desde otras estrategias de difusión del conocimiento. Compartimos la rendición de cuentas y también la calidad científica pero adaptada a las condiciones del carácter del conocimiento que en cada área se genera.

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