“Dormir bien es un sueño alcanzable”

“Dormir bien es un sueño alcanzable”

Este fin de semana se celebra el Día Mundial del Sueño con varias cosas todavía por hacer. Los especialistas en la materia insisten en la importancia de dormir bien para llevar una vida sana y recuerdan que, en el caso de no poder, puede tratarse de un trastorno que se puede tratar. En estos dos objetivos se mueve este año el lema del día, “dormir bien es un sueño alcanzable”.

De hecho, como en todas las enfermedades y problemas, la prevención vuelve a ser el principal tratamiento. Lo que los doctores llaman higiene del sueño es lo que se quiere instaurar en la sociedad y esta prevención pasa, una vez más, por una buena alimentación y la realización de deporte, entre otras cosas.

Así, Eduardo González Zorzano, experto en la materia, establece un decálogo de medidas necesarias para una mejor conciliación del sueño. En primer lugar, se debe establecer un horario de sueño regular y no quedarse en la cama más tiempo del necesario para dormir. Es importante también mantener el dormitorio oscuro, ventilado y con una temperatura ambiental confortable a lo largo de la noche. Por otro lado, el colchón es esencial para conseguir un buen descanso por lo que es importante que no sea ni demasiado duro ni demasiado blando.

Una de las principales acciones que realiza la sociedad en la cama y que están mal hechas es ver la televisión, trabajar, leer o utilizar la cama para otra cosa que no sea dormir. Además, González Zorzano recuerda que no es bueno dormir siestas largas durante el día a pesar de que poseen beneficios cardiovasculares y mentales demostrados. Lo más recomendable, dice, es que duren entre quince y treinta minutos y que el intervalo desde la finalización de la siesta hasta el momento de irte a dormir por la noche sea al menos de siete horas. También es importante que, cuando se tenga sueño, se debe ir a la cama, ya que no es bueno quedarse dormido viendo la tele en el salón.

En el caso de que existan problemas para conciliar el sueño, es bueno establecer un ritual relajante antes de ir a dormir, y en caso de que ni así se consiga, se puede consultar con el médico de cabecera o farmacéutico la posibilidad de utilizar soluciones nutricionales. El empleo de complementos alimenticios que contengan melatonina puede ser un recurso adecuado, ya que se ha demostrado que un aporte externo de esta sustancia natural ayuda a disminuir el tiempo necesario para conciliar el sueño.

Trastornos del sueño

El principal problema en el sueño es la apnea, que afecta a una parte de la población muy amplia, aunque no es, ni mucho menos, la única. Están contabilizados más de cien trastornos del sueño que afectan a una parte importante de la población. De hecho, la propia apnea afecta a cerca de una persona de cada diez, algo que, sin embargo, es tratable, al igual que otros trastornos.

El problema radica en el insomnio crónico, que afecta a entre el 10 y 15% de población, según datos de la Sociedad Española de Neurología, más de cuatro millones de españoles. “A medida que envejecemos, el sueño se hace más frágil y se interrumpe con mayor facilidad. En todo caso y a cualquier edad, tener un descanso nocturno  adecuado es básico para disfrutar de buena salud a todos los niveles”, recuerda González Zorzano.

Una de las causas más frecuentes para llegar a ello son las alteraciones emocionales acompañadas de sentimientos de angustia y preocupación, aunque también pueden darse causas médicas como trastornos físicos que produzcan dolor, picores o escozor, al igual que enfermedades psiquiátricas como la ansiedad o la depresión. “Entre los factores externos más habituales  se incluyen los malos hábitos de sueño, el abuso de medicamentos o de sustancias estimulantes como el café o el chocolate, el trabajo por turnos o los viajes frecuentes”.

El experto recuerda, además, que “la privación de sueño merma nuestro rendimiento laboral y provoca fallos de memoria y de razonamiento, irritabilidad, ansiedad e incluso aumenta el riesgo de accidentes. Es más, en los últimos años, se ha demostrado que dormir poco está relacionado directamente con el aumento de la grasa corporal, y por lo tanto, con la obesidad”, afirma Eduardo González Zorzano.

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