"La ludopatía es una adicción muy peligrosa y silenciosa"

"La ludopatía es una adicción muy peligrosa y silenciosa"

Hágase las siguientes preguntas. ¿Cree que ha tenido o tiene problemas con el juego? ¿Se ha sentido culpable por jugar o por lo que le ocurre cuando juega? ¿Ha intentado alguna vez dejar de jugar y no ha sido capaz de ello? ¿Ha cogido alguna vez dinero de casa para jugar o pagar deudas? Si la respuesta es afirmativa a dos de estas preguntas, puede sospechar de tener problemas de ludopatía, especialmente si entre ellas se encuentra la última.

Si este es su caso, atájelo cuanto antes. Nunca es tarde para salir del juego pero siempre es mejor hacerlo antes. En Salamanca, precisamente, hay una ventaja sobre ello. La Asociación Salmantina de Jugadores de Azar en Rehabilitación puede ayudar a dejar el problema. Sin embargo, el primer paso que se debe dar es, como en todo, reconocer la adicción y solo así podrá ser tratada. “Hay que plantearse de si quiere tener vida o no. O se va por el camino bueno o por el mano. Una vez dentro, no hay un camino intermedio”. 

Las anteriores son palabras de Luisa I. Ventola, psicóloga de la asociación, que advierte que el nuevo juego va mucho más allá de la aceptación social que tiene. “La ludopatía no solo genera pérdidas económicas, también sociales o familiares o una paralización del proceso madurativo. Desestructura la personalidad”. De hecho, avisa, se puede ser adicto al juego sin necesidad de que haya dinero de por medio, con el simple hecho de estar enganchado a un juego durante muchas horas. “Obviamente, llegará el momento de incluir el dinero”.

Por ello es importante empezar a darle la atención que requiere a una enfermedad igual de peligrosa que pueden llegar a ser otras adicciones. “No se le da la misma importancia que a las drogas o el alcohol. No se ve lo peligroso que es y ese es el riesgo del juego. La aceptación social es el problema más importante del ludópata”, cuenta Luisa I. Ventola recordando que hay personas que, incluso, intentan el suicidio o lo consiguen, pero que no genera alarma social porque no es un problema que se vea. 

¿Cuándo se es adicto?

Su problema de visibilidad llega a ser importante cuando la propia persona no se da cuenta de la necesidad de ayuda. “Cuando no decides qué, cómo o cuándo haces las cosas. Cuando no quieres jugar y juegas. Cuando interfiere en tu vida tienes un problema”, afirma la psicóloga de Asaljar, que recomienda interiorizarlo primero cuanto antes para no llegar a extremos como el de robar, aunque sea en la propia casa. 

De hecho, llegado a este punto es cuando se suele asimilar que el problema ya ha tomado sus vidas y no antes. La propia Luisa I. Ventola los denomina “voluntarios forzosos”, que acuden en una situación insostenible. Para dejarlo, obviamente, hay que quererlo y es preferible hacerlo antes de que salir sea más difícil. 

Desde fuera también se puede reparar en si la frontera del ocio ha traspasado hacia la adicción. Las más frecuentes características que presenta un jugador patológico es la alteración de los horarios, la irritabilidad, la modificación de todo tipo de hábitos, cambio en la manera de ser o aislamiento, entre otros, que pueden llegar a gastos descontrolados que desemboquen, en el peor de los casos, en deudas irreparables. 

Asociación Asaljar

Todo lo anterior lo tratan desde la asociación, que afronta el problema desde una manera global no solo para el enfermo sino también para su familia, que “tiene que enfrentarse la mayoría de las ocasiones a situaciones ignoradas y desconocidas” y, por consiguiente, no sabe cómo afrontarla. 

Asaljar aconseja abrir los ojos y no esperar a que la situación mejore. Por ello, desde la entrada en la asociación, un ludópata en buena rehabilitación ya recibe al enfermo para explicarle su caso y cómo salir. Lo primero es autodenunciarse ante la Policía para que no se pueda entrar en ningún lugar de juego, ya sea presencial u online. Mancomunar las cuentas puede ser otra opción.

Sin embargo, esto, que ayuda, no es definitivo. En Asaljar se realiza después una terapia de grupo de autoayuda dirigido por una profesional. El objetivo es que no solo se deje de jugar sino que se consiga arreglar los problemas derivados del juego como pueden ser las rupturas familiares o de amistad o la inmadurez, además de que el propio familiar también aceptado se encuentra igualmente en la terapia para ayudar. 

Esto se complementa con otras terapias individualizadas que son, al igual que las anteriores, totalmente confidenciales. El objetivo de esto último es evitar estigmatizaciones para hacer más fácil el acudir aunque desde la asociación recuerdan que es la vida de cada uno lo que está en juego y esta apuesta sí que no depende de terceros. “Del juego se puede salir”. 

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