"El Estado de las Autonomías continúa siendo esa piedra angular de convivencia democrática"

"El Estado de las Autonomías continúa siendo esa piedra angular de convivencia democrática"

El presidente de la Junta de Castilla y León, Juan Vicente Herrera, evocó a Santa Teresa de Jesús, con motivo del quinto centenario de su nacimiento, para recordar que “supo reflejar en su vida y obra una parte muy importante de los valores y el alma de esta tierra”, recordando el discurso de unión que predicó la Doctora Universal de la Iglesia.

“Hace un año compartíamos la esperanza de alcanzar pronto un horizonte más abierto y un tiempo nuevo de recuperación. Hoy, aunque muchos datos y previsiones nos indican que estamos recorriendo ese camino, quiero reiterar mi sincera convicción de que ninguna estadística, pronóstico o cuadro macroeconómico puede hacernos olvidar dos realidades fundamentales”, comenzó Herrera su discurso de entrega de los Premios Castilla y León.

En primer lugar, “honestamente no podremos hablar con respeto de esa recuperación y crecimiento hasta que tantos paisanos nuestros que hoy carecen de un puesto de trabajo tengan la oportunidad de alcanzarlo. O hasta que todos los que están en riesgo de exclusión o tienen sus necesidades vitales amenazadas vean garantizado su bienestar personal y familiar. Será entonces, y sólo entonces, cuando aquellos términos tengan un sentido justo y real”.

Y en segundo lugar, “la mejora paulatina de la situación no es, en efecto, fruto de ningún milagro, sino del esfuerzo y sacrificio continuado de todos y cada uno de los castellanos y los leoneses. Como siempre, en ellos está nuestra más sólida esperanza como proyecto colectivo. Castilla y León sólo se entiende desde la esperanza en sus gentes y desde la esperanza de sus gentes. La nuestra debe ser una tierra esperanzada y de esperanza”.

Por eso, como decía Santa Teresa, “no hay cosa que más importe que la humildad”, y que es “una gran virtud tener a todos como mejores que nosotros”. “Certeros consejos a los que siempre es oportuno acudir, especialmente desde las responsabilidades públicas. Humildad, ante todo, para reconocer y valorar la importancia esencial de las personas, de cada persona, y el imprescindible protagonismo que siempre tendrá su iniciativa, y con ella la iniciativa de toda una sociedad activa”, añadió.

Vigencia de la Transición

Continuó Herrera: “El protagonismo de las personas y el dinamismo social al que nos venimos refiriendo exige un entorno libre, justo, digno y próspero, capaz de alentar lo mejor de cada uno y lo mejor de todos. Un entorno que, por fortuna, los españoles hemos sido capaces de construir y mantener en el tiempo más reciente y actual de nuestra vida en común”.

Así, recordó que “ahora hace justo cuarenta años se empezaba a cerrar uno de los periodos más oscuros de la misma, para dar paso a una nueva etapa en la historia de España. Comenzaba la Transición política. Un proceso en el que los españoles decidimos abrir un tiempo nuevo de democracia, libertad y convivencia en paz. Lo hicimos además en unos momentos muy difíciles de tremenda crisis social, cuando la única certeza firme era que la inmensa mayoría de nuestra sociedad no quería volver al pasado”.

Por eso, “quienes protagonizaron la Transición, con voluntad resuelta, indudable audacia, y reconocido patriotismo, supieron culminar una obra a la que debemos el más largo y fructífero periodo de paz, democracia y libertad de nuestra historia. No exento, por supuesto, de problemas, conflictos, crisis, fallos o carencias. Pero, sin duda, el más positivo y digno que España ha tenido”.

Y añadió: “Asimismo en nuestra memoria están siempre todos los que dieron su propia vida en ese camino hacia la libertad y la democracia, arrancada por la sinrazón asesina de un terrorismo totalmente incapaz de comprender esos valores. Por tantas y tantas razones, nuestra Transición a la democracia es un periodo apasionante que mantiene su vigencia. No porque nuestras circunstancias actuales sean similares a las de entonces, pues no lo son aún siendo bien difíciles y complejas. Sino por el espíritu de lo que representó, por las dificultades grandes a las que tuvo que hacer frente, y por el compromiso y coraje de tantas personas de tan variada procedencia para resolverlas, desprendiéndose en muchos casos de sueños irrealizables para conseguir lo realmente posible”.

Necesidad de diálogo

Ante este panorama, prosiguió Herrera, “creo que la misma sociedad, a pesar de sus acelerados cambios, nos está exigiendo un esfuerzo renovado en el que apliquemos muchas de las fórmulas que al inicio de esta etapa se demostraron tan válidas y acertadas. Nos reclama diálogo. Exploración de consensos. Renuncias mutuas para llegar a acuerdos que den respuestas a todos los grandes problemas que tenemos planteados, ya sean sociales, económicos o territoriales. Y nos reclama estabilidad y reglas de juego claras. Como ha sido y sigue siendo la Constitución de 1978, sin duda la mejor expresión marco de la voluntad de convivencia en libertad y de reconciliación de todos los españoles”.

Y concluyó: “Por ello, frente a quienes consideran agotado este modelo, frente a los que quieren deshacerlo, por exceso o por defecto, manifiesto una vez más mi firme convicción de que el Estado Constitucional de las Autonomías continúa siendo esa piedra angular sobre la que se asienta nuestro modelo de convivencia democrática. Y sobre la que merece la pena seguir trabajando, junto a todos nuestros paisanos, por el mejor futuro de Castilla y León en su actual marco español y europeo”.

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