Concentración en la Plaza Mayor para reclamar la igualdad de géneros

Concentración en la Plaza Mayor para reclamar la igualdad de géneros
MANIFIESTO CLAVES FEMINISTAS PARA UNA SOCIEDAD ENFERMA
 
La adopción del régimen de la desigualdad no es nunca fruto de la deliberación, del pensamiento libre, de una teoría social o de un conocimiento reflexivo de los medios de asegurar la dicha humana o de establecer el buen orden en la sociedad y el Estado”, así justificaba un hombre la sinrazón del patriarcado en 1869.
 
El feminismo no tendría razón de ser si la desigualdad, la discriminación y la consideración devaluada de las mujeres no hubieran existido nunca; pero, al igual que el abolicionismo surgió de la esclavitud, la lucha de clases de la opresión del proletariado, las declaraciones de independencia de la subyugación de unos pueblos sobre otros, el feminismo surge como respuesta al atropello pertinaz y constante de los derechos de las mujeres por el patriarcado, como ideología cultural y por sus múltiples manifestaciones en los distintos ámbitos sociopolíticos de todos los tiempos.
 
Lo que supone un alegato a la igualdad entre hombres y mujeres  sigue despertando, aun hoy,  entre hombres, y también entre mujeres,  una barrera de precaución e incluso de rechazo que desemboca en frases como las que hemos oído en los últimos tiempos: “¿pero qué queréis más?”, “Estoy a favor de la igualdad, pero yo, no soy feminista”, o incluso  en los ámbitos de la ignorante docta jerarquía eclesiástica, traspasando los límites de su competencia: “el  feminismo supone un paso en el proceso de deconstrucción de la persona”. La prueba más degradante y cruel de esta consideración que de estas declaraciones se deriva son las 1.211 mujeres asesinadas en los últimos 17 años por sus parejas o ex parejas. ¡No hay palabras ni argumentos que puedan rebatir estos!
 
Hoy 8 de marzo, día de las mujeres de todo el Planeta, mostramos nuestro rechazo a  todas aquellas posturas y a quienes se arrogan la misión de  rechazar el Feminismo  bajo argumentos e interpretaciones  erróneas, ignorantes y malintencionadas. El desconocimiento de su genealogía, de su trayectoria y de su fundamentación no los disculpa, pero revoca su argumentación ante la justicia de sus fines.
 
En estos momentos, la causa feminista vuelve a revitalizarse. Ante las pretensiones de este  gobierno conservador, aferrado a valores patriarcales ya superados por ser demostradamente  discriminatorios hacia la mujer, usurpador de los derechos de las ciudadanas, y fermentado en la moral católica más inquisitorial, se   precisa de una respuesta contundente por parte de las mujeres  conocedoras de sus derechos, de su historia  y del esfuerzo con el que los consiguieron.
 
Las consecuencias de la reforma laboral, la ausencia de políticas contundentes en la lucha contra la violencia de género; las modificaciones  “lingüísticas” en el código penal, que osan  llamar violencia doméstica a lo que es una agresión a las mujeres por sus parejas o exparejas; las trabas para  acceder a la justicia, cuando en el 85 % de los casos de procesos matrimoniales es la mujer quien lo demanda; el abandono por parte del Estado de las personas dependientes, relegando esta responsabilidad a quienes tradicionalmente se han ocupado de ello; el despojo de la red pública de asistencia a mujeres maltratadas; la dilación y el menosprecio por equiparar los permisos parentales que posibilitan tanto la disponibilidad de las mujeres para el ámbito laboral, como el desarrollo de la autonomía afectiva y práctica de los hombres; la tolerancia social hacia quienes se arrogan la verdad moral a la hora de emitir juicios personales y valorativos sobre quienes son diferentes; la usurpación del derecho de las mujeres a decidir sobre su cuerpo y el momento de su maternidad; la condescendencia con la brecha laboral y salarial que hace que las mujeres ganen el 23% menos en el puesto de trabajo; el fariseísmo de quienes dicen defender la vida de quien aún no es, mientras que permite desalojar a mujeres con su progenie, también con sus no nacidos, de sus hogares, despojándolas de un  techo donde lamer su dignidad herida; el despotismo, ni tan siquiera ilustrado, con el que actúan bajo el cetro de la mayoría absoluta; la adicción con la que mangonean  normativas mundiales sobre igualdad de género para crear expectativas positivas que sirvan de adormidera a la población; la hipocresía  con la que cambian consignas coeducativas internacionalmente reconocidas por prejuiciosas y mojigatas maneras de diferenciar la educación de chicos y chicas.  Estos son los nuevos y viejos agravios con los que las mujeres de 2014 nos encontramos, pero los asumimos como retos  que, desde el convencimiento,  vamos a superar. Ante tanta afrenta, la Organización de Mujeres de la Confederación Intersindical, en el día de hoy, 8 de marzo de 2014, manifiesta:
 
Que las mujeres feministas estamos dispuestas a luchar contra todo sistema que pretenda arrebatarnos los derechos que  la lucha histórica, el esfuerzo de nuestras antecesoras y la conciencia nos otorgó de manera justa.
Que no permitiremos que nuestro cuerpo ni nuestras vidas sean el campo  de batalla electoral de quienes son desertores de la justicia humana.
Que  nuestra biología no nos condiciona para ser exclusivamente madres y que tenemos derecho a la la sexualidad, a decidir libremente sobre nuestra maternidad y al control de nuestro cuerpo
Que no toleraremos que ningún gobierno imponga sus opiniones morales sobre lo que compete a nuestra libertad de conciencia y a nuestra vida.
Que reivindicamos el valor del Feminismo, como teoría crítica de la sociedad  que defiende la equidad efectiva y legal entre mujeres y hombres, y que se opone a la irracional  y artificiosa visión establecida de la realidad.
Que las leyes promulgadas sin consenso, y por lo tanto enturbiadoras de la paz social, son papel mojado que sabremos encauzar para su derrocamiento.
Que es necesario transformar el componente de poder que actualmente sigue imponiéndose en las relaciones entre hombres y mujeres como fruto del patriarcado.
 Somos conscientes de que el Feminismo revuelve demasiados baluartes  de poder y excesivos intereses personales, políticos  y sociales, pero estamos convencidas de que las claves feministas son una solución a la sociedad enferma que agoniza cada día. 
 
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