La cámara de vigilancia no funcionaba cuando se realizaron las pintadas al verraco y la estatua del Lazarillo

La cámara de vigilancia no funcionaba cuando se realizaron las pintadas al verraco y la estatua del Lazarillo

Dos de los símbolos históricos de la ciudad fueron a finales de abril objeto de actos vandálicos: el milenario verraco y la estatua del Lazarillo de Tormes que se encuentran junto al Puente Romano de Salamanca. El primero, teñido de rojo en su parte posterior, la segunda, con el mismo color en los pies de la escultura. Pero la cámara de vigilancia de la zona no pudo grabar al autor de los hechos porque estaba estropeada.

Así lo ha reconocido el jefe de la Policía Local durante la comisión celebrada este miércoles en el Ayuntamiento de Salamanca, a preguntas del grupo Ciudadanos. No obstante, habría testigos de los hechos, por lo que continúa la investigación policial para dar con el autor de daños en el patrimonio histórico que pueden ser considerados como delito, incluso penado con cárcel.

Además, se enfrenta o enfrentan a una fuerte multa, pues la ordenanza municipal establece que las pintadas en Bienes de Interés Cultural y edificios catalogados en el Plan General de Ordenación Urbana conllevarán una infracción muy grave y multa de hasta 3.000 euros. Mientras, las pintadas en los bienes no catalogados situados tanto en el ámbito de la ciudad histórica y su entorno, como en otras zonas de la ciudad estarán consideradas como sanciones graves con multas de hasta 1.500 euros.

Vestigio único de la época prerromana

Los verracos de piedra son esculturas zoomorfas de piedra que se encuentran en España. Hay varias teorías al respecto de su significado: por un lado se cree que delimitaban terrenos dedicados al pastoreo; por otro, que pudieran tener un significado místico o religioso, concretamente el culto a los muertos o ritos funerarios (esto es debido a que algunos tienen grabadas inscripciones funerarias latinas de la época romana), o el culto a la fertilidad, (ver Atégina) o incluso ser un exvoto.

El más famoso de todos es el que hay junto al Puente Romano de Salamanca, que incluso aparece en la novela picaresca del Lazarillo de Tormes. “Salimos de Salamanca, y llegando a la puente, está a la entrada de ella un animal de piedra, que casi tiene forma de toro. El ciego me mandó que llegase cerca del animal, y allí puesto, me dijo: Lázaro, llega el oído a este toro y oirás gran ruido dentro de él”, recoge el texto.

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