El berciano Moral Santín defiende la legalidad de las tarjetas 'black' de Caja Madrid y Bankia

El berciano Moral Santín defiende la legalidad de las tarjetas 'black' de Caja Madrid y Bankia

Esta semana sigue en la Audiencia Nacional el juicio a 65 ex gestores y altos cargos de Bankia y Caja Madrid por el llamado caso de las 'tarjetas black'. El berciano José Antonio Moral Santín aporta la cuota leonesa del caso, siendo además uno de los que más gastó en estas tarjetas con un total de 456.522,20 euros, de los que 360.000 euros fueron en disposiciones en efectivo.

El catedrático de Economía Aplicada de la Universidad Complutense ha declarado en la tarde de este martes tras la efectuada por la mañana por el exministro y expresidente de Bankia Rodrigo Rato, respondiendo a las preguntas de la Fiscalía y de su defensa.

Moral Santín aseguró al Tribunal que le dieron la tarjeta tras su entrada como consejero en Caja Madrid en 1995 y le explicaron que podía gastar "sin ningún tipo de justificación" hasta el límite anual y mensual planteado, y que este fue elevado en varias ocasiones. El acusado intentó evitar valorar si estas tarjetas suponían remuneración o gastos de representación, asegurando que nunca se le pidió certificación documental de los gastos realizados con las tarjetas y que incluso "nunca se admitieron" cuando planteó entregar justificantes. Para el profesor las tarjetas eran "un medio de pago" por los gastos que ocasionaban sus labores en las entidades bancarias.

El que fuera vicepresidente de la entidad financiera aseguró desconocer el contenido del correo electrónico de Miguel Blesa en que se habla de las tarjas como "black a efectos fiscales", pese a que se asegura en el mismo correo que los miembros de la comisión de retribuciones estaban al tanto de estos sobresueldos de plástico, una comisión de la que Moral Santín formaba parte.

El expolítico admitió en el Tribunal que había límites anual y mensual en las tarjetas y contó que ante un error de bloqueo de su tarjeta le explicaron que se ocasionó por haber sobrepasado el límite anual, pero que no le permitieron cotejar si los gastos que efectuó fueron los reales que hizo y de los que asegura poseía documentación. Desde ese momento, afirmó, dejó de guardar los justificantes.

En su declaración, a preguntas de su abogado, Moral Santín cuestionó además el documento excel aportado por la acusación con los gastos de las tarjetas al afirmar que se desconoce de dónde se sacaron los datos y que no recoge gastos que asegura cargó a la tarjeta con motivo de un viaje a Londres en representación de la entidad financiera.

"Ningún consejero o de la comisión de control desde 1988 hasta la cancelación de la tarjeta 24 años después dejó de utilizar la tarjeta ni manifestó nada en este sentido", aseguró. El expolítico de IU asegura que nunca dudó de su legalidad porque no desconfiaba de los órganos de control de la financiera.

Santín ha defendido la limpieza del gasto realizado con las tarjetas 'black' al tener que ser considerado "gasto de empresa" que asegura es fiscalmente inimputable a quien lo realiza. El exconsejero de Caja Madrid y Bankia afirmó que iba prácticamente todos los días a la sede de la entidad a resolver cuestiones y que sólo desde el 2000 a 2011 tuvo 1.948 reuniones oficiales, incluyendo las participadas, y más o menos podría haber tenido esas mismas reuniones extraoficiales, sobre todo vinculadas a la Obra Social. Moral Santín formó parte de los consejos de Caja Madrid y Bankia desde 1995 hasta la nacionalización de la entidad en el año 2012.

La declaración de Rato

El exministro del PP Rodrigo Rato, que sólo respondió al fiscal y a su defensa y, como también hizo Miguel Blesa, insistió en su testimonio que los gastos de las tarjetas eran retribuciones, una forma de complemento salarial para pagar el trabajo realizado que se llevaba a cabo en la entidad financiera desde hacía muchos años.

Rato aseguró que "heredó" el sistema de la etapa de Caja Madrid y lo mantuvo porque "nada le hacía sospechar que fuera irregular". "Era legal, era transparente", insistió el expolítico que también trató de diferenciar las tarjetas de la época de Caja Madrid de la de Bankia al asegurar que en su época pasaron a ser un "instrumento de cobro" en lugar de un "complemento salarial". Sobre el gasto efectuado el político aseguró que "mi retribución estaba fijada y yo la agotaba [...] era mi derecho".

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