“En la Diputación de Salamanca hay un equipo que ha trabajado como un solo hombre para cumplir los objetivos”

“En la Diputación de Salamanca hay un equipo que ha trabajado como un solo hombre para cumplir los objetivos”

Se define Javier Iglesias como una persona que sabe escuchar y que escruta con meticulosidad las cuentas de aquellas instituciones que le toca gestionar. Solo de esa forma es capaz de detectar dónde está lo importante y dónde lo superfluo para destinar los recursos a lo que verdaderamente lo merece. Quizá por eso ha sido el presidente de la Diputación provincial en la época de mayor crisis económica de los últimos 30 años, un periodo que exigía mayor austeridad y un gran esfuerzo en políticas sociales. Convencido de haber estado “muy cerca de los habitantes de la Salamanca rural no con palabras sino con hechos” también ha tenido que lidiar con varias polémicas en diversos ámbitos. No las ha eludido en esta charla que le sirve para radiografiar las líneas generales de cuatro años de trabajo.

-Ha repetido en muchas ocasiones que esta ha sido la legislatura de hacer más con menos, ¿cómo se logra?
-La fórmula se basa en tratar de evitar gastos prescindibles para reforzar lo verdaderamente importante. Hemos apurado en eficacia la gestión pública y el resultado es notable. Se ha reducido intensamente la deuda pública, lo que posibilita ahora disponer año a año de más fondos de los que disponíamos antes. Eso nos permite mantener las políticas sociales que lleva a cabo la Diputación y estar muy cerca de los municipios a través de sus ayuntamientos con convocatorias permanentes de financiación para mantener la calidad de los servicios públicos de la Salamanca rural.

-¿Se estaba derrochando antes de que apareciera la crisis? 
-Los tiempos son diferentes y cada maestrillo tiene su librillo. En mi caso, en los lugares públicos que he podido gestionar me gusta profundizar al detalle en el gasto público para tratar de conocer lo mejor posible la institución que gobierno y hacer las cosas de la forma más racional y con más sentido común. Además, esto -que yo he hecho siempre-, es una forma de trabajar que en estos momentos se hace necesaria. 

-¿Consideraba en 2011 que se podría llegar a hacer todo lo que se ha hecho en estos cuatro años?
-Es fácil de comprobar. Basta con ver el discurso de investidura de hace cuatro años y cotejarlo con los resultados obtenidos. En la Diputación de Salamanca hay un equipo que ha trabajado como un solo hombre para cumplir los objetivos y afortunadamente podemos estar razonablemente satisfechos de los resultados. 

-¿De qué delegación presume más el presidente de la Diputación?
-Puedo presumir en la Diputación de una política social que ha sido protagonista, incluso incrementando los recursos en un momento delicado. También de haber estado muy cerca de los habitantes de la Salamanca rural no con palabras sino con hechos y financiación muy importante. Hemos destinado dinero público al mantenimiento de los servicios públicos de los municipios de la provincia y hemos dado herramientas a los alcaldes para que puedan hacer lo mejor posible su trabajo.

-¿Con qué se queda de esta legislatura? 
-Hemos sido pioneros tanto en cantidad como en calidad en las políticas de empleo aplicadas. Si en Salamanca hay que identificar un problema, ese es la falta de oportunidades y la Diputación ha ayudado a miles de salmantinos. Hemos logrando prácticamente 3.000 contratos en esta legislatura en los Ayuntamientos gracias a la financiación de la Diputación. A eso se suma que, por primera vez, hemos puesto en marcha una estrategia de empleo que está permitiendo facilitar nuevas actividades en la provincia de Salamanca. Ha beneficiado a casi 600 personas; 500 autónomos, a los que se les facilita el acceso al mercado laboral y a la actividad, y casi 100 empleos por cuenta ajena. 

-¿Ha estado la Diputación a la altura de las grandes necesidades sociales de estos cuatro años?
-Dentro de las limitaciones presupuestarias, el reto ha sido conseguido. No solamente hemos mantenido sino que, en algunos casos, se ha aumentado la dotación presupuestaria y la calidad asistencial del servicio que prestamos. Cuando entré como presidente se destinaban unos 100.000 euros a ayudas de emergencia y este año superamos los 500.000. 

-¿Cómo se apañaría una provincia como Salamanca sin una Diputación provincial, tal y como se pide desde algunas formaciones políticas?
-Todos los que hablan de la Diputación provincial como un problema son ciudadanos que viven en ciudades grandes. No conozco a nadie, independientemente de los colores políticos, que no valore la cercanía de la asistencia que prestan las Diputaciones. Somos la administración que defiende los intereses de los salmantinos de la Salamanca rural. 

-¿Cómo valora la reordenación del territorio propugnada en esta legislatura desde la Junta de Castilla y León? 
-Es una herramienta para que los alcaldes puedan decidir libre y voluntariamente si desean utilizarla. Respeta su independencia. Existe para facilitar a quien lo desee la gestión pública municipal. 

-¿Cuál ha sido el mayor dolor de cabeza de esta legislatura?
-Tengo la virtud de acordarme mucho de lo bueno y poco de lo regular o malo. La gran mayoría de los dolores de cabeza que se han dado están solucionados gracias al buen hacer de muchos funcionarios a los que agradezco su trabajo y dedicación, al igual que el de los miembros del equipo de Gobierno.

- ¿Qué futuro le augura a asuntos como la liquidación de Ifesa, el conflicto con los Viveros de Empresas o las presuntas irregularidades del área de Fomento?
-Cuando hay una herramienta como Ifesa que pierde su eficacia, la vida es cambio. Hay que tirar hacia adelante. El año pasado demostramos que la Diputación provincial puede y debe sostener Salamaq. No conozco una sola crítica negativa de profesionales del campo respecto a lo que la Diputación provincial hizo en esos momentos. Me quedo con la Diputación de Salamanca como administración que sirve a los intereses de las personas del mundo rural que viven del sector primario. Son los que llevan la voz cantante y hay que escucharlos. Soy un político que escucha y permanentemente tengo el oído en la calle para escuchar por donde pueden ir las inquietudes de las personas cuyos intereses defendemos. 

En lo relativo al área de Fomento fue la propia Diputación con un informe interno la que puso los hechos en conocimiento de la Fiscalía. Nosotros no valoramos esos hechos. Hay que esperar a que actúe la justicia y lo haga en consecuencia.

Respecto a los Viveros de Empresas, he de señalar que la Diputación se ha volcado como nunca por crear oportunidades de empleo en el medio rural. Apostamos por lo que funciona y olvidamos lo que tiene menos sentido.  

-¿Tiene la impresión de que Vega Terrón es un recurso muy mejorable?
-Es un recurso que creó muchas expectativas hace algunos años en función de intereses de terceros y de otro país, que es Portugal. Esas expectativas pueden tener hoy sentido y vigencia siempre y cuando haya colaboración desde Portugal. Hemos de construir puentes con ellos para sacarle el máximo rendimiento.

-Si repite al frente de la Diputación y las urnas también sostienen a quienes ahora son diputados provinciales y se presentan, ¿cambiarán muchas caras de la institución?
-La Diputación se nutre de los concejales y alcaldes elegidos en las elecciones municipales. Lo más sensato es esperar a ver la confianza que otorgan los ciudadanos a los diferentes candidatos en los municipios de la provincia. En caso de obtener la confianza mayoritaria se tomarán las decisiones en su momento

-¿Por qué usted decide concurrir a las elecciones en la lista de Beleña?
-¿Y por qué no? Es un municipio pequeño de la provincia y yo defiendo a todos; los pequeños, los medianos y los grandes.

-¿Cuál será su primera medida si repite al frente de la Diputación?
-Más que una medida concreta hablaría de una vocación. La nuestra es servir de manera eficiente y con sentido común a los habitantes de la Salamanca rural.

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