“Como matador de toros todavía no he tocado techo”

“Como matador de toros todavía no he tocado techo”

-Acaba de salir de una temporada corta de festejos, pero los triunfos ahí están.
-La situación está complicada para los toreros que no estamos en las ferias, pero las tardes que he toreado las he disfrutado mucho y se ha visto en la plaza.

-¿En qué sentido se ha visto reflejada la placidez que destaca y con qué sensaciones ha acabado?
-He toreado muy a gusto, muy despacio… Son muchos años, mucha técnica, mucho conocimiento, etcétera. Ha habido toros que me han dejado expresar todo eso y me siento muy bien como torero, entrenando, pasando el miedo de la temporada… Feliz.

-Sin duda, y como dice, la experiencia es un grado. ¿Cómo se veía toreando antes y cómo se ve ahora?
-Igual antes era más arrollador. Antes era el querer con el corazón y ahora lo mismo pero acompañado de la cabeza. Los años te hacen coger poso y estar más asentado. Yo creo que eso se nota. Antes esas ganas de querer comerme el toro en cuanto salía se han convertido en todo lo contrario. Lo hago, pero de otra manera.

-¿Sigue siendo la espada una asignatura pendiente?
-La espada es mi tendón mi Aquiles, aunque siempre tiene uno que mejorar en el capote y en la muleta. Llevo 18 de matador de toros pero todavía tengo algo que decir y creo que todavía no he tocado techo y todo es mejorable. Es mi espinita.

-No todos los toreros reconocen sus fallos.
-Pues esa es la verdad. Este año, por ejemplo, cuajé muy a gusto el toro en Vitigudino y a cuenta de la espada lo pinché. A lo mejor le hubiera cortado el rabo, pero me fui con la ovación. Aunque sepamos interiormente dónde estamos, no lo asumimos. Yo sé donde puedo llegar y soy consciente de que no puedo, por ejemplo, entrar en Castellón. Pero porque no vengo avalado por un triunfo importante. Pero esto no quiere decir que no pueda hacer un papel importante allí o en Valencia, Sevilla o Madrid. Sé mi situación, pero no me rindo y creo en mí mismo.

-Decía en una ocasión que uno de sus objetivos era el demostrar que Domingo López-Chaves sigue ‘en la pelea’. ¿Ha calado ese mensaje? ¿Es el mismo para esta temporada?
-Yo creo que sí. Todas las tardes que he actuado por lo menos he podido decir que ahí estoy. He peleado y he dado la cara.

-Como en Madrid. Lástima que solo pudiera salir ovacionado.
-Mi gran plaza era Madrid, pero después de irse la liebre…, el palo a la madriguera. Le tenía una oreja muy buena a un toro de Conde de la Maza. Era muy importante para mí, lo pinché y solo me fui ovacionado. Pero fue una actuación seria y así me lo reconocieron. Eso te llena de satisfacción.

-¿Tiene ya fijado el calendario para la próxima temporada?
- Creo que iré a alguna feria de las cortas pero importante. Ojalá, y Dios lo quiera, que cuaje un toro importante en un sitio importante. Yo no pido torear 40 corridas, pero sí 15 o 20 en sitios buenos.

-Habla de toros importantes. ¿Con qué encaste o con qué tipo de toro se siente más cómodo López-Chaves?
-Me gustan las corridas duras. Son con las que me he dado a conocer, con las que he estado en las ferias y las que me han dado triunfos importantes. No hago ascos a nada y si vuelvo que sea con ese tipo de toros.

-Usted también es ganadero, ¿cómo ve al toro desde esa vertiente?
-Yo creo que es un momento bueno. De hecho, están embistiendo mucho los toros. Desde unos años atrás hemos querido un toro grande y hacerlo que se mueve y funcione es difícil. Pero los ganaderos son muy conscientes y los toros se están cayendo bastante menos y están creando mucho espectáculo.

-¿Sueña con entrar de nuevo en La Glorieta? Es una plaza que le echa de menos.
-Y yo a ella. He toreado muchos años allí. Es lógico que algún año llegara el momento de no torear. Somos muchos los toreros en Salamanca y vienen toreros por detrás arreando y que se merecen estar más que yo. No tengo pájaros en la cabeza, pero tengo que hacer méritos para estar en La Glorieta. No quiero que me den nada por regalo y los méritos los tengo que hacer yo. Dios quiera que este año pudiera torear en la feria de Salamanca, porque es mi deseo.

-Y qué le parece la Feria de Salamanca. ¿Cómo se están haciendo las cosas? Se hablaba del regreso de las figuras y de la recuperación de la relevancia con la que contaba tiempo atrás.
-La situación es difícil, pues venimos de una situación de crisis. Las entradas me parecen un poco caras y levantar ese espectáculo es complicado. Aunque me parece que las cosas se están haciendo pese a que se hayan reducido los festejos. Quizás apostaría un poco más por la juventud bajándolos al tendido en vez de tenerlos en el ático. Que se vea la plaza llena de jóvenes, porque son ellos los que tienen que tirar de la fiesta para adelante y debería ayudar unos precios asequibles.

-Estará orgulloso de cómo se están haciendo las cosas en su tierra, Ledesma, que está organizando festejos verdaderamente atractivos y de altura.
-Ledesma está apostando por el mundo del toro, que a la vez atrae mucho a la gente y es positivo para el turismo, la hostelería… Hay ambiente en el pueblo y se queda el dinero. Es una apuesta fuerte pero los beneficios también se cogen. La de Ledesma es una feria que no tiene nada que envidiar a ninguna otra de capital de provincia.

-Por último, y siendo un torero con empaque y muchos festejos a la espalda, ¿qué consejo le podría dar a jóvenes valores de Salamanca como Juan del Álamo y Alejandro Marcos? Por citar unos ejemplos, aunque hay más que vienen pisando fuerte.
-Quizás no soy el adecuado para dar consejos. De los que me has hablado son grandes amigos. Juan está en un momento que está yendo a todas las ferias, es un torero que tenía que torear más, triunfador en muchos sitios, que tiene el corazón grande, las ideas claras y que vive por y para el toro. En cuanto a Alejandro Marcos, pues es nuestra esperanza salmantina. Sin ello quiero menospreciar a ningún otro pero tiene unas cualidades y virtudes muy buenas para funcionar.

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