El vertedero de neumáticos, a la espera de una solución definitiva

El vertedero de neumáticos, a la espera de una solución definitiva

El incendio del vertedero de ruedas más grande de Europa sobresalta este viernes a miles de personas. A decenas de kilómetros de distancia se puede ver la enorme columna de humo negro y tóxico procedente de la localidad toledana de Seseña donde, al parecer, alguien ha provocado el fuego. 

La situación podría repetirse cualquier día en la provincia de Salamanca en el caso de que no se adopten soluciones con urgencia. Un solar de Castellanos de Villiquera acumula desde hace más de una década miles de ruedas en lo que representa uno de los atentados medioambientales más flagrantes de cuantos se recuerdan en la provincia de Salamanca.

El lugar donde se amontonan los neumáticos está cercado por un grueso muro de hormigón aunque sin una valla o puerta que impida la entrada. Tal es su magnitud que llega a apreciarse con total nitidez desde el aire. El servicio de fotografía por satélite Google Earth permite apreciar una inmensa mancha negra triangular en la que, al acercar la imagen, se constata la acumulación incontrolada de ruedas. Además, en la fotografía se puede distinguir perfectamente cómo la persona responsable de este delito ha trazado un estrecho sendero para poder avanzar entre los residuos y seguir llenado el recinto de neumáticos desechados evitando seguir el protocolo reglamentario para deshacerse de ellos.

Quienes siguen desde hace años la evolución de esta flagrante vulneración de la normativa medioambiental aseguran que en el pasado se llegaron a hallar vehículos bajo la montaña de neumáticos. Añaden, además, que de limpiarse hoy la finca, volverían a hacerse de nuevo sorprendentes hallazgos.  

La Junta, obligada a intervenir

La Junta de Castilla y León se verá obligada a retirar, por la vía de la ejecución subsidiaria, el vertido ilegal de ruedas denunciado en su día por SALAMANCA24HORAS. Como ya explicara este periódico, la Administración optará por esa vía en el caso de que continúen sin respuesta los diferentes expedientes sancionadores que en los últimos años se le han impuesto a la persona que está realizando este vertido ilegal a instancias bien del Servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil, bien de particulares que han denunciado el caso. 

Hasta la fecha no consta que la persona responsable de este delito ecológico haya reaccionado ante ninguna de esas multas al declararse insolvente. De persistir esa situación, sería el Ejecutivo regional el encargado de retirar los neumáticos, abonar la factura e intentar después que, como responsables del vertido, fueran tanto quien usa la finca como el propietario del solar, quienes se hicieran cargo del alto coste económico que, previsiblemente, tendrá la operación.

Los plazos para que eso suceda, sin embargo, son inciertos puesto que la Ley obliga a agotar todas las vías para que los responsables de una acumulación ilegal de residuos no peligrosos -como es el caso- sean debidamente notificados. El primer expediente tramitado por este asunto data del año 2012, el último del pasado 2014.

El caso de Seseña

Hasta el incendio de este viernes, el Ayuntamiento de Seseña había tomado ya cartas en el asunto poniéndolo en manos de expertos. La acumulación de las ruedas que ahora arden a tan solo unos metros de un barrio habitado llegó a ser tal que se calculaba que se iban a necesitar casi 5 años para poder retirar todas las ruedas abandonadas. Lo curioso del caso es que un porcentaje de estas todavía tiene una segunda vida y se podrá dedicar a la exportación. El resto se envían a una planta de reciclaje donde el caucho, una vez separado del resto de componentes textiles y metálicos de la rueda, termina convertido en polvo de diferentes texturas con usos tan variopintos como la fabricación de aislantes, de asfalto, de pistas deportivas o como elemento capaz de garantizar un proceso más efectivo de compostaje, entre otros.

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